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Política Rosario | Transporte | Tiempo

Nación acelera a fondo el tren Rosario-Cañada de Gómez con un exigente plazo autoimpuesto para que arranque

El presidente de Trenes Argentinos, Martín Marinucci, y el secretario de Transportes de la Nación, el rosarino Diego Giuliano, anunciaron que los trabajos de reacondicionamiento comienzan la semana próxima y se prometieron que estará todo listo para hacer las primeras pruebas del servicio en diciembre.

El anuncio de que a fin de año empezará a rodar el tren de cercanía Rosario-Cañada de Gómez tiene el extraordinario encanto de las realizaciones que enlazan el pasado con el futuro, y al mismo tiempo reparan aquello que como sociedad se quería pero se perdió y ahora se anhela pero es difícil de concretar. Qué mejor que el regreso de los ramales metropolitanos en el Gran Rosario, no para curar la nostalgia, sino como un modo de transporte funcional a la vida de la metrópolis, a su economía y su gente, con servicios confortables que quiten presión a rutas y avenidas, y permitan ahorrar emisiones contaminantes al medio ambiente y dinero a los usuarios. Hace tantos años que se habla de regreso de trenes y se anuncian reactivaciones que luego no suceden, que es legítimo preguntarse qué hay de distinto esta vez.

El anuncio tiene entidad porque fueron el presidente de Trenes Argentinos Martín Marinucci y el secretario de Transportes de la Nación, el rosarino Diego Giuliano, quienes “bajaron” hasta Cañada de Gómez para comprometerse de cuerpo presente en la realización. No vinieron a esbozar una idea sino a dar plazos concretos: si bien las tareas por realizar no fueron precisadas ni detalladas, se dijo que comienzan la semana próxima y se prometió que estará todo listo para hacer las primeras pruebas del servicio en diciembre. Tiempos muy concretos, pero también muy apretados para lo que hay por delante.

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En principio, el servicio de pasajeros contará con dos frecuencias diarias a la mañana y a la tarde, con ocho paradas intermedias y la posibilidad de sumar otras dentro de Rosario, en Alberdi y Ludueña.

En principio, el servicio de pasajeros contará con dos frecuencias diarias a la mañana y a la tarde, con ocho paradas intermedias y la posibilidad de sumar otras dentro de Rosario, en Alberdi y Ludueña.

Los relevamientos hechos por el Ministerio de Transporte de la Nación indican necesidad de reparar vías, incorporar señalización que es esencial para prestar servicios de pasajeros que se desenvuelven a una velocidad superior que las de cargas, relocalizar familias y adecuar estaciones.

El ramal Mitre está concesionado a Nuevo Central Argentino, la operadora ferroviaria de Aceitera General Deheza. Las inversiones que hizo la empresa durante tres décadas están limitadas a su interés directo, que es el transporte de cargas. Por eso el tren de pasajeros Buenos Aires a Córdoba, cuando recorre el trayecto Rosario-Cañada de Gómez lo hace en 2.30 horas. Es decir al ritmo de un tren de cargas.

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El objetivo es que en una primera etapa se pueda hacer en una hora menos, para empardar el tiempo que dura el viaje en colectivo. El ramal consta de dos vías paralelas en sentido este – oeste. Una está en condiciones regulares que es la que utiliza el servicio de cargas, según explicaron fuentes del sistema ferroviario a Aire Digital. La otra, que es la que se usará para pasajeros, es donde se necesita invertir en reparaciones e infraestructura. En abril de 2014 se había licitado la reconstrucción completa de los 105 kilómetros de esa vía entre Rosario y Tortugas, justamente para mejorar el servicio de pasajeros a Córdoba y reactivar el servicio de cercanía en Rosario. El presupuesto era de 840 millones. El cambio de gobierno en 2015 dio por tierra con esa obra. Apenas asumido el gobierno de Juntos por el Cambio dio de baja la licitación.

Duda por los plazos

¿Son realistas los plazos que dieron los funcionarios, o el año electoral los entusiasmó más de la cuenta? El parte oficial que envió Trenes Argentinos dice: “El regreso del servicio está planificado para diciembre de este año, contará, en un principio, con dos trenes en cada sentido de circulación y una formación compuesta por dos coches con capacidad para transportar 120 personas”.

