Esta receta es la solución definitiva para quienes buscan una textura crocante por fuera y tierna por dentro, sin recurrir a la fritura profunda. Son ideales para que los chicos coman verdura sin darse cuenta y para disfrutar de un snack "real" frente a la tele. Aquí te contamos el secreto para que queden extra crujientes.
Los beneficios de elegir la berenjena
A diferencia de la papa, la berenjena tiene un índice glucémico mucho menor y un alto contenido de agua y fibra. Esto ayuda a mejorar la digestión y brinda una sensación de saciedad por más tiempo. Además, al cocinarlas al horno o en freidora de aire, reducimos drásticamente las calorías sin perder ese "crunch" que tanto nos gusta.
Huevo: 1 unidad batida con provenzal o tus especias favoritas.
Rebozado: una mezcla de pan rallado, polenta o avena extrafina (la polenta le da el toque extra de crocante).
Condimentos: sal, pimienta y una pizca de pimentón ahumado.
Truco: para quitarle el amargor a la berenjena, cortá los bastoncitos, espolvorealos con sal gruesa y dejalos en un colador por 20 minutos antes de empezar. Enjuagá y secá bien.
El corte: Cortá las berenjenas en tiras de aproximadamente 1 centímetro de ancho, simulando la forma de las papas fritas tradicionales.
El empanado: Pasá cada bastoncito primero por el huevo batido condimentado y luego por la mezcla de rebozado. Presioná bien para que la costra quede firme.
La cocción: Disponé los bastoncitos en una placa para horno previamente aceitada (o en la canasta de la Airfryer). Es clave que no se amontonen para que el aire circule.
El toque final: Cociná a fuego fuerte (200°C) durante unos 15 o 20 minutos, dándolos vuelta a mitad de cocción hasta que estén dorados y rígidos.