Papa León XIV en Argentina: la historia que une al Papa con Santa Fe y pone a Rosario en escena
Santa Fe pidió que León XIV visite Rosario durante su viaje a Argentina, en un contexto marcado por el antecedente del mensaje de Francisco.
El Pontífice llegará en noviembre y permanecerá tres días: estará entre el 8 y el 11, visitará Buenos Aires, Luján y Córdoba.
La confirmación de la visita del Papa León XIV a la Argentina puso fecha a un acontecimiento que no se producía desde 1987, cuando Juan Pablo II recorrió el país. El Pontífice llegará en noviembre y permanecerá tres días: estará entre el 8 y el 11, visitará Buenos Aires, Luján y Córdoba y participará de actividades religiosas que incluirán misas multitudinarias, una de ellas prevista en la Avenida 9 de Julio.
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Santa Fe no forma parte del itinerario anunciado por el Vaticano. Sin embargo, la provincia había intentado incorporarse al recorrido antes de que la visita fuera confirmada oficialmente. A fines de junio, el gobernador Maximiliano Pullaro envió una nota al nuncio apostólico de la Santa Sede en Argentina para pedir que León XIV evaluara la posibilidad de visitar Rosario.
La solicitud tuvo como argumento central las características que el Gobierno de Santa Fe atribuye al proceso que atraviesa Rosario después de los años de mayor violencia vinculada al narcotráfico. Según explicó la vocera del Ejecutivo provincial, Virginia Coudannes, en la carta se planteó que la ciudad había atravesado un proceso de cambio y que, por las complejidades sufridas durante los últimos años, una eventual visita papal podía constituir un escenario de "honda significación simbólica y pastoral".
De esta manera, la provincia buscó presentar a Rosario ante el Vaticano no solamente como una ciudad que aspira a recibir al Papa, sino como un territorio atravesado por una problemática sobre la que la Iglesia ya había fijado posición durante el pontificado de Francisco.
La invitación de Santa Fe y el vínculo que Rosario ya había construido con León XIV
La iniciativa de Pullaro no fue el primer pedido para que León XIV visitara Rosario. La ciudad ya había hecho llegar formalmente esa invitación al Pontífice en 2025.
En octubre de ese año, el arzobispo de Rosario, monseñor Eliseo Martín, visitó a León XIV y le entregó una medalla conmemorativa por el Tricentenario de la ciudad, además de una carta del intendente Pablo Javkin.
En esa carta, Javkin planteó que sería un honor para Rosario recibir al Papa y definió su eventual presencia como "un gesto de cercanía y de esperanza". El intendente también hizo referencia al momento que atravesaba la ciudad y sostuvo que la visita podía acompañar la fe, el esfuerzo y la fraternidad de una comunidad que, según expresó, estaba saliendo de un período de violencia "por el camino de la unión".
La medalla entregada al Pontífice también estuvo vinculada con la identidad de la ciudad. Fue realizada por el Círculo Numismático con motivo de los 300 años de Rosario. Se confeccionaron 150 ejemplares y solamente diez tuvieron un tamaño y diseño exclusivo, entre ellos el que recibió León XIV.
La invitación, por lo tanto, precedió a la confirmación del viaje papal. Y cuando el Vaticano finalmente anunció que León XIV viajará a la Argentina, Rosario ya contaba con un antecedente concreto de acercamiento institucional con el Pontífice.
El antecedente de Francisco: Rosario, narcotráfico y una advertencia sobre las instituciones
La posibilidad de una visita de León XIV a Rosario también recupera un antecedente inmediato: el mensaje que el papa Francisco había enviado a los rosarinos durante uno de los momentos más críticos de la violencia vinculada al narcotráfico.
En aquella oportunidad, Francisco sostuvo que Rosario atravesaba una situación de crisis y que la respuesta no podía limitarse a la presencia de las fuerzas de seguridad. Planteó la necesidad de una respuesta "compleja e integral", con participación de las instituciones que forman parte de la sociedad.