Y señala que “la ejecución de las tareas, que en los próximos meses serán licitadas, permitirá bajar el tiempo de viaje de las 2.30 horas actuales a 1.30, incrementando, para ello; la velocidad de circulación de 30 a 60 kilómetros por hora”. Quienes conocen los tiempos del Estado saben que, si como dice la comunicación oficial, hay que hacer procesos licitatorios para ejecutar obras y adquisición de materiales, es muy difícil cumplir con esos plazos.

Sin embargo, desde Cañada de Gómez, Martinucci se limitó a comunicar que en una semana se iniciarán tareas, por ahora sin mayores precisiones sobre si habrá licitaciones o si hay contratos abiertos que permitan a las autoridades pueden designar los destinos.

https://twitter.com/TrenesArg/status/1408170955860492293

Informó que Trenes Argentinos ya tiene inspeccionado todo el tramo e identificado cómo avanzar en el plan de trabajo. Las declaraciones no fueron acompañadas por material de prensa con detalle de obra, presupuestos, bocetos, etc.

Los plazos que se autoimpuso la Nación son exigentes. En la provincia dudan que se llegue a tiempo. La reactivación del tren Santa Fe-Laguna Paiva, que se trata de la mitad de kilómetros y el financiamiento es conjunto, sobre la que ya se trabaja hace un tiempo no tiene fecha precisa pero se habla de “principios del año que viene”. En los 70 kilómetros de Rosario-Cañada el gobierno provincial juega un papel secundario. Acompaña, pero la gestión, los tiempos y el financiamiento corren por cuenta del Ministerio de Transporte nacional. En lo que sí tiene protagonismo la provincia junto con la Municipalidad de Rosario es en la importante intervención urbana que se requiere a la altura de barrio Ludueña para despejar tierras ferroviarias con asentamientos a la par de las vías. Es un tema complejo por todo lo que implica social y urbanísticamente, y decisivo desde lo operativo. En el caso del tren de las sierras, por ejemplo, los conflictos suscitados por la circulación en zona de villas de emergencia obligaron a suspender la llegada del tren a Alta Córdoba durante dos años.

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Como garantía de la seriedad del anuncio, Martinucci hizo notar que había viajado tres horas y media desde Buenos Aires a Cañada con la idea de “poner la cara para tomar un compromiso público”. Y en ese compromiso entraron los intendentes y presidentes comunales que se beneficiarán con el servicio y, no era para menos, el miércoles posaron para la foto y aplaudieron a rabiar. El tren tendrá paradas en los barrios Ludueña y Fisherton de Rosario, y Funes, Roldán, Carcarañá, Correa y Cañada. En el caso de la provincia, no estuvo el gobernador pero sí la vice Alejandra Rodenas y el secretario de Transporte Osvaldo Miatello.

https://twitter.com/rodenasale/status/1407868512916410371

La idea de reactivar el tren Rosario-Cañada es una pieza más dentro de un plan que el gobierno nacional viene empujando paso a paso. Incluyó la reactivación del El Tren Urbano al Valle de Lerma que une Salta capital con Campo Quijano y la extensión del tren metropolitano de Chaco; también la extensión del tren de las sierras Córdoba-Cosquín hasta Valle Hermoso y el proyecto Santa Fe-Laguna Paiva, que ya está en obra y con otras intervenciones necesarias.

Lo que quedó claro el miércoles en Cañada de Gómez es que todo lo referente a la reactivación de los 70 kilómetros hasta Rosario se planifica y decide desde el Ministerio de Transporte de la Nación. Los funcionarios de Sergio Massa son los responsables del éxito o frustración del proyecto, como lo dejó claro Marinucci, quien en varias oportunidades hizo mención a los referentes que Massa tiene en Santa Fe. Giuliano, al que hace tres semanas encomendó ser el viceministro de Transporte nacional tras los reacomodamientos que obligó la muerte de Mario Meoni, y la diputada Vanesa Masetani.

Fuera del entusiasmo que genera la posibilidad de recuperar un tren de cercanía, no puede dejar de mencionarse que hay un contraste entre la situación de precariedad absoluta que arrastran sin solución a la vista los servicios de transportes urbanos e interurbanos de pasajeros automotor y la anunciada incorporación de trenes de cercanía.

Si bien hay presupuesto para obras y material rodante, el servicio requiere subsidio –como en todas partes del mundo– para la operación. Habrá que dejar correr el tren para saber cómo piensa el gobierno nacional congeniar estas dos realidades, siendo que le cuesta un Perú garantizar recursos para hacer circular el servicio de transporte más esencial para el país fuera del área metropolitana del Gran Buenos Aires.