Entre el disgusto por lo inevitable y calcular de qué manera protegerse del cimbronazo por la segunda ola de la pandemia, los sectores comerciales y de servicios de Rosario son los más afectados por el DNU que reestableció restricciones a la circulación nocturna y determinadas actividades. Desde este viernes y hasta el 30 de abril por lo menos la postal de la ciudad será con locales cerrados a partir de las 24, prohibición de circular después de esa hora y hasta las 6, con excepción del personal esencial que deberá obtener el permiso correspondiente, y pocos cambios más.
“Elastizar” fue el verbo que usó un dirigente gremial empresario para describir lo que fueron las intensas negociaciones del jueves a la tarde: cómo elastizar el DNU del presidente Alberto Fernández en la provincia y en Rosario.
Lo más elastizado fue el horario de cierre para el sector gastronómico y de eventos culturales, que por lo general permanecían abiertos más allá de la medianoche. El cierre de las 23 que estableció el DNU nacional acá se traduce en que a las 23 se cierra el ingreso al local, pero el desalojo efectivo es a las 24; y luego hay 30 minutos de tolerancia para llegar cada uno a su casa.
Los centros comerciales y cámaras empresarias sabían que no podían aspirar a mucho más. En el área gastronómica campeaba la decepción por el 30% como máximo de “aforo” que habilita el DNU para locales cerrados en los departamentos de alto riesgo epidemiológico, y que la provincia extendió a todo el territorio por igual. Esperaban un 50%. Si bien ese tope no rige en patios o veredas ampliadas, advierten que llegan las temperaturas bajas. Si algo rescatan, es que no se hayan anunciado cierres de actividades.
Alejandro Pastore, referente del Paseo Pellegrini, exhortó a la ciudadanía a “repensar la actitud ante la pandemia por el impacto que provoca, pero también decimos que las actividades son seguras o no lo son; es decir las fiestas clandestinas no lo son a las cuatro de la tarde ni a las 5 de la mañana, y sentarse a tomar un café en un bar sí lo es, a las cuatro de la tarde o a las doce de la noche”. Hace notar que “se anunciaron restricciones pero no vinieron acompañadas de asistencia para los damnificados”.
El sector gastronómico perdió 4500 puestos de trabajo en el sur provincial, según datos del sector. Y 15 hoteles de Rosario cerraron, 7 prepandemia y 8 pospandemia.
Los salones de fiestas y eventos son los más damnificados junto con el turismo. Los primeros estaban funcionando con protocolos como bares o restaurantes y ahora deben cerrar a medianoche. Deberán reprogramar cumpleaños y casamientos, quizás arrancando a la luz del día. Se les aguó la fiesta.
Ambos sectores están en diálogo permanente con la provincia, dice el secretario de Comercio y Servicios de la provincia Juan Marcos Aviano. En el caso de hotelería tiene asistencia financiera.
Horas después del mensaje del presidente, el intendente Pablo Javkin hizo equilibrio entre la necesidad de cuidarse del virus y “acompañar a los sectores económicos, no podemos permitir que cierren negocios”. Pidió a los usuarios y consumidores “cambiar los horarios, yendo más temprano le damos una mano al sector”. ¿El intendente tiene el ojo puesto unas semanas más adelante? Es que si no se logra contener los casos es probable que haya que bajar más aún los horarios (quizás a las 19 o 20) o directamente cerrar actividades.
Tener que cerrar sería desastroso, pero Ricardo Diab, el presidente de la Asociación Empresaria de Rosario, dice que más allá de los horarios “no hay ánimo de consumo, todos este clima de segunda ola instala fobias, temores, se retrae el consumo”. Remata con un dato: en el sector comercial el que mejor factura es el 40% de los niveles prepandemia. A eso hay que sumarle el aumento de precios constantes que tiene pisado el consumo.
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Diab advierte que no va más el ofrecimiento de créditos blandos como el año pasado. “Los bancos no van aflojar, empiezan a reclamar deudas e intereses de los préstamos del año pasado. Nadie quiere tomar financiamiento. Los ATP desaparecieron a fin de año y eran indispensables. Y era bueno porque el Estado subsidiaba a un trabajador adentro de la empresa; de lo contrario lo termina subsidiando desocupado, en la cola del correo y con la empresa cerrada”.
En cuanto a espectáculos, las autoridades municipales sostienen que no habrá grandes cambios, excepto por el horario. Deberán cerrar a las 23, con ese margen de una hora de tolerancia para vaciar y apagar las luces. Ya para este viernes las cadenas de cines, que fueron de los últimos en retomar la actividad, acomodaron la grilla de horarios: algunos la adelantaron y otros suprimieron la última función. Sebastián Chale, secretario de Producción de la ciudad, estimó que en cuanto a la ocupación máxima del 30% de capacidad no hay grandes cambios, porque lo que teníamos hasta ahora, entre burbujas, la obligación de dejar butacas o sillas intermedias, en definitiva no daba más del 30%”.
El paisaje de las calles de Rosario entre las 0 y las 6 de la mañana a partir de este viernes es de mínimo movimiento, al menos en los papeles. La decisión fue sostener los servicios mínimos de transporte urbano porque es la “única forma de garantizar el traslado del personal esencial”.
El resto se verá con el correr de los días y el acatamiento a las medidas. Dependerá de qué tanto se animen a controlar en las calles las autoridades. Vaciar las calles no sólo reduce la circulación, sino que hace más evidente la identificación de traslados para asistir a fiestas clandestinas o reuniones sociales no autorizadas
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