Por Claudio González
Apenas mataron a Marcos Guenchul, de 32 años, sus familiares, amigos, la gente que lo conocía y trataba habló de un desenlace ilógico, sin sentido, irracional. Pero la trama del oscuro crimen comenzó a desvelarse cuando se supo que al personal trainer asesinado de un certero disparo en el cráneo el 24 de julio a la noche, lo aquejaba una profunda tristeza porque desde hacía ocho meses no podía ver a su pequeña hija Tiziana, de dos años y medio. La víctima fue ultimada por un sicario a sangre fría cuando salía del dar clases en el gimnasio que trabajaba en el barrio Echesortu de Rosario. Al día siguiente, tenía una cita en Tribunales para ver a su hija.
Hace una semana quedó detenido la actual pareja de la ex mujer de Marcos, sindicado con un rol preponderante en el crimen. El hombre estaba a punto de tomar un vuelo a Doha, capital de Qatar.
En mayo de 2018, Marcos se separó de Priscila D. Desde ese momento comenzó una relación tirante, de idas y vueltas hasta con intentos de reconciliación. Algo habitual cuando un proyecto familiar se diluye o está a punto de fracasar. Sin embargo se puso punto final a la relación, y desde entonces el padre buscó no perder el vínculo con su pequeña hija. Así sostuvo la relación con visitas periódicas a la casa de la madre de la nena. Era un régimen sui generis, acotado, porque no tenía permitido salir de la vivienda. A lo sumo se trasladaba con la niña a una plaza lindera, pero no podía llevarla a un parque, al cine o al shopping.
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En noviembre todo se precipitó. Tras una discusión dentro de un auto con algunos forcejeos, Priscila presentó una denuncia contra Marcos en un Tribunal de Familia, donde solicitó una medida de prohibición de acercamiento. Guenchul no pudo ver más a su hija y cayó en una profunda tristeza. “Estaba muy angustiado, apenado”, recordaron a Aire Digital sus amigos y allegados. Y desmintieron además que Marcos fuera violento. “Tenía fotos, videos y filmaciones para certificar que la violenta era ella. El guardaba todo en un su teléfono y una computadora. La Fiscalía tiene esa evidencia”, aseguraron.
Ante permanentes trabas, sin contacto con su hija ni con Priscilla, que ya había formado una nueva pareja con Santiago Caio S., Marcos decidió tomar el camino habitual en estos casos: recurrió a una abogada para que le tramitara un régimen de visitas que le permitiera recuperar a Tiziana. Pero pasaron los meses y el trámite se estancó ante condicionantes y obstáculos de la madre de la niña.
Los pasos pasos procesales fueron confirmados y constatados por Aire Digital con fuentes judiciales. La causa quedó asentada en el juzgado de Familia Nº 4 de Rosario. La abogada de Marcos solicitó “un régimen de comunicación”, instancia que se formaliza en una sala de Tribunales y es supervisada por asistentes sociales. Era una forma de recomponer el vínculo entre padre e hija y aliviar las angustias.
En mayo pasado, el juzgado resolvió en favor Guenchul y ordenó a Priscila que todos los jueves, de 7.50 a 9, trasladara a Tiziana al Tribunal. Pero la medida no se cumplió de inmediato por los tiempos de la notificación de la resolución. Además, la mamá de la nena alegó que en el horario estipulado estaba en su trabajo en las oficinas de Aguas Santafesinas. Entonces el Tribunal le pidió que designara a dos personas de su confianza para que llevaran a la nena. La mujer eligió a su padre y a Caio S. Ya no había excusas. Con juguetes en la mano, Marcos se presentó puntual en el Tribunal el jueves 26 de junio, pero nadie llevó a su hija. Sin perder las esperanzas, lo mismo hizo el 4 de julio, el 11 y el 18 del mismo mes, pero Tiziana no estaba en la sala. Nunca la pudo ver. La esperanza se escurría, y en su lugar recrudeció la amargura.
La abogada de Marcos, Romina Dascanio, confirmó lo que hizo su cliente antes de toparse con la muerte. “Siempre tratamos de recomponer el vínculo porque él estaba muy triste. Después de esa última visita, en la que tampoco llevaron a la nena, me llamó desesperado porque no podía verla. Traté de tranquilizarlo y le dije que después de la feria judicial (jueves 25 de julio) ella tenía que cumplir, que ya no tendría excusas. Pero lo mataron un día antes. En todos mis años como abogada de familia nunca pensé que un expediente de esta naturaleza tuviera un desenlace tan dramático”, expresó, aún shockeada, la profesional a Aire Digital.
Explicó que el derrotero de Marcos fue incansable y siempre mantuvo la calma. Es más, hizo cinco presentaciones en un Centro Territorial de Denuncias (CTD) por impedimento de contacto, pero nunca se canalizó el reclamo ante la Fiscalía. La última vez le preguntaron si quería instar la acción penal, dijo que sí, pero no le dieron respuestas” agregó Dascanio.
