La singular novedad de la reforma electoral en Santa Fe: un gobernador, tres vices y votos que no se suman
La reforma electoral obtuvo media sanción en Diputados y el Senado buscará aprobarla de forma definitiva el jueves 27 de agosto.
La Cámara de Senadores inauguró hace algunas semanas la puesta en valor del histórico recinto legislativo.
La reforma electoral que obtuvo media sanción en la Cámara de Diputadas y Diputados de Santa Fe no solo modifica la forma en que se votará desde 2027. También introduce una regla inédita para la competencia por la Casa Gris: una misma persona podrá presentarse como precandidata a la gobernación en hasta tres fórmulas diferentes dentro de una misma agrupación, con distintos candidatos a la vicegobernación.
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Esta incorporación fue uno de los puntos más discutidos en la etapa final del debate legislativo. La propuesta fue impulsada por el socialismo dentro de Unidos para Cambiar Santa Fe, no formaba parte de los textos oficialistas originales y generó cortocircuitos, particularmente con sectores del PRO. La UCR, en cambio, no se opuso a la modificación.
El resultado fue llamativo: el artículo obtuvo 34 votos, aun con el acompañamiento del oficialismo, y quedó entre los menos respaldados del proyecto que, en general, consiguió el apoyo de nueve de cada diez diputados y diputadas presentes.
Una misma candidatura a gobernador, hasta tres opciones de vice en Santa Fe
La diferencia con el esquema conocido por los santafesinos es concreta. Hasta ahora, una precandidatura a gobernador llega a una interna asociada a una única fórmula. Con la nueva regla, una misma persona podrá competir hasta tres veces por la gobernación dentro de una misma agrupación, siempre que en cada caso tenga un candidato diferente a vicegobernador y se respete la paridad de género.
El objetivo planteado por el oficialismo es ampliar la posibilidad de que la ciudadanía intervenga en la definición de quién ocupará la vicegobernación. Durante el debate, la diputada socialista Lionella Cattalini sostuvo que “darle a la ciudadanía la posibilidad de elegir vicegobernador es un acto de apertura democrática”.
La particularidad está en que esas fórmulas no funcionan como distintas expresiones de una misma candidatura a gobernador a la hora de contabilizar los votos. Los sufragios no se acumulan, y ese es precisamente el aspecto que diferencia a la propuesta de la antigua “ley de lemas”.
La defensa oficial de la modificación parte también del nuevo peso institucional de la vicegobernación. El vicegobernador no solo preside el Senado y reemplaza al gobernador cuando corresponde. La Constitución reformada en 2025 también habilita al titular del Ejecutivo a asignarle “tareas determinadas y concretas” dentro de la administración.
El punto central: los votos no se suman
La regla puede entenderse con un ejemplo sencillo.
Supongamos que un CANDIDATO A a gobernador se presenta con dos candidatos a vice. Una de sus fórmulas obtiene 50.000 votos y la otra 100.000.
En total, el candidato A habría reunido 150.000 votos entre sus dos fórmulas. Pero esos sufragios no se contabilizarían como un único caudal electoral para definir la interna.
Si otro CANDIDATO B compite con una sola fórmula y obtiene 101.000 votos, esa fórmula podría imponerse en las PASO, aun cuando el candidato A haya reunido, sumando sus dos boletas, una cantidad mayor de votos.
El mecanismo introduce una particularidad decisiva: utilizar las distintas alternativas de vice puede servir para ampliar la competencia interna, pero también puede fragmentar el caudal electoral de una misma candidatura.
La herramienta puede beneficiar, pero también puede convertirse en un riesgo
La situación adquiere una dimensión política mayor cuando se la proyecta sobre los principales espacios que competirán en 2027.
Una eventual candidatura a la reelección de Maximiliano Pullaro, por ejemplo, podría presentarse con más de una opción de vicegobernador dentro de Unidos. Eso permitiría que distintos sectores de la misma agrupación disputen la definición de la vicegobernación sin presentar necesariamente candidatos diferentes para la Casa Gris.
