ACV en Santa Fe: qué cambia con la nueva ley y por qué reconocer los síntomas a tiempo puede salvar vidas

La provincia de Santa Fe aprobó una ley que crea una red provincial de detección, diagnóstico, control y tratamiento integral del accidente cerebrovascular. Especialistas explicaron en AIRE por qué la difusión, la atención rápida y el control de los factores de riesgo son claves para reducir las secuelas.

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Maiquel Torcatt / Aire Digital

La norma fue impulsada por el senador del departamento 9 de Julio, Raúl Joaquín Gramajo, y contó con la participación de profesionales especializados en el tema, entre ellos el neurocirujano Alejandro Musacchio. El objetivo es fortalecer la detección temprana, la atención y el desarrollo de redes que permitan actuar rápidamente frente a un ACV.

En diálogo con Flor de Domingo, de AIRE, Musacchio y Federico Eberbach, médico neurólogo vascular, explicaron qué significa la nueva legislación y por qué la velocidad con la que se actúa frente a los primeros síntomas puede modificar por completo el pronóstico de una persona.

“Nosotros venimos hace muchos años pregonando por la aprobación de una ley relacionada con el tema del accidente cerebrovascular, que es una patología que nosotros vemos que es muy grave”, explicó Musacchio.

El especialista señaló que el ACV constituye una de las principales causas de muerte y discapacidad y destacó la importancia de que la población pueda reconocer sus síntomas. “Nosotros tenemos un lema: conocer es prevenir. Si vos conocés, podés prevenir”, afirmó.

Ley de ACV en Santa Fe: qué busca cambiar

Para Musacchio, uno de los principales aportes de la nueva ley será garantizar la difusión de información sobre el ACV y capacitar a quienes trabajan en los distintos efectores de salud de la provincia.

“La ley significa eso, es la extensión hacia la gente para que la gente pueda saber que en cualquier lado tienen la obligación de atenderlo, de atenderlo rápidamente con los parámetros que significa un accidente cerebrovascular”, sostuvo.

El neurocirujano remarcó además la necesidad de que los profesionales que trabajan en localidades más pequeñas puedan detectar un ACV y saber cómo actuar frente a una emergencia.

“Necesitás que cada uno de la gente que está acá alrededor de 100 kilómetros a la redonda, los colegas que están en pequeños centros de salud, sepan cómo actuar ante la eventualidad o que sepan detectar y cómo actuar ante la eventualidad de un accidente cerebrovascular”, explicó.

Aunque el accidente cerebrovascular es más frecuente a edades avanzadas, los especialistas remarcaron que también puede ocurrir en personas jóvenes.

Aunque el accidente cerebrovascular es más frecuente a edades avanzadas, los especialistas remarcaron que también puede ocurrir en personas jóvenes.

Federico Eberbach agregó que la ley no se limita a informar a la población, sino que también apunta al desarrollo de una red que permita acelerar el traslado y la atención de los pacientes.

“Además de la educación que se le va a dar a la población con respecto a lo que es el ACV, los síntomas, qué hacer frente a la aparición de estos síntomas, desde la parte médica vamos a contar con todos los recursos para poder tratar el ACV”, explicó.

Y destacó un punto central de la nueva estructura: “El desarrollo de redes. Que es todo un desarrollo de una red de contención para que en el momento en que se detecta una persona que está sufriendo un ACV, ya sea en el medio público o privado, esa persona rápidamente sea trasladada a los efectores de salud para que nosotros como profesionales podamos ofrecerle el tratamiento necesario”.

ACV: por qué las primeras horas son determinantes

La urgencia tiene una explicación médica. En el ACV isquémico, el más frecuente, una arteria cerebral se obstruye y una determinada zona del cerebro deja de recibir sangre, oxígeno y nutrientes.

Eberbach explicó que esa falta de irrigación produce una isquemia que puede ser potencialmente reversible durante un período determinado. “Estas son las primeras 4 o 6 horas donde uno puede intervenir”, señaló.

Los tratamientos disponibles buscan restablecer el flujo sanguíneo cerebral y, según explicó el especialista, cuanto antes se actúa, mayores son las posibilidades de modificar el pronóstico.

Musacchio resumió la importancia de la velocidad con una frase: “Tenemos muy poco tiempo para poder ser tratado. O sea, tenemos inicialmente lo que se dice en todo el mundo (...) que tenés 4 horas desde que se produce el accidente vascular hasta que lo podés solucionar. Entonces es muy poco tiempo”.

Por eso, para los profesionales, la nueva red tiene un objetivo concreto: evitar que el paciente llegue tarde.

