El fallo de la Justicia que condenó a Cristina Kirchner a seis años de prisión por administración fraudulenta e inhabilitación perpetua a ocupar cargos públicos cambió rotundamente el escenario político. El oficialismo se quedó huérfano de su candidata natural, la vicepresidenta, quien anunció que no será candidata el año próximo. El presidente Alberto Fernández mantiene una luz de esperanza para postularse a su reelección en 2023, pero las verdaderas presiones son sobre el ministro de Economía, Sergio Massa, que quedó como el único candidato presidencial posible, especialmente si estabiliza la inflación.
La vicepresidenta ordenó a su tropa escalar en la calle y en los medios la crítica contra “lawfare” y contra lo que dice es “una persecución judicial”. Cristina Kirchner pidió movilización, unidad y gestión. “Militen, salgan a la calle, hagan política”, fue la frase con que la vicepresidenta aleccionó a los suyos durante el encuentro que protagonizó, con dirigentes del PJ bonaerense, el martes pasado tras la lectura del fallo. En el cónclave, Cristina dio otra vez una clara señal de sus preferencias electorales para el año próximo: a su lado ubicó al gobernador bonaerense Axel Kicillof y al ministro del Interior Eduardo “Wado” de Pedro.
El próximo paso será el encuentro del Grupo Puebla que se realizará el próximo lunes 19. Se espera un acto multitudinario orquestado por La Cámpora y los intendentes del conurbano. El encuentro, en el que se espera la presencia de importantes referentes latinoamericanos, será abierto por el presidente Fernández y lo cerrará la vicepresidenta. Se descuenta que Cristina aprovechará la cumbre para mostrarse como víctima de la “mafia judicial” y del “Estado paralelo” conformado por jueces, fiscales, empresarios mediáticos y grupos concentrados de poder para proscribirla a ella y voltear al peronismo.
La revelación del viaje de placer que protagonizaron en octubre pasado un grupo de jueces, funcionarios porteños y directivos del grupo Clarín a la estancia de Joe Lewis en Lago Escondido, en Bariloche, será el caballito de batalla que agitará el kirchnerismo para justificar el relato de la “proscripción” de Cristina.
Los gobernadores del PJ, en tanto, se reunirán este lunes en el Consejo Federal de Inversiones. Hay un diagnóstico común entre los distintos mandatarios peronistas: la elección nacional de 2023 ya está perdida, y que ya lo estaba más allá del anuncio de la vicepresidenta de que no será candidata.
Por esa razón cada uno buscará salvarse como pueda y armará su estrategia electoral fronteras adentro de su provincia para que el desbande oficialista a nivel nacional no los afecte. La mejor muestra de ello la dio Jorge Capitanich, gobernador de Chaco, quien ordenó suspender las primarias locales y habilitó la ley de lemas en su provincia.
Lo cierto es que hoy por hoy en el Frente de Todos asoman dos candidatos con alguna nitidez: Alberto Fernández y Sergio Massa. Los gobernadores no confían en Fernández y colocan sus expectativas en Massa, máxime si logra bajar la inflación al 3% en abril de ese año.
Massa anticipó que no está interesado en competir este año: presume por sus proyecciones que el próximo turno presidencial será de fuerte ajuste fiscal y no habrá recursos para generar políticas de desarrollo. La apuesta de Massa, según fuentes de su entorno, es volver al llano en 2023, capitalizar una cierta estabilización económica en estos meses y fiscalizar al futuro gobierno, sea peronista o de la oposición. Luego volver al ruedo electoral en 2025 como candidato a diputado, ganar, y proyectar una carrera presidencial para 2027.
“Pero en política, a veces las circunstancias te alteran los planes, te los adelantan o los atrasan”, admiten en el entorno del ministro de Economía.
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