Pero la misma estrategia podría tener un efecto no buscado: dividir los votos que obtenga esa candidatura a gobernador entre distintas fórmulas.
Los límites que impone el nuevo Código
El proyecto establece una serie de condiciones para las fórmulas. Cada candidato a vicegobernador deberá ser diferente. Un mismo vice no podrá integrar más de un binomio y tampoco estará permitido participar simultáneamente en fórmulas de distintos frentes.
Además, todas las fórmulas deberán respetar la paridad de género.
Pero existe otro requisito pensado específicamente para limitar la proliferación de candidaturas: cada fórmula a gobernador y vice deberá estar acompañada por una lista completa de candidatos a diputados provinciales.
La relación, sin embargo, no funciona en sentido inverso. Una lista de diputados podrá presentarse sin una candidatura a la gobernación. A eso se suma la exigencia de reunir adhesiones equivalentes al 0,4% del padrón de afiliados de la fuerza, con apoyos distribuidos en al menos 14 departamentos.
Una regla que encontró resistencia dentro y fuera de Unidos
La incorporación de esta modalidad fue particularmente sensible porque atravesó al propio oficialismo. La propuesta surgió del socialismo dentro de Unidos y generó reparos en sectores del PRO. La UCR no se opuso, pero distintos dirigentes oficialistas coincidieron en señalar el carácter poco habitual de la herramienta.
Del otro lado, el rechazo fue más amplio.
El peronismo cuestionó el artículo, al igual que Somos Vida y el Frente Amplio por la Soberanía.
La diputada justicialista Celia Arena fue una de las voces más críticas: “Lo de la vicegobernación desvirtúa el concepto de las PASO. La institucionalidad de la provincia de Santa Fe no merece esto, hay otros métodos, los partidos del oficialismo tienen una trayectoria muy seria como para poder acudir a esto”.
La diferencia de posiciones expone el principal debate de fondo: si la modificación representa una ampliación de la participación ciudadana o si, por el contrario, transforma las PASO en una herramienta de disputa interna demasiado específica.
El cambio no puede analizarse aislado del resto de la reforma
La nueva modalidad para la vicegobernación se incorpora, además, a un sistema electoral que tendrá otras modificaciones relevantes desde 2027.
Las PASO continuarán vigentes, pero el piso general bajará al 1% del padrón. Para la distribución de bancas de Diputados mediante el sistema D'Hondt, en cambio, el umbral de la elección general subirá del 3% al 4%.
Ese cambio tendrá especial relevancia porque la reforma constitucional de 2025 eliminó la mayoría automática en la Cámara de Diputadas y Diputados. Desde 2027, las 50 bancas deberán distribuirse proporcionalmente entre las fuerzas que superen el piso.
La Boleta Única también cambiará
En las PASO continuarán utilizándose cinco boletas, una por cada categoría. En la elección general serán tres: una para gobernador, vicegobernador y diputados; otra para senador departamental; y una tercera para intendente y concejales.
En la boleta que reunirá gobernador y diputados aparecerá, además, la opción de “voto lista completa”, sin eliminar la posibilidad de seleccionar candidatos de distintas fuerzas dentro de las categorías habilitadas.
El interrogante que deja abierto la reforma
La incorporación de hasta tres fórmulas para una misma candidatura a gobernador es, entonces, una de las modificaciones más singulares del nuevo Código Electoral. Su impacto real dependerá de una decisión que todavía no existe: qué espacios políticos decidirán utilizarla y con cuántas fórmulas.
La cuestión central será, entonces, estratégica. Dependerá de cómo cada espacio calcule sus posibilidades de superar los pisos electorales y de cómo pueda comportarse el electorado frente a una Boleta Única diferente a la que utiliza desde hace 15 años.
La reforma electoral todavía debe atravesar el Senado, que tiene previsto tratarla y aprobarla el jueves 27 de agosto. Pero el debate sobre esta incorporación ya anticipa una de las discusiones centrales de 2027: en Santa Fe no solo cambiará la manera de votar, sino también algunas de las reglas con las que los partidos deberán construir sus candidaturas y disputar el poder, sobre todo, parlamentario.