Los comentarios de amigos y allegados a Marcos apuntaron a que Priscila no tenía predisposición para facilitar el contacto de padre e hija. “Ni siquiera le atendía el teléfono a las asistentes sociales”, describieron. A pesar de ello, Guenchul insistía por vía legal, con el objetivo claro, y para que también su hermano, padrino de Tiziana, y los abuelos paternos pudieran verla.
Ese momento de felicidad nunca llegó. El miércoles 24 de julio, horas antes de ir a Tribunales, su novia lo llamó y le dijo que estaba la cena preparada. Entonces armó su mochila, y a las 21.30 salió del gimnasio Progress Fitness Center (Mendoza 4900), donde trabajaba y daba clases de funcional y como entrenador personal. Algunos indicaron que se arrimó hasta la esquina de Mendoza y Sucre para esperar el trolebús de la línea K. Pero como el micro no aparecía comenzó a caminar por Sucre en dirección a San Juan.
A media cuadra de allí lo emboscaron, alguien bajó de un auto y sin mediar palabras le disparó un tiro en la cabeza, a corta distancia. La herida fue letal. El muchacho quedó internado en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) en coma y con muerte cerebral.
Sus familiares, amigos, compañeros, entraron en un estado desesperación. Estaban azorados, estupefactos. Es que por las características de la demencial agresión, sumado a que no le robaron nada, no había explicaciones lógicas para pensar en un ajuste de cuentas. Marcos era sano, buen amigo y deportista. No andaba en nada que hiciera suponer semejante atrocidad.
“Tenía miles proyectos, quería ser un entrenador reconocido. Buscaba una salida a su situación económica que era un poco complicada. Siempre tenía una vuelta a los problemas con soluciones creativas”, manifestó Federico Rivero, uno de sus amigos.
Otro amigo lo recordó como una persona positiva. “Es injusto cómo terminó su vida. Trabajó en un lavadero, de repartidor, en una fábrica de cuadros para bicicletas y ahora estaba en el gimnasio. No hubo robo. El celular y la billetera estaban con él. No tenía problemas con nadie. Esto no tiene lógica ni explicación”, se lamentó Marcio Morán, uno de sus mejores amigos. Hasta Ángel Di María posteó un video donde lamentaba el fallecimiento y se solidarizaba con la familia. En el mismo sentido se expresaron otros futbolistas del Newell’s Old Boys, como Mauro Formica, o Cristian Ansaldi.
Un día después del hecho los médicos del HECA procedieron judicialmente a interrumpir la asistencia mecánica respiratoria y murió. Los familiares decidieron donar sus órganos. Marcos era hijo de un veterano de Malvinas, sus padres estaban separados, y él vivía con su mamá en barrio Echesortu.
El 26 de julio y 9 de agosto los vecinos se realizaron masivas movilizaciones para exigir justicia y el esclarecimiento del caso, que quedó en manos del fiscal de la unidad de Homicidios Dolosos Adrián Spelta. Las pericias al celular y a una computadora de Marcos, los testimonios en la escena del crimen y el registro de las cámaras de videovigilancia de la zona (quedó grabada una secuencia del homicidio), los investigadores arrojaron algunos indicios sobre la identificaron del auto en el que se movilizaban al menos dos personas que abordaron a la víctima. Había una pista, y se orientaba con ese pasado reciente de contratiempos paras ver a Tiziana.
El 6 de agosto el fiscal ordenó una serie de allanamientos que se desplegaron en la zona sur y en el macrocentro rosarino. En una cochera se secuestró un Peugeot 208 color negro parecido al que encerró a Marcos, y cuya titularidad se le asignaría a Santiago C. S, de 31 años, la actual pareja de Priscila D. y de quien espera un hijo.
Este hombre, sobrino de un histórico dirigente del rubro de comercio, y hermano de un actual técnico de fútbol de un equipo de primera división, fue detenido el sábado 10 de agosto en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza cuando estaba a punto de salir del país en el vuelo QR 774 de Qatar Airways, que tenía como primera escala San Pablo y destino final Doha, capital de Qatar.
Figuraba en el Sistema Integral de Captura Migratoria (Sicam) tras una orden de captura emitida por la Fiscalía de Rosario como sospechoso de participar en el crimen de Guenchul. Pero quedó varado en la manga de embarque cuando una comisión de Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y de la Policía de Investigaciones (PDI) de Santa Fe le cerró el paso.
Ahora está detenido e incomunicado y a la espera de que se formalice la extradición interprovincial para ser trasladado a Rosario, El martes a las 9.30 está prevista la audiencia imputativa en el Centro de Justicia Penal (CJP), donde seguramente el fiscal Spelta le asignará un rol preponderante en el crimen de Marcos. Por lo pronto, también está prevista la constitución de querellante de los familiares de la víctima para acompañar el proceso penal.
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