Salsa blanca sin grumos: la receta fácil para hacer en casa y acompañar tus comidas

Los mejores consejos para que tu salsa blanca te salga como todo un profesional.

Los tips a tener en cuenta para hacer una salsa blanca sin grumos. 

Los tips a tener en cuenta para hacer una salsa blanca sin grumos. 

La receta de salsa blanca, también llamada bechamel, forma parte de las más básicas y versátiles de la cocina. Aunque parece sencilla, muchas veces su preparación puede complicarse si no se siguen ciertos pasos clave, especialmente para evitar los molestos grumos.

Con esta receta fácil y práctica, vas a poder prepararla con la textura ideal, cremosa y suave, perfecta para acompañar pastas, vegetales o carnes. Solo necesitás prestar atención a algunos trucos simples que marcan la diferencia.

Los tips para hacer una salsa blanca sin grumos

  • La temperatura de la leche debe ser tibia o caliente, un ítem clave para la preparación.
  • No dejes de remover la salsa, especialmente al principio, cuando agregás la leche.
  • Cocinar a fuego bajo permite que la harina se cocine bien y que la salsa espese gradualmente, sin quemarse.
  • Un batidor de varillas es la mejor herramienta para evitar grumos, ya que ayuda a deshacerlos mientras removés.
  • Si a pesar de todo aparecen grumos, podés pasar la salsa por un colador fino o usar una batidora de mano para triturarlos.
  • Otra opción es realizar la mezcla de la harina y la leche en frio, revolviendo hasta que no queden grumos, y luego llevar la mezcla a fuego bajo.

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Salsa blanca: la receta ideal para darle un toque irresistible a tus platos
Hacé la mejor salsa blanca para acompañar tus platos.

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La receta de la salsa blanca

Ingredientes:

  • 50 gramos de manteca
  • 50 gramos de harina
  • 500 ml de leche
  • Sal, pimienta y nuez moscada a gusto

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Preparación:

  1. En una sartén a fuego medio, derretí la manteca. Luego, agregá la harina y mezcla constantemente con un batidor de mano para evitar grumos.
  2. Cociná la mezcla durante unos minutos hasta que tenga un color ligeramente dorado.
  3. Poco a poco, verté la leche en la mezcla de manteca y harina, sin dejar de batir.
  4. Continuá batiendo hasta que la mezcla se vuelva suave y espese. Ajustá la consistencia añadiendo más leche si es necesario.
  5. Agregá sal, pimienta y nuez moscada al gusto.
  6. Seguí cocinando a fuego lento hasta que la salsa alcance la consistencia deseada. Retirá del fuego y ¡listo!

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