Cómo hacer buñuelos de espinaca
Es uno de esos platos que consideramos insignia de la gastronomía Argentina y que, como casi todos ellos, llegaron en barco con nuestros bisabuelos a fines del siglo XIX.
Cómo hacer buñuelos de espinaca
Los buñuelos son ideales para triunfar a la hora del almuerzo o cena. Las cantidades indicadas en la receta dan como para 16 buñuelos, muy esponjosos y crujientes. Bien dorados en la sartén y acompañados por vuestra salsa preferida, resultarán perfectos para un picoteo en familia.
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Ingredientes
- Espinaca fresca 250 g
- Dientes de ajo 2
- Huevos 4
- Harina de repostería con levadura incorporada 250 g
- Leche entera 150 ml
- Queso rallado 100 g
- Cebolla picada 1
- Sal y pimienta al gusto
Preparación
- Picar la cebolla y los dientes de ajo en trocitos pequeños, y reogarlos a fuego medio en una sartén. Una vez comiencen a tomar color añadir las hojas de espinacas frescas, rehogando hasta que la mezcla sea más o menos homogénea.
- Poner las hojas de espinaca rehogadas en un bowl y agregar la leche, los huevos batidos, el queso parmesano y la harina, removiendo bien hasta conseguir una masa cremosa, tipo un puré no muy espeso. Poner abundante aceite de oliva a calentar en una olla y freír por tandas.
- Añadir una cucharada de la mezcla al aceite, y observar que primero irá al fondo y al cabo de un minuto subirá a la superficie. Cuando se va dorando, darlos vuelta para que tome un color homogéneo. Como mucho freír los buñuelos de tres en tres para que no se peguen unos a otros.
- Escurrir los buñuelos de espinacas y parmesano dejándolos sobre papel absorbente de cocina según van saliendo de la fritura.
Cómo lavar correctamente la espinaca
- Quitarle el tallo a las hojas: Los tallos de las espinacas muchas veces son muy fibrosos y llega a provocar una especie de calambres en los dientes, sensación que nadie le gusta y una de las principales razones por las que evita comerse esta verdura. Evitar esta desagradable sensación quitando el tallo, incluso sin este se facilitará más el lavarlas.
- Enjuagar las espinacas: Este es un acto que se debe realizar siempre, lavar una por una de las hojas en un chorro pequeño de agua a manera de quitarles la mayor tierra posible; no tiene que ser necesariamente toda.
- Colocarlas en un recipiente: Tomar un recipiente donde las espinacas quepan bien, llenarlo con suficiente agua para que puedan flotar las espinacas.
- Desinfectarlas: agregar un poco de cloro o desinfectante, con un aproximado de tres gotas será suficiente.





