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Política Argentina | Alberto Fernández | FMI

Jaqueado, Alberto busca apoyo en el empresariado, pero Feletti dinamita la confianza

Mientras el presidente busca dar señales de confianza a los empresarios, el nuevo secretario de Comercio Interior de la Nación salió a agitar con el congelamiento de precios y la ley de abastecimiento.

Las elecciones legislativas de noviembre no auguran un buen resultado para el Gobierno y Alberto Fernández, consciente de su debilidad y urgido por la crisis económica del país, acudió a la cúpula del empresariado en busca de apoyo para evitar la hecatombe. Siguiendo los consejos de su jefe de Gabinete Juan Manzur, la semana que pasó almorzó durante tres horas con un selecto grupo de hombres de negocios y el viernes cerró el Coloquio de Idea, rompiendo así una tradición del kirchnerismo, reacio a participar de los eventos del “establishment”.

Durante el almuerzo con los empresarios, Alberto pidió ayuda y juró que su gestión no perseguía a la inversión y a la empresa. Ratificó su voluntad de alcanzar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), aunque admitió que las negociaciones avanzan más lento de lo que pretende. Esta semana Martín Guzmán se entrevistó con Kristalina Georgieva, jefa del FMI: se avanzó poco, según trascendió. Antes de cerrar cualquier acuerdo, el FMI pretende que la Argentina presente un plan de estabilidad y crecimiento creíble y sustentable. Sin embargo, la brecha cambiaria y la inflación en alza –setiembre tuvo un pico de 3,5% y la variación interanual trepó al 52,5%– conspiran contra las expectativas de quienes reclaman un rumbo serio y reglas claras en la economía argentina.

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Pese a las promesas, los empresarios son escépticos. Le reconocieron al Presidente su presencia en Idea y su tono no confrontativo, aunque esperaban más definiciones, más allá de las referencias genéricas al empleo, la inflación y el FMI. Sobre todo en referencia a cambios en las leyes laborales. Entre los hombres de negocios cunde la desconfianza. Y tienen una razón para hacerlo: Roberto Feletti, el flamante secretario de Comercio Interior. Los hombres de negocios no podían salir de su asombro cuando, al finalizar su almuerzo con Fernández, Feletti sorprendió con la decisión inconsulta de congelar una amplia canasta de 1.247 productos durante 90 días. La aparición de Feletti y su anuncio de congelamiento de precios no ayudan a entablar un clima propicio para encauzar la economía, advierten empresarios y economistas. Se formulan una pregunta inquietante: ¿por qué funcionaría ahora lo que siempre fracasó?

Feletti, un hombre del kirchnerismo duro, promete ir por más e incluso agita la posibilidad de aplicar la vetusta ley de abastecimiento de la década del 70. “Se les está pidiendo (a los empresarios) que ganen por cantidad y no por precio, no que pierdan plata. Hoy el peso de la canasta básica sobre el salario registrado del sector privado aumentó: en 2019 el promedio era del 9% y hoy es el 11%, entonces ni la paritaria sirvió para la recomposición. Eso es lo que hay que parar”, advirtió el nuevo funcionario.

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Sobre el final de la semana, Roberto Feletti salió a agitar la posibilidad de aplicar la vetusta ley de abastecimiento de la década del 70.

Sobre el final de la semana, Roberto Feletti salió a agitar la posibilidad de aplicar la vetusta ley de abastecimiento de la década del 70.

Según reveló un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Argentina, con casi un 50% anual, es el cuarto país del mundo con mayor inflación, sólo detrás de Venezuela, Sudán y Surinam. El 2021 apunta a terminar apenas debajo de ese 50%, pero queda una proyección muy preocupante para 2022. Si no se actúa de manera urgente, estos valores suenan más a un piso que a un techo, advierten los economistas privados.

En la oposición de Juntos por el Cambio observan el panorama con preocupación. Convivir con un gobierno debilitado no será tarea sencilla en un conglomerado opositor sin un liderazgo claro, en el que conviven los halcones –proclives a no acordar nada con el Gobierno y, por el contrario, acelerar su caída– y los moderados –promotores de asegurar una gobernabilidad con límites.

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El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se puso el traje de candidato presidencial y frente a los empresarios de Idea anticipó el eje de su estrategia política con vistas a 2023. Allí habló de llegar a un acuerdo con “dos tercios del sistema político” para gobernar. “Hay que poder convocar al resto a un gobierno de coalición, que represente al 70% del sistema”, señaló, sin identificar al 30% restante.

Es evidente que Rodríguez Larreta ya lanzó su carrera hacia la Presidencia. Tras regresar de su gira por Chaco, Formosa y Salta, con la intención de afianzar su liderazgo nacional sin generar fisuras en Juntos por el Cambio, el alcalde porteño buscó “federalizar” su discurso y habló a escala nacional. Larreta busca instalarse como el principal referente de la oposición, pero el radicalismo no se la hará fácil: Gerardo Morales, Martín Lousteau y el ascendente Facundo Manes no le dejarán el camino libre como lo hicieron en 2015 con Mauricio Macri.

Las disputas internas no son privativas del oficialismo; tal vez sean más descarnadas en momentos de debilidad y desconcierto. Pero el resurgir electoral de la coalición opositora también augura tensiones que no serán sencillas de encauzar.

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