Las cifras citadas en la bajada –la concentración e integración de mercado en la fase de producción, comercialización y distribución son históricas y de difícil resolución a corto y mediano plazo– son del Centro de Profesionales Farmacéuticos y del Centro de Estudios CIFRA de la CTA y no son todas las que conforman otra pesada herencia macrista: la del costo y provisión de medicamentos para la población general, y particularmente para nuestros jubilados y pensionados.
El porcentaje de ingresos que destinan para medicación oscila entre el 35% y 40%, un tercio o la mitad de los $58.665,12, el valor de la jubilación mínima que cobran actualmente el 70% de nuestros adultos mayores. Dos conclusiones sencillas y preliminares: es mucho y es poco, es mucho dinero para curarse o acompañar enfermedades crónicas y muy poco para vivir dignamente pese a que el incremento de las jubilaciones mínimas reforzadas con bonos superó la inflación acumulada durante los primeros 37 meses del gobierno del Frente de Todos por 26 puntos. Este dato pertenece a un completo informe del Centro de Economía Política Argentina, basado en los listados de Kairos Argentina (portal con listados de precios actualizados), ANSES e INDEC.
En el siguiente gráfico podemos observar la evolución de las jubilaciones mínimas reforzadas con bonos (porque la fórmula actual la dejó por debajo de la inflación) contra el IPC, el precio de venta de medicamentos más vendidos para adultos mayores (PVP), el precio de venta de los mismos medicamentos al PAMI (PVP PAMI) y el tipo de cambio (TC).
Durante 2023, los y las jubiladas de la ANSES (que con la última moratoria alcanza al 95% de les adultes mayores y sigue teniendo la mayor tasa de cobertura previsional de América Latina) tendrá tres incrementos además del ya aplicado en marzo, para los meses de junio, setiembre y diciembre. Con la inflación acelerada hacia el 7% mensual o más (según varios relevamientos privados esto se consolidaría entre abril y junio) y una fórmula que no garantiza incrementos suficientes, ANSES volverá a aplicar bonos de refuerzo como en 2022, cuando ésta política representó más del 1% del PBI.
Este último número viene a cuento para ajustar, si no una promesa, al menos un slogan de campaña que –dadas las restricciones internas y externas del Frente de Todos– quedó flotando en el vacío. En un acto de campaña en La Matanza (el 28 de setiembre de 2019) el actual presidente criticó los altos intereses que el Banco Central administrado por el macrismo pagaba a través de las Leliqs al decir “cada año pagamos un presupuesto de la provincia de Buenos Aires en Leliqs, entre los jubilados y los bancos me quedo con los jubilados”. Pues bien, ya apuntamos que el refuerzo vía bonos para compensar la fórmula fallida del 2020 implicó (según la Oficina de Presupuesto del Congreso) el 1% del PBI para 2022; los intereses por los pasivos remunerados del BCRA (Leliqs y Pases) representó el 4,1% del PBI para el mismo período, es decir unos $3,39 billones.
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Y si gracias al esfuerzo y la convicción política del Frente de Todos las jubilaciones le ganaron al IPC (que efectivamente cumple con la promesa de revertir la dinámica perjudicial de la gestión macrista contra los y las adultas mayores), el acervo de Leliqs y Pases creció interanualmente un 112%, es decir 17,2 puntos por encima de la inflación.
Está claro a estas alturas que éste –entre otros– es el resultado de una combinación inédita de diferentes posturas ideológicas y pragmáticas dentro de la coalición gobernante, con una conducción política que no resuelve las contradicciones y supone –en el caso del presidente y el ministro Sergio Massa– que pueden tomarse medidas que satisfagan a todos, que puede revertirse la acumulación desigual de riquezas sin tocar intereses corporativos consolidados. Por convicción o impotencia, los jubilados le ganaron a la inflación con salarios de subsistencia y los bancos le siguen ganando a todos.
El PAMI y los medicamentos: otra razón para no creer que todos son iguales
La gestión del gobierno nacional en el PAMI no sólo recuperó y amplió la cartera de medicamentos gratuitos para los 5 millones de adultos y adultas mayores que cubre, sino que –al igual que lo sucedido con los precios de venta al público en general– sostuvo precios que evolucionaron por debajo de la inflación, gracias a los acuerdos celebrados con las tres cámaras que representan la industria farmacéutica (CILFA, CAEME, COPERALA) y las cinco cámaras que controlan el expendio en farmacias (COFA, FACAF, FEFARA, AFMSRA y FARMASUR). Esta política –y retomando el peso de la medicación en la canasta del sector pasivo– garantiza un ahorro mensual promedio de $8.500 para cada persona afiliada al PAMI y garantiza la provisión en tiempo y forma de medicación oncológica y de otros esenciales para tratamientos críticos.
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Recorriendo el informe de CEPA podemos establecer otra comparación significativa entre el modelo de gestión propuesto por el macrismo (Juntos dice va a hacer lo mismo, pero más rápido y profundo) y el peronismo unificado. Entre abril de 2018 y noviembre 2019, la jubilación mínima se incrementó un 70%, mientras los medicamentos aumentaban un 160%. Entre noviembre de 2019 y enero de 2023, mientras el PVP aumentaba un 262,4%, las jubilaciones se recuperaron un 287,4% (sin considerar los bonos de refuerzo) y 364,7% (con bonos).
De frente a un comienzo de campaña repleto de roscas, con slogans en donde se mezclan excusas y amenazas y candidates con dificultades para diferenciarse entre sí, es cierto que no alcanza (el salario, las jubilaciones, los subsidios a la pobreza y la indigencia), pero ni en las intenciones ni los hechos se presentan dos modelos idénticos. Tampoco representan a los mismos sectores e intereses, aunque el absurdo de cumplir con todes sin enojar a nadie pueda costarle caro (en votos, en ilusiones ya pagó) al Frente de Todos.
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