Cómo reconocer un ACV: los síntomas aparecen de manera súbita

El ACV puede manifestarse a través de un déficit neurológico que aparece abruptamente. Eberbach explicó que se trata de una función neurológica que una persona deja de tener de manera repentina.

“Típicamente dejar de mover una mitad del cuerpo, dejar de hablar, dejar de ver, perder el conocimiento son todos síntomas que nos tienen que poner entre la sospecha de un ACV”, detalló.

Ante estos signos, el especialista recomendó actuar de inmediato y no esperar a que desaparezcan. “No te vayas a dormir para ver si se me pasa. No me tomo una aspirina para ver. No, rápidamente que consultes”, enfatizó.

Si la persona no puede trasladarse por sus propios medios debido a la gravedad de los síntomas, Eberbach indicó que se debe activar rápidamente el sistema de emergencias.

La lógica detrás de esa urgencia es la posibilidad de activar el denominado protocolo de ACV incluso antes de que el paciente llegue al hospital.

“Lo que se busca con todo esto es que desde el momento en que la ambulancia llegue al domicilio y detecta un código de ACV, que es un posible ACV, ya se va avisando al hospital o al sanatorio para que vayan liberando el tomógrafo, se va avisando al médico de guardia”, explicó.

De esta manera, el equipo médico puede prepararse para recibir al paciente, realizar rápidamente el diagnóstico y determinar si corresponde un tratamiento médico o quirúrgico.

ACV isquémico y hemorrágico: cuál es la diferencia

Existen distintos tipos de ACV, el ACV isquémico y el hemorrágico. El isquémico ocurre cuando una arteria cerebral se obstruye. Según Eberbach, representa aproximadamente el 90% de los casos mencionados durante la entrevista.

Básicamente consiste en la oclusión de un vaso sanguíneo cerebral, es decir, que se tapa una arteria con lo cual deja de llegar sangre a una determinada área del cerebro”, explicó.

En cambio, el ACV hemorrágico se produce cuando se rompe una arteria.

En estos casos, uno de los síntomas característicos puede ser una cefalea muy intensa y diferente de los dolores de cabeza habituales. Musacchio la describió como “un dolor de cabeza fuera de lo común, no es tu cefalea habitual”.

Eberbach aclaró que no se trata de generar una alarma ante cualquier dolor de cabeza. “Para los ACV hemorrágicos, el dolor de cabeza es un dolor completamente atípico que el mismo paciente se da cuenta de que no es el dolor de todos los días. Es un dolor completamente distinto”, explicó.

Puede acompañarse de otros síntomas neurológicos, convulsiones o pérdida del conocimiento.

ACV en personas jóvenes: nadie está completamente exento

Aunque el accidente cerebrovascular es más frecuente a edades avanzadas, los especialistas remarcaron que también puede ocurrir en personas jóvenes.

Eberbach explicó que estadísticamente es una patología más habitual a partir de los 60 o 70 años, vinculada, entre otros factores, con el envejecimiento de las arterias. Sin embargo, esto no significa que los jóvenes estén exentos.

“Nadie está exento de tener un ACV. Hemos tenido pacientes con Alejandro pediátricos con ACV, no es lo habitual, puede suceder”, afirmó.

El especialista puso como ejemplo el caso de la exboxeadora Alejandra “Locomotora” Oliveras, mencionado durante la entrevista, para explicar que una persona joven también puede sufrir un ACV por mecanismos diferentes a los asociados al envejecimiento.

En ese sentido, Musacchio destacó el componente genético y la importancia de conocer los antecedentes familiares.

Es muy probable que si vos tenés un abuelo o un padre vascular, vos recibas también la herencia de un problema vascular. Si es así, hay que hacerse ver antes”, sostuvo.

Hipertensión y ACV: el riesgo puede avanzar sin síntomas

Uno de los principales puntos de prevención mencionados durante la entrevista fue el control de los factores de riesgo.

Eberbach explicó que algunos, como la hipertensión, pueden avanzar durante años sin generar síntomas. “Uno puede ser hipertenso durante muchos, muchos años de su vida sin tener ningún síntoma, sin tener dolor de cabeza, sin tener mareo, sin tener nada”, explicó.

El problema aparece cuando esa hipertensión se mantiene durante mucho tiempo y produce daños en las arterias.

Por eso, detectar la hipertensión de manera temprana y comenzar el tratamiento indicado puede modificar el riesgo a futuro.

“Si ese paciente que está con esa hipertensión asintomática se le detecta precozmente porque fue un chequeo médico y el médico le tomó la presión y le dijo: ‘Mirá, estás hipertenso, vamos a hacer los controles’, y se empieza a medicar en forma precoz, ahí el resultado final va a ser otro”, sostuvo Eberbach.

