La paralización de la obra pública en Argentina por deudas y contratos desactualizados trae consigo muchos inconvenientes para el sector de la construcción, donde en el último tiempo se han provocado suspensiones y despidos.
Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, dialogó al respecto con AIRE y señaló: "El escenario es complejo y difícil porque la realidad es que prácticamente todas las obras públicas del país están paradas o semiparadas con niveles de ejecución mínima".
"La razón es que, durante el segundo semestre del año pasado, el incremento de la inflación y el atraso de los pagos complicó la marcha de los contratos", postuló y aseveró que "entre diciembre y enero, hubo un impacto inflacionario enorme que fue muy superior al costo de vida".
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En ese sentido, advirtió que "el índice de diciembre que publica la Cámara Argentina de la Construcción, que es un edificio tipo de la Ciudad de Buenos Aires, aumentó un 33% y el índice de obras viales aumentó el 57%".
"Simultáneamente, desde el 10 de diciembre no ha habido ningún pago vinculado a las obras públicas nacionales", alertó.
Weiss dijo que la estimación realizada desde la entidad indica que "hay 3.500 obras paralizadas en el país". En tanto, consultado al respecto, afirmó no tener el dato de cuántos empleados han quedado suspendidos o despedidos, aunque añadió: "Podemos decir que, del total de empleo de la industria, que está en el orden de 500.000 personas, la mitad son obra pública y la otra mitad son obra privada".
"Así, el universo de empleo directo que está en riesgo son 250.000 personas. Cada empleo directo genera un empleo indirecto. Entocens, el riesgo potencial si la obra pública no continúa o está parada durante mucho tiempo, ronda las 500.000 personas", lanzó.
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De la misma manera, Weiss dijo que la Cámara de la Construcción nuclea a 1.400 socios entre empresas grandes, medianas y pequeñas del interior del país, pero aseguró que la industria en total "tiene 21.000 empresas constructoras formales".
Finalmente, contó que con el exministro de Infraestructura, Guillermo Ferraro, tenían "muy buen diálogo porque lo conocíamos de la actividad privada y, ni bien asumió, a los dos días nos citó para hablar de desarrollo en infraestructura".
"Además, tenemos diálogo con sus secretarios, que desconocemos si van a continuar o no. Pero más allá del diálogo, notamos que no hay un rumbo porque no tienen la información de economía sobre qué dinero hay disponible y qué idea tiene el Gobierno respecto a la continuidad de la obra pública. No tenemos datos de qué va a pasar en los próximos meses".
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