El pasado 10 de enero en horas de la madrugada tres hombres armados ingresaron en una vivienda de calle Alberdi al 6500, redujeron a las tres moradoras y se llevaron diferentes elementos de valor y el automóvil de la dueña de casa.
Unas horas después se logró la detención de uno de los involucrados que circulaba de manera errante a bordo del vehículo robado, por ruta 168, boulevard galvez y varias cuadras del macrocentro, hasta chocar contra autos estacionados.
El hombre fue imputado por la fiscal Lucila Nuzzo e identificado por las tres víctimas como uno de los perpetradores.
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Se llevó la llave para cometer el hecho
Desde un primer momento el hecho fue imputado como un robo calificado cometido con llave sustraída. Las mujeres declararon que esa mañana había faltado un juego de llaves de la casa, donde había dos obreros realizando trabajos de albañilería.
Ante las sospechas de las víctimas, la fiscal Nuzzo dispuso la identificación de los dos albañiles para notificarlos que estaban siendo investigados por el hecho.
La orden de detención para Prieto fue librada el pasado 14 de enero, cuando una serie de testimonios de vecinos de Colastiné permitieron vincularlo con el hecho. Los testigos ubican el vehículo robado en la zona donde reside Prieto, quien además habría quedado empantanado con el auto y solicitó asistencia para sacarlo. Además, un vecino expresó que esa mañana Prieto le ofreció un televisor por $8.000.
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Nuzzo manifestó además que de las tres personas que ingresaron a la casa, dos lo hicieron con el rostro descubierto, y uno encapuchado. A este último no pudieron verlo y nunca expresó palabra alguna.
Por último, se cuenta con un registro de una cámara de vigilancia de un vecino, donde se ve un grupo de personas reunidos en la vereda de enfrente minutos antes del robo.
Una historia basada en un prejuicio
El defensor público del imputado Sebastián Moleón cuestionó la imputación fiscal y expresó que no hay evidencias que vinculen a Prieto con el hecho, más que la sospecha de las víctimas, y reprochó: “¿cómo puede ser que no lo reconozcan si estuvo dos meses trabajando en la casa?”.
En relación al hurto de la llave, el defensor dijo que nadie vio que sea Prieto quien se haga de las mismas, y recordó que no era el único obrero trabajando allí.
Por último, dijo que nadie había visto a Prieto conduciendo el automóvil robado, y que incluso sabiendo que estaba siendo investigado nunca se profugó.
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Para el juez la evidencia no es suficiente
Al momento de resolver, el juez Rodolfo Mingarini dio la razón a la defensa al considerar que hasta el momento la evidencia presentada por la fiscalía no es suficiente para sostener que Prieto sea quien se llevó la llave, y que haya participado en el robo.
El magistrado resolvió brindarle la libertad, con una serie de medidas que lo mantienen vinculado al proceso mientras continúa la investigación.
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