ACV en Santa Fe: "Son pocos los que llegan a tiempo", advierte un especialista

El médico Alejandro Musacchio advirtió que muchos pacientes quedan fuera de la ventana para recibir tratamientos que pueden reducir las secuelas de un accidente cerebrovascular. Qué síntomas reconocer, por qué el tiempo es decisivo y qué cambios busca impulsar la ley provincial.

La recomendación de los profesionales es clara: ante síntomas neurológicos repentinos, hay que actuar sin demora.

La recomendación de los profesionales es clara: ante síntomas neurológicos repentinos, hay que actuar sin demora.

“Son pocos porque no llegan el tiempo”: la frase del doctor Alejandro Musacchio resume uno de los principales desafíos en la atención del accidente cerebrovascular (ACV): aunque Santa Fe cuenta con equipos preparados para tratar cuadros complejos, muchos pacientes no llegan al hospital con la rapidez necesaria para acceder a determinados procedimientos.

En el marco del Día Mundial del ACV, que se conmemora cada 29 de octubre, el neurocirujano y neuroradiólogo intervencionista insistió en que la población necesita reconocer los síntomas y actuar de inmediato. La rapidez no solo permite iniciar antes el tratamiento: también puede definir si una persona logra recuperarse o queda con secuelas que afectan su autonomía y su vida cotidiana.

Durante una entrevista, Musacchio explicó que en Argentina se registran, según las estimaciones que citó, entre 130.000 y 190.000 ACV por año. La enfermedad constituye una de las principales causas de muerte y discapacidad y puede generar un impacto profundo en la vida de los pacientes y de sus familias.

Por qué el tiempo puede cambiar el pronóstico

Existen dos grandes tipos de ACV. El isquémico ocurre cuando un coágulo obstruye una arteria y corta el suministro de sangre a una zona del cerebro. El hemorrágico, en cambio, se produce cuando una arteria se rompe y provoca un sangrado.

El doctor Alejandro Musacchio, neurocirujano y neuroradiólogo intervencionista.

El doctor Alejandro Musacchio, neurocirujano y neuroradiólogo intervencionista.

En el ACV isquémico, cada minuto cuenta. Musacchio explicó que la falta de oxígeno provoca la muerte de millones de neuronas y puede comprometer una zona cercana que todavía tiene posibilidades de recuperarse. Si el equipo médico logra restablecer la circulación a tiempo, puede evitar que parte de ese tejido sufra daños irreversibles.

El especialista describió una ventana inicial de alrededor de cuatro a cinco horas para evaluar la posibilidad de aplicar determinados tratamientos. En algunos casos, la circulación colateral y los resultados de los estudios permiten ampliar la evaluación más allá de ese período. Sin embargo, no se debe esperar: cuanto antes llegue el paciente, mayores son las posibilidades de ofrecerle un tratamiento.

La demora también puede aumentar los riesgos de una intervención. Musacchio explicó que la falta prolongada de circulación puede dañar la barrera hematoencefálica, que regula el intercambio entre la sangre y el tejido cerebral. Si ese daño se vuelve irreversible, restablecer el flujo sanguíneo puede desencadenar una hemorragia grave.

Por eso, el objetivo no es solamente llegar al hospital, sino hacerlo a tiempo para que los profesionales puedan determinar qué tratamiento resulta seguro y conveniente.

Los síntomas que no hay que dejar pasar

El ACV puede manifestarse de manera repentina. Entre las señales de alerta se encuentran la pérdida de fuerza o movilidad en un brazo o una pierna, la desviación de la cara, las dificultades para hablar, la pérdida súbita de visión y la confusión.

En muchos ACV isquémicos no aparece dolor de cabeza. En los hemorrágicos, en cambio, puede presentarse una cefalea muy intensa y distinta de los dolores habituales, acompañada en algunos casos por pérdida del conocimiento, convulsiones u otros síntomas neurológicos.

Musacchio advirtió que no se debe esperar a que los síntomas desaparezcan ni acostarse para ver si mejoran. Tampoco recomendó automedicarse. Ante una señal repentina, la conducta es consultar de inmediato.

En los ACV hemorrágicos puede presentarse una cefalea muy intensa y distinta de los dolores habituales.

En los ACV hemorrágicos puede presentarse una cefalea muy intensa y distinta de los dolores habituales.

El especialista aconsejó no esperar una ambulancia cuando el paciente puede ser trasladado inmediatamente por sus propios medios, porque la demora puede hacerle perder tiempo valioso.

Qué tratamientos pueden reducir las secuelas

Una vez en el hospital, el paciente recibe una evaluación clínica y neurológica y se somete a una tomografía para identificar el tipo de ACV. A partir de esos resultados, el equipo decide qué tratamiento puede utilizar.

En determinados ACV isquémicos se puede aplicar una trombólisis, un medicamento que busca disolver el coágulo. Cuando una obstrucción afecta una arteria de mayor tamaño, algunos pacientes pueden ser candidatos a una trombectomía mecánica, un procedimiento endovascular que permite retirar el coágulo desde el interior de los vasos sanguíneos.

No todos los pacientes pueden recibir estos tratamientos. La decisión depende del tiempo transcurrido, la ubicación y el tamaño de la obstrucción, los estudios por imágenes y las condiciones clínicas de cada persona.

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Musacchio explicó que, cuando un paciente llega al Cullen, la guardia prioriza los síntomas compatibles con un ACV, solicita rápidamente la tomografía y convoca a neurología, terapia intensiva y neurointervencionismo. Según describió, la primera evaluación y el estudio por imágenes pueden completarse en menos de 20 a 30 minutos. Si corresponde una intervención, el objetivo es comenzar el procedimiento dentro de la primera hora desde el ingreso.

