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Política Alberto Fernández | Cristina Kirchner |

Fernández busca retomar la moderación para relanzar la economía pospandemia

El programa del gobierno cuenta con cinco grandes bases: moratoria impositiva extendida, lanzamiento de un programa de financiamiento subsidiado para empresas y particulares, reforzar los planes sociales, apalancar el programa de obras públicas y exportaciones.

El presidente Alberto Fernández aprovechó el Día de la Independencia para exhibir una foto de relanzamiento de su gobierno hacia una etapa de “unidad, diálogo y consenso”: empresarios y sindicalistas, gobernadores peronistas y mandatarios opositores “moderados” rodearon al presidente durante el acto en Olivos, en el que brillaron por su ausencia la vicepresidenta Cristina Kirchner y los ministros que le responden. El mensaje fue claro: apelar a la conciliación política como punto de partida para lo que viene, la agenda económica de la pospandemia.

A los gobernadores les volvió a decir que él se considera la cabeza de un gobierno de “un presidente y 24 gobernadores” y para los empresarios y sindicalistas prepara una invitación para integrarlos a una mesa con todos los ministros del gabinete económico para discutir un plan pospandemia. Fue en ese contexto que Fernández llamó “amigo” al jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, y “querido” al gobernador bonaerense, Axel Kicillof. El Presidente quiere construir el diálogo entre moderados.

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, el presidente Alberto Fernández y el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof.
El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, el presidente Alberto Fernández y el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof.

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, el presidente Alberto Fernández y el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof.

“Vine aquí para terminar con los odiadores seriales”, enfatizó el Presidente. Estaba claro que sus dardos estuvieron dirigidos al expresidente Mauricio Macri, quien el miércoles, durante una videoconferencia con el periodista Álvaro Vargas Llosa, había advertido que el Gobierno utilizaba la pandemia y la cuarentena para cercenar libertades.

El macrismo moderado devuelve gentilezas

Además de la imagen ecuménica exhibida en Olivos, el Presidente se sacó fotos con dos intendentes bonaerenses del PRO y la semana próxima podría ocurrir un encuentro con los jefes de todos los bloques parlamentarios. El macrismo “moderado” devolvió las gentilezas: tras la polémica que se desató puertas adentro del Pro tras el comunicado que se difundió por el asesinato de Fabián Gutiérrez, el exsecretario privado de Cristina Kirchner, se conformó una mesa de conducción que no represente sólo la mirada de Patricia Bullrich, la intérprete más fiel de las preocupaciones de Macri. En otras palabras, esa modificación le dará más peso a María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta en los pronunciamientos públicos del partido.

El Gobierno pretende anunciar un paquete de medidas tras concluir la demorada renegociación de la deuda pública con los bonistas extranjeros.

En este marco de “conciliación y moderación” que el Gobierno procura recrear, el Presidente prepara el relanzamiento de la agenda económica pospandemia. Según trascendió de la Casa Rosada, el Gobierno pretende anunciar un paquete de medidas tras concluir la demorada renegociación de la deuda pública con los bonistas extranjeros. El programa tiene cinco grandes bases: moratoria impositiva extendida, lanzamiento de un programa de financiamiento subsidiado para empresas y particulares, reforzar los planes sociales, apalancar el programa de obras públicas y exportaciones son, en esencia, los puntos en los que se mueve la idea oficial.

Posición de los empresarios

En el empresariado hay voluntad de acompañar al Presidente, alientan las negociaciones del ministro Martín Guzmán con los bonistas extranjeros, pero en el sector predomina el escepticismo y la preocupación. Desconfía de las señales zigzagueantes que exhibe el Gobierno: sin ir más lejos, señalan, hace pocas semanas atrás Fernández había intentado intervenir y estatizar la empresa Vicentin, alentado por el kirchnerismo. No sólo eso: en sucesivas videoconferencias con los líderes de la región, Fernández arremetió contra el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien vetó el acceso de su delfín Gustavo Beliz al BID, y reivindicó la figura del venezolano Hugo Chávez.

La inminente prisión domiciliaria de Lázaro Báez, un ícono del empresariado kirchnerista detenido hace cuatro años por el delito de lavado de dinero, fue la última gota que colmó el vaso.

Estas señales contradictorias que exhibe el Gobierno, que por ahora no logra exhibir un plan económico integral pospandemia, se condimentan con las últimas decisiones judiciales que beneficiaron a varias de las figuras más polémicas del kirchnerismo: la inminente prisión domiciliaria de Lázaro Báez, un ícono del empresariado kirchnerista detenido hace cuatro años por el delito de lavado de dinero, fue la última gota que colmó el vaso. Alentó la grieta y así se comprobó en las calles de las ciudades más importantes del país, donde se desplegó un “banderazo” con consignas diversas que resumen el descontento con el Gobierno.

Fernández enfrenta el desafío de retomar aquel perfil que enarboló cuando asumió su gestión, el de dirigente moderado y conciliador, en una sociedad no sólo agobiada por la crisis económica, sino también desconfiada ante las sucesivas señales contradictorias que exhibe el Gobierno.

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