Faltan apenas dos semanas para las elecciones generales y los candidatos que compiten por la Presidencia saben que este lapso es crucial para convencer a esa franja de electores que todavía está indecisa o bien se mantiene renuente a ir a votar y que, en un escenario tan parejo de tres tercios, va a definir la votación.
Un mojón importante en este tramo final de la carrera será el segundo debate presidencial que se realizará este domingo en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.
Nuevamente, allí confluirán, como lo hicieron la semana pasada en Santiago del Estero, Javier Milei (La Libertad Avanza), Patricia Bullrich (Juntos por el Cambio), Sergio Massa (Unión por la Patria), Juan Schiaretti (Hacemos por nuestro país) y Myriam Bregman (Frente de Izquierda).
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Los ejes temáticos, en esta oportunidad serán seguridad, trabajo y producción y, por último, desarrollo humano, vivienda y protección del ambiente.
A sabiendas de que en esta instancia cualquier error puede costar muy caro, los candidatos dedicaron largas horas a prepararse para este segundo debate.
En las filas de Milei no habrá cambios de estrategia; el libertario está convencido de que salió airoso del primer round y, exitista, cree que está en condiciones de ganar en primera vuelta el domingo próximo. Si bien su intención de voto se había estancado en las encuestas hace dos semanas, en su comando de campaña sostienen que el affaire Insaurralde –que afecta al peronismo– y los cortocircuitos entre Bullrich y el expresidente Mauricio Macri terminarán de darle el envión que necesita para consagrarse presidente electo sin necesidad de balotaje.
La candidata presidencial de Juntos por el Cambio, por su parte, tiene claro que en los próximos 10 días se definirá la elección y por eso se prepara a un "todo o nada" en el debate de este domingo. Sin margen para errores, la ex ministra de Seguridad precisa mejorar su performance con respecto a la presentación de Santiago del Estero.
“Ya no hay excusas. No se puede ir con gripe o con cansancio. Es a matar o morir", fue la reflexión que lanzó con cierta dosis de dramatismo uno de los miembros de su equipo de campaña. En esa línea, subrayan un aspecto: el eje central del domingo será "seguridad", uno de los temas más cómodos para la exministra de Macri.
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Mientras tanto, en las filas de Unión por la Patria anticipan que Massa espera tranquilo este segundo round ya que, sostienen, el candidato domina con tranquilidad los tres ejes temáticos. Sin embargo, no podrá evitar que sus contrincantes lo incomoden con el escándalo que tiene como protagonista a Martín Insaurralde en la provincia de Buenos Aires.
El impacto electoral de este affaire todavía es incierto, aunque es motivo de preocupación en Unión por la Patria. La semana pasada trascendió una encuesta, elaborada por la consultora CB, en la que da cuenta que el oficialismo ha perdido valiosos puntos desde que estalló el escándalo.
Ante la pregunta sobre si este caso "podría influir en su decisión de a quién votar en las próximas elecciones generales de octubre", el 3,8% de los encuestados en la provincia de Buenos Aires respondió que "iba a votar candidatos de Unión por la Patria y ahora no lo haré".
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El sondeo, que se hizo el 3 de octubre pasado sobre 1.181 casos, arroja otro dato que inquieta al Frente de Todos: el 8,9% de los encuestados respondió que "estaba indeciso" y que ahora (conocido el escándalo) votará "en contra del oficialismo".
Este no es el único escollo que deberá sortear Massa en este último tramo de su campaña. La disparada de los dólares libres de las últimas ruedas encendió todas las alertas.
En las últimas 48 horas, el propio Massa se encargó personalmente de llamar varias veces a las cerealeras para pedirles colaboración en la venta de dólares.
Quedan apenas dos semanas para las elecciones y nadie quiere desprenderse de los billetes verdes. Si el oficialismo tiene alguna chance de entrar al balotaje, sabe que esa chance se esfuma rápidamente si el dólar se escapa.
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