El médico destacó que, en su experiencia, el equipo logró recuperar a más de la mitad de los pacientes que llegaron a recibir tratamiento, aunque no presentó una estadística formal que permita extender ese resultado a todos los casos.

Santa Fe tiene recursos especializados, pero muchos pacientes llegan tarde

El Hospital José María Cullen cuenta con el servicio de "Cerebrales vasculares agudos", especializado en accidentes cerebrovasculares agudos. Se trata del segundo de estas características creado en el país, después del de Tucumán. Su creación contó con el apoyo del Ministerio de Salud provincial hace aproximadamente cinco años.

La atención reúne a profesionales de neurología, neurocirugía, terapia intensiva, guardia, diagnóstico por imágenes, enfermería y neurointervencionismo. Esa coordinación permite tratar diferentes tipos de ACV y decidir si el paciente necesita medicación, internación, terapia intensiva o una intervención.

El Cullen dispone de recursos y profesionales para abordar patologías vasculares cerebrales complejas.

El Cullen dispone de recursos y profesionales para abordar patologías vasculares cerebrales complejas.

El Cullen dispone de recursos y profesionales para abordar patologías vasculares cerebrales complejas. También señaló que el hospital recibe urgencias de distinta naturaleza y que el nuevo Hospital Iturraspe no cuenta con un servicio equivalente de neurointervencionismo y neurología especializada para estos procedimientos.

Sin embargo, el problema que observa el equipo no se limita a la capacidad hospitalaria. “Son pocos porque no llegan el tiempo”, sostuvo al hablar de las trombectomías. El médico agregó que los casos hemorrágicos son frecuentes y que muchos de ellos corresponden a aneurismas, incluidos pacientes jóvenes.

La falta de llegada oportuna también pone en evidencia la necesidad de mejorar la detección en las localidades más alejadas. Los especialistas consideran fundamental que los equipos de los centros de salud puedan reconocer los síntomas, activar el protocolo y coordinar la derivación a un establecimiento con capacidad para resolver el cuadro.

La nueva ley busca mejorar la detección y la derivación

La provincia aprobó la Ley 14.485, que crea una Red Provincial de Detección, Diagnóstico, Control y Tratamiento Integral del ACV. La norma busca fortalecer la prevención, la información pública, la capacitación de los profesionales y la coordinación entre efectores sanitarios públicos y privados.

La iniciativa fue impulsada por el senador del departamento 9 de Julio, Raúl Joaquín Gramajo, y contó con la participación de profesionales especializados, entre ellos Musacchio. El médico sostuvo que la ley puede ayudar a que la población conozca la gravedad de la enfermedad y que los centros de salud tengan herramientas para reconocerla y actuar.

La red apunta a que, cuando se detecte un posible ACV, el paciente pueda ser trasladado rápidamente al efector adecuado. Musacchio señaló que todavía resta completar la reglamentación por parte del Ministerio de Salud. Para el especialista, el objetivo es que la atención no dependa del lugar donde una persona vive y que los profesionales sepan cómo responder, incluso en localidades que no cuentan con servicios especializados.

Controlar la presión y los factores de riesgo también es prevención

Aunque el tiempo de respuesta es decisivo durante una emergencia, los médicos remarcaron que la prevención comienza mucho antes. Entre los principales factores de riesgo aparecen la hipertensión, la diabetes, la obesidad, el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo de alcohol y drogas, además del estrés y los antecedentes familiares.

Uno de los riesgos más importantes es la hipertensión, que puede avanzar durante años sin provocar síntomas. Una persona puede tener la presión elevada sin dolor de cabeza ni mareos y, aun así, sufrir daños progresivos en las arterias. Por eso, los controles médicos permiten detectar el problema e iniciar el tratamiento indicado antes de que aparezcan complicaciones.

Musacchio recomendó realizar chequeos periódicos, controlar la presión arterial y la diabetes, mantener un peso saludable y hacer actividad física con regularidad. También insistió en evitar sustancias tóxicas y prestar atención a los antecedentes familiares de enfermedades vasculares.

Entre los principales factores de riesgo aparecen la hipertensión.

Entre los principales factores de riesgo aparecen la hipertensión.

Los ACV no afectan exclusivamente a personas mayores. Aunque son más frecuentes con el envejecimiento, también pueden presentarse en personas jóvenes e incluso, de manera menos habitual, en pacientes pediátricos. El especialista vinculó parte de estos cuadros con factores genéticos y advirtió sobre la incidencia de las drogas y el estrés.

Una jornada para acercar la información a la comunidad

En Santa Fe, para este jueves 29 de octubre se llevará cabo una actividad de prevención en la plazoleta Sarmiento, frente al Teatro Municipal, con la colaboración de la Municipalidad y el Ministerio de Salud. Desde las 9 se previó tomar la presión arterial, responder preguntas y distribuir folletos informativos.

La jornada busca reforzar un mensaje que los especialistas repiten: conocer los síntomas es una herramienta para prevenir consecuencias graves, pero reconocerlos no alcanza si la consulta se demora.

El ACV puede dejar secuelas permanentes, alterar la autonomía y cambiar la vida de una familia. Santa Fe cuenta con cuenta con equipos y personal especializados para tratar casos complejos; el desafío es que las personas identifiquen las señales, consulten de inmediato y puedan llegar a esos recursos dentro del tiempo necesario.

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