En la noche del jueves, Santa Fe experimentó una intensa tormenta que se extendió hasta la madrugada del viernes. Según el meteorólogo Pablo Lucero, las lluvias acumuladas alcanzaron 14,2 mm en la estación de referencia, con registros mayores en localidades como Santo Tomé (36,6 mm) y Arroyo Leyes (18,4 mm).
En este contexto, un árbol cayó en San Lorenzo al 1400, provocando el corte de cables y generando peligro de electrificación y tránsito. Pero esta no es la primera vez que pasa: con cada temporal que hay en la ciudad, decenas de vecinos denuncian inconvenientes de este tipo.
El temporal del viernes pasado es un claro ejemplo. Tras los destrozos causados por las fuertes lluvias, no solo dañó el arbolado público, sino que también se interrumpió el servicio de colectivos urbano. Las líneas 2, 4, 13 y 16 se vieron obligadas a modificar sus recorridos por la caída de un árbol en Santiago del Estero y 25 de Mayo.
Qué tipos de árboles son más propensos a caer durante los temporales
Paula Getar, licenciada en biodiversidad de la UNL, habló con AIRE y explicó que ciertos tipos de árboles son más propensos a caer durante temporales. “Los árboles con copas amplias y raíces superficiales presentan mayor riesgo, ya que carecen de un anclaje adecuado. Es preferible optar por especies de porte medio y hojas caducas en áreas urbanas, ya que son más resistentes”, detalló.
Cómo prevenir la caída de árboles
Las caídas, según Getar, también responden a problemas estructurales causados por la falta de espacio para el desarrollo de raíces o podas inadecuadas realizadas por vecinos sin conocimientos técnicos. “Estas prácticas alteran el equilibrio del árbol, haciéndolo más vulnerable durante las tormentas”, advirtió.
Identificar señales de riesgo puede prevenir accidentes. “Los troncos huecos o inclinados, las ramas desbalanceadas o los signos de enfermedades y plagas son indicadores de posibles caídas”, mencionó la especialista. Además, recomendó realizar diagnósticos periódicos con personal capacitado.
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Para evitar estos eventos, los municipios deben implementar censos del arbolado urbano, identificando ejemplares en riesgo y clasificándolos según su estado. También es fundamental educar a la población sobre la poda responsable y promover la replantación de especies nativas. “El refuerzo con tensores o tutores puede estabilizar árboles vulnerables”, agregó Getar.
Las caídas de árboles afectan significativamente el ecosistema urbano. Además de interrumpir el paisaje y la circulación, incrementa la temperatura local y reduce la calidad del aire. Tras un temporal, la remoción eficiente y la replantación de especies adecuadas son esenciales para restaurar los beneficios ecosistémicos.
A nivel global, el fenómeno de las “islas de calor”, provocado por materiales urbanos que retienen calor, subraya la importancia del arbolado en ciudades. Los árboles ayudan a mitigar este impacto, regulando la temperatura y mejorando la calidad de vida en entornos urbanos. Cuidar el arbolado público no solo previene riesgos, sino que también protege el equilibrio ambiental de nuestra ciudad.
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