Después de casi 40 años, Argentina vuelve a recibir a un Papa: así fue la visita de Juan Pablo II en 1987
La última vez que un Papa visitó la Argentina fue hace 40 años. Pronunció 26 discursos, visitó diez ciudades y movilizó a unos cuatro millones de personas.
Durante su recordada visita de 1987, el Papa Juan Pablo II dio misa en una Avenida 9 de Julio repleta.
Con la confirmación de la visita de León XIV en noviembre, la Argentina volverá a recibir a un Papa después de casi 40 años. La última vez que ocurrió esto fue entre el 6 y el 12 de abril de 1987, cuando Juan Pablo II hizo una gira que todavía permanece en la memoria colectiva por su magnitud, impacto político y movilización que generó.
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No fue un viaje cualquiera. Karol Wojtya llegó invitado por el gobierno de Raúl Alfonsín, en un momento clave para la joven democracia argentina. Apenas tres años antes, el Vaticano había sido determinante para evitar una guerra entre Argentina y Chile por el conflicto del Canal de Beagle, mientras que el Congreso debatía la Ley de Divorcio Vincular y el clima político era cada vez más tenso. Apenas tres días después de la despedida del Papa comenzaría el levantamiento carapintada encabezado por Aldo Rico.
Durante seis jornadas frenéticas, el pontífice recorrió buena parte del país, pronunció 26 discursos, visitó diez ciudades y movilizó a unos cuatro millones de personas. Fue el tramo final de su 33° viaje apostólico fuera de Italia y una de las giras más exigentes de todo su pontificado.
Una gira maratónica de más de 10 ciudades en apenas seis días
El avión que trasladaba a Juan Pablo II aterrizó el 6 de abril de 1987, a las 16, en el Aeroparque Jorge Newbery. Apenas descendió de la escalerilla, besó el suelo argentino, una imagen que rápidamente dio la vuelta al mundo. Lo esperaba el presidente Raúl Alfonsín, quien luego lo recibió en la Casa Rosada y le obsequió un rosario confeccionado en plata y rodocrosita, la piedra nacional. Desde el histórico balcón saludó a una Plaza de Mayo completamente colmada.
Lo que vino después fue una verdadera maratón logística. En apenas seis días visitó Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario, además de realizar distintos actos en Luján y cerrar la Jornada Mundial de la Juventud en la avenida 9 de Julio. En algunas jornadas llegó a atravesar cuatro provincias en menos de trece horas, prácticamente sin descanso.
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Cada escala tenía un sentido pastoral diferente. En Bahía Blanca habló al mundo rural; en Viedma destacó el trabajo de los misioneros y compartió un mate con representantes mapuches; en Mendoza rezó por la paz; en Tucumán recordó el papel histórico de la provincia en la Independencia; en Salta recibió el tradicional poncho rojo y negro que terminaría convirtiéndose en uno de los símbolos de aquella visita.
Uno de los datos menos conocidos es que el Papamóvil utilizado durante esa gira fue construido especialmente en Argentina sobre el chasis de una pick-up Chevrolet C-30 perteneciente a un vendedor de sodas cordobés. Conservó parte del motor y del chasis originales, mientras que la cabina blindada fue adaptada especialmente para cumplir con las exigencias de seguridad del Vaticano.
FUENTE: NA