El Papa argentino también hizo una afirmación particularmente fuerte sobre las causas de la situación que atravesaba la ciudad. Sostuvo que, sin complicidades de sectores del poder político, policial, judicial, económico y financiero, no habría sido posible llegar al escenario que describía.
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A partir de ese diagnóstico, Francisco reclamó fortalecer las instituciones democráticas, investigar los entramados de corrupción y lavado de dinero y recuperar la capacidad de la política para construir consensos.
Su mensaje también puso el foco en los sectores más vulnerables. Francisco reclamó políticas de prevención y asistencia frente al consumo de drogas y destacó el papel de las parroquias, las instituciones educativas, deportivas y comunitarias en la reconstrucción del entramado social.
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Ese antecedente forma parte del contexto en el que Santa Fe planteó la posibilidad de una visita de León XIV. El Gobierno provincial presentó ante el Vaticano la situación de Rosario y el proceso de transformación que, según su propia definición, atravesó la ciudad durante los últimos años.
Por eso, una eventual llegada del nuevo Papa a Rosario tendría también una referencia previa: Francisco había dedicado un mensaje específico a la ciudad y había planteado allí cuestiones vinculadas con la violencia, el narcotráfico, las instituciones, la política y la reconstrucción comunitaria.
Santa Fe, una provincia que ya forma parte de la historia de un Papa
El vínculo santafesino con el papado no comienza con la invitación a León XIV ni se limita a Rosario. La provincia también forma parte de la historia personal de Jorge Bergoglio.
Entre 1964 y 1965, el futuro papa Francisco fue maestrillo y profesor de Lengua y Literatura en el Colegio de la Inmaculada Concepción de Santa Fe. Llegó a la institución como parte de su formación jesuita, cuando todavía no era sacerdote y tenía menos de 30 años.
Durante casi dos años estuvo vinculado con los alumnos del colegio, enseñó Lengua y Literatura, quedó a cargo de la biblioteca y fue tutor de los estudiantes internos.
De ese período quedó una de las anécdotas más conocidas de su paso por Santa Fe: la visita de Jorge Luis Borges a un grupo de alumnos de cuarto año, vinculada con una iniciativa de la academia de literatura que estaba a cargo de Bergoglio.
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Ese recorrido forma actualmente parte de la propuesta turística "Manzana Jesuítica: el paso del Papa Francisco en la ciudad de Santa Fe", que reconstruye los lugares vinculados con aquella etapa de su vida.
Qué espera la Iglesia de la llegada de León XIV
Para el padre Olidio Panigo, la confirmación del viaje representa "una gran alegría", pero el sentido de la visita no debería quedar reducido al impacto del acontecimiento.
En diálogo con AIRE, el sacerdote sostuvo que la visita debe ser entendida principalmente desde una perspectiva pastoral. Aunque León XIV mantendrá reuniones institucionales con el presidente de la Nación en su carácter de jefe de Estado, Panigo remarcó que el Vaticano presentó el viaje como la llegada de un pastor para encontrarse con los creyentes y transmitir un mensaje de esperanza.
El sacerdote también buscó separar la visita de cualquier interpretación electoralista. Según planteó, el eje debería estar puesto en el mensaje que el Papa llevará al país y no en su eventual impacto político coyuntural.
En cuanto a los temas que atraviesan el pontificado de León XIV, Panigo destacó especialmente la paz, el diálogo y la construcción de una "cultura del encuentro" frente a la polarización.
Desde esa perspectiva, el sacerdote puso el foco en un aspecto que considera central: qué sucederá después de la partida del Papa.
"Lo más importante va a ser después que se vaya el Papa", sostuvo Panigo, al plantear que el desafío estará en transformar el mensaje papal en acciones concretas y no solamente en una movilización pasajera alrededor de su visita.







