La Planta de Alimentos Nutritivos de la UNL: el proyecto que nació tras la inundación de 2003 y busca crecer

Nacida como respuesta a la emergencia de 2003, la iniciativa combina ciencia, producción de alimentos y compromiso social para llegar a más localidades.

La planta cuenta con capacidad para producir 50.000 raciones por mes, aunque ese volumen todavía no se encuentra plenamente utilizado.

La planta cuenta con capacidad para producir 50.000 raciones por mes, aunque ese volumen todavía no se encuentra plenamente utilizado.

Hace más de dos décadas, la Universidad Nacional del Litoral (UNL) puso en marcha un proyecto que combina desarrollo científico, producción de alimentos y políticas sociales. Se trata de la Planta de Alimentos Nutritivos, una iniciativa surgida a partir de la inundación que afectó a la ciudad de Santa Fe en 2003 y que hoy elabora alimentos deshidratados destinados a personas en situación de vulnerabilidad alimentaria.

Con capacidad para producir hasta 50.000 raciones mensuales, la planta abastece a municipios, comunas e instituciones con programas alimentarios, además de llegar a comedores, escuelas y clubes. Ahora, la universidad busca ampliar ese alcance y llevar la producción a todo el territorio santafesino.

Ese fue el eje de la reunión que este viernes encabezó el presidente provisional de la Cámara de Senadores, Felipe Michlig, junto a legisladores de distintos departamentos y representantes de la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNL. Durante el encuentro, las autoridades universitarias presentaron el funcionamiento de la planta y plantearon la posibilidad de avanzar en un trabajo conjunto que permita extender el proyecto a toda la provincia.

Un proyecto que nació después de la inundación de 2003

Aunque la Facultad de Ingeniería Química de la UNL ya desarrollaba investigaciones vinculadas a la formulación de alimentos, la planta tomó forma a partir de una necesidad concreta.

"El proyecto tiene más de 20 años y nace particularmente por las necesidades después de la inundación de 2003. La universidad, a través de la Facultad de Ingeniería Química, ya venía trabajando en desarrollo de productos, sigue trabajando en desarrollo y formulación de nuevos productos, pero particularmente nace por esa necesidad y hace más de 20 años que venimos trabajando en esto", explicó la secretaria de Extensión Universitaria de la UNL, Lucrecia Wilson, en diálogo con AIRE.

Aunque la Facultad de Ingeniería Química de la UNL ya desarrollaba investigaciones vinculadas a la formulación de alimentos, la planta tomó forma a partir de una necesidad concreta.

Aunque la Facultad de Ingeniería Química de la UNL ya desarrollaba investigaciones vinculadas a la formulación de alimentos, la planta tomó forma a partir de una necesidad concreta.

La iniciativa produce alimentos deshidratados con un objetivo social. Según detalló la funcionaria, las raciones llegan mediante el Programa Alimento Asociado Solidario y también a través de convenios con municipios, comunas e instituciones que desarrollan políticas alimentarias.

Ciencia y tecnología aplicada a una necesidad social

La planta elabora guiso de lentejas, guiso de arroz, guiso de fideos, arroz primavera, arroz cuatro quesos, puré y una premezcla destinada a condimentar y extender preparaciones con carne.

Actualmente, la producción llega a comedores, escuelas y clubes. Además, la universidad desarrolló experiencias junto a la Municipalidad de Santa Fe para asistir a personas en situación de calle y con el Gobierno provincial para abastecer a personas privadas de la libertad en la Unidad Penitenciaria N.º 12 de Rosario.

Para Emiliano Bastía, director de Innovación Social de la Secretaría de Extensión Universitaria, el proyecto refleja una forma de vincular el conocimiento universitario con problemáticas concretas.

"La idea es llegar a todos los departamentos y a todo el territorio de la provincia de Santa Fe donde se necesite este alimento. La universidad busca, con estas líneas de trabajo, resolver un problema social y es ciencia y tecnología aplicada a cuestiones y necesidades de vulnerabilidad alimenticia", sostuvo.

El objetivo: alcanzar la capacidad máxima de producción

Según explicó Bastía, la inversión inicial para poner en funcionamiento la planta fue realizada con apoyo del Banco Credicoop en 2007. En la actualidad, el proyecto es sostenido íntegramente por la UNL y cada ración tiene un costo de producción de 600 pesos, correspondiente a la materia prima y al proceso de elaboración.

La planta cuenta con capacidad para producir 50.000 raciones por mes, aunque ese volumen todavía no se encuentra plenamente utilizado.

"Tenemos una planta que tiene una capacidad de 50.000 raciones mensuales y la idea es llevar la planta a su producción máxima y poder llegar a los lugares que más lo necesiten", afirmó Bastía.

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