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Política

Por qué Cristina y Alberto son psicopatológicamente distintos

Las preguntas sobre cuál será la relación entre ellos se multiplican desde el preciso momento en que Cristina anunció públicamente cómo se conformaría la fórmula presidencial para las elecciones de este año.

Primero fue perplejidad. Luego, incertidumbre. Las preguntas comenzaron a multiplicarse desde el preciso momento en que, el 18 de mayo de este año, Cristina Fernández se autoproclamó candidata a la Vicepresidencia de la Nación y anunció que Alberto Fernández sería el candidato a la Presidencia.

¿Quién tendría el poder real?, ¿cómo compartirían la escena el hombre más votado y la dueña de la mayor parte de esos votos?, ¿quién es Alberto; el que se fue del gobierno de Cristina con fuertes críticas o el que no dudó en afirmar que él y ella son lo mismo?

No resulta fácil escudriñar en la personalidad de los políticos. De hecho, se trata de personas especiales, capaces de enfrentar presiones que seguramente serían arrolladoras para el común de los mortales.

Según el psicólogo y periodista Diego Sehinkman, autor del libro “¿Qué tienen los políticos en la cabeza?”, para llegar lejos en la política se requiere, aun en los casos mejor intencionados, de “altos niveles de narcisismo y pequeñas dosis de rasgos psicopáticos. Esto implica tener menos registro del otro, estar menos pendiente de la opinión de los demás. Si alguien tiene demasiadas dudas o un perfil neurótico, difícilmente soportaría las reglas de juego de la política y del poder”.

Sin embargo, no todos los políticos son iguales.

En declaraciones al programa Creo, por Aire de Santa Fe, el analista político y consultor Jorge Giacobe marcó claras diferencias: “Alberto y Cristina no sólo son distintos por sus ideas políticas, sino por sus estructuras psicopatológicas. Si analizamos cómo se enfrenta uno y otro a lo que no les gusta, nos damos cuenta de que son muy diferentes”.

Giacobe explicó que, frente a lo que no está de acuerdo, Cristina Fernández “combate, muerde, agarra a trompadas. Ella resuelve como caprichosa. En cambio, Alberto Fernández frente a todo lo que no le gusta, intenta negociar”.

Mientras ella trata de demoler los escollos, él intenta esquivarlos. “Esto es apenas un síntoma, pero si vamos más hacia lo profundo de la estructura psicológica de cada uno, vemos diferencias que los llevan a resolver de manera distinta los conflictos”, insistió.

Alberto Fernández y Cristina Kirchner_marca.jpg

Esto resulta un dato clave para cualquier presidente. Básicamente, porque “de ahora en más para Alberto Fernández todos van a ser conflictos. Alberto tendrá su luna de miel como todos los presidentes y el resto es todo conflicto. Administrar la Argentina es todo conflicto”.

El juego del poder

Estas diferencias no sólo serán cruciales a la hora de enfrentar los problemas que implica el hecho de gobernar, sino que también tendrán impacto en la forma en que uno y otro afrontará el juego del poder interno en una alianza en la que confluyen miradas divergentes.

Giacobe sostuvo que la alianza que ganó las elecciones este año es de una configuración diferente a lo que fue Cambiemos en 2015: “En el caso de Cambiemos, el poder interno estaba claro: lo tenía Mauricio Macri, que tenía la Presidencia, el gabinete y también los votos. Eso zanjaba cualquier disputa posterior”.

“Pero en la alianza que ganó ahora las elecciones, el poder está más difuso. Alberto va a ser el Presidente, tendrá parte del gabinete y del resto del Estado; pero los votos los tiene Cristina. O por lo menos, la mayor parte de los votos”, advirtió.

Según el analista, “hay una diferencia que está latente y es profunda, que no sólo es ideológica entre peronismo y kirchnerismo. Hay una herida de egos entre el peronismo y el kirchnerismo que data desde que el peronismo se dio cuenta de que el kirchnerismo había venido a robarle la historia”.

- ¿Alberto es peronismo o es kirchnerismo?

- Para contestar esa pregunta hay que ver cuándo se fue del gobierno, para determinar dónde quedó. Alberto tiene una lógica mucho más parecida a la de Néstor que a la de Cristina. Yo lo ubico del lado del peronismo, del lado donde se están organizando los gobernadores, los intendentes, el sindicalismo, la tropa para balancear el conflicto con el kirchnerismo.

- ¿Cuál es el lugar de los gobernadores?

La mayor parte de los gobernadores está del lado de Alberto. Han estado especulando hasta las Paso, por eso muchos desdoblaron las elecciones, no se decidían, pero luego se definieron. Básicamente, porque la herida que tienen los peronistas hacia el kirchnerismo es enorme. Ellos van a tratar de recuperar esa historia.

- ¿El enfrentamiento es inevitable?

- El conflicto se puede desatar en mayor o menor medida. Eso no lo podemos saber. Puede ser tibio en términos de tensión, como Macri sufrió a Elisa Carrió durante su gobierno. O puede ser una guerra... O una guerra nuclear.

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