Cómo prevenir un ACV: los factores de riesgo que se pueden modificar

Los médicos insistieron en que no existe una forma de garantizar que una persona nunca sufrirá un ACV, pero sí se puede disminuir el riesgo mediante hábitos saludables y controles médicos.

Entre los factores mencionados durante la entrevista aparecen la hipertensión, la diabetes, la obesidad, el sedentarismo y el tabaquismo. También señalaron el consumo de alcohol y drogas como factores a tener en cuenta.

Musacchio hizo especial hincapié en el consumo de drogas y su impacto sobre los vasos sanguíneos. “La droga produce arteritis y las drogas producen la oclusión de arterias. Es una cosa terrible”, afirmó.

Toda actividad física es beneficiosa para la prevención de un accidente cerebrovascular (ACV).

Toda actividad física es beneficiosa para la prevención de un accidente cerebrovascular (ACV).

También destacó la importancia de tener en cuenta los antecedentes familiares y realizar controles médicos.

Un chequeo anual con su médico de cabecera y bueno, ya con eso es más que suficiente”, planteó al hablar sobre las medidas que puede incorporar una persona para reducir los riesgos.

ACV en Argentina: la importancia de llegar a tiempo

Durante el programa se mencionó que en Argentina se estiman entre 130.000 y 190.000 ACV por año, de acuerdo con las cifras citadas durante la entrevista.

La magnitud del problema ayuda a explicar por qué los especialistas consideran fundamental fortalecer las redes de atención.

Para Musacchio, el problema no necesariamente es que ahora existan más casos, sino que se detectan y llegan más pacientes a los centros de salud.

Se detectan más, llegan más. Antes no llegaban. Llegaban tarde”, explicó.

La nueva ley busca precisamente trabajar sobre ese punto: que la población reconozca los síntomas y que los distintos actores del sistema de salud puedan responder de manera coordinada.

Santa Fe y la red de atención para los ACV

Los especialistas destacaron que Santa Fe ya cuenta con recursos para atender casos complejos de ACV, tanto en el ámbito público como privado.

Musacchio recordó la creación, junto con Eberbach, de un servicio especializado en el Hospital Cullen.

Creamos con él un servicio que se llama ‘cerebrales vasculares agudos’, que es el segundo en la República Argentina, que lo hicimos a través del Ministerio de Salud”, señaló.

Eberbach explicó que la unidad cerebrovascular permite brindar una atención integral a distintos tipos de ACV y requiere la participación coordinada de diferentes áreas.

En el Hospital Cullen tenemos una unidad cerebrovascular donde podemos dar una atención integral a todo tipo de ACV, isquémico, hemorrágico, pequeño, grande, si hay que hacer un tratamiento médico, si hay que operar”, detalló.

Para que esa estructura funcione se necesita la intervención coordinada de neurología, neurocirugía, terapia intensiva, guardia, enfermería, técnicos, diagnóstico por imágenes y emergencias.

Según Musacchio, Santa Fe logró desarrollar una capacidad de resolución comparable con la de centros de alta complejidad.

Es un orgullo poder decir que hoy en Santa Fe contamos (...) con una capacidad de resolución del ACV en toda su complejidad con herramientas similares a las que se están tratando en el primer mundo”, afirmó.

Y resumió cuál es, ahora, uno de los principales desafíos: “¿Qué nos está faltando? Difusión. Que los ACV lleguen”.

Una ley que busca que la información también sea una herramienta de prevención

La sanción de la ley provincial fue recibida con satisfacción por ambos especialistas, que durante años trabajaron para impulsar una estructura que permita mejorar la prevención, la capacitación y la atención.

Musacchio destacó especialmente el rol de los medios de comunicación para que la información llegue a la población. “Nuestro objetivo siempre fue la gente. Siempre fue la gente. Para eso hicimos la ley”, afirmó.

La intención es que la nueva herramienta permita ampliar las acciones de capacitación y difusión no solo en las grandes ciudades, sino también en las distintas localidades de la provincia.

Para los especialistas, conocer los síntomas, controlar los factores de riesgo y actuar rápidamente ante un cuadro sospechoso son tres herramientas fundamentales. Eberbach lo resumió durante la entrevista: “Ante la duda, consulta”.

La nueva ley busca que ese mensaje llegue a más personas y que, cuando aparezca un ACV, la respuesta del sistema sea lo suficientemente rápida como para aprovechar las llamadas horas doradas y reducir el riesgo de muerte o discapacidad.

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