El resultado de la elección trascenderá los límites de la provincia de Buenos Aires y marcará, en buena medida, el clima político y económico en el mes y medio que resta hasta las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre.
Una de las claves de la elección pasará por la diferencia en la cantidad de votos que cosechen Fuerza Patria –la amalgama que, a duras penas, mantiene unido al kirchnerismo y al gobernador Kicillof– y La Libertad Avanza.
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El Gobierno anticipó que será una elección por demás pareja y saldrá satisfecho si el resultado, aunque le sea adverso, arroja una diferencia menor a cuatro puntos respecto del kirchnerismo. Esto le permitiría, dicen los voceros oficiosos, sostener la ilusión de un triunfo en las elecciones nacionales del 26 de octubre bajo la premisa de que el resultado representaría el techo de Fuerza Patria y el piso de La Libertad Avanza.
La distancia que medie entre uno y otro extremo no solo tendría consecuencias políticas. La interpretación del resultado que hagan los tomadores de decisiones –sobre todo en los mercados– es la mayor preocupación que existe en la Casa Rosada.
En efecto, si La Libertad Avanza cae derrotada frente al kirchnerismo por un margen mayor a los cinco puntos, el mercado seguramente acusará recibo de manera negativa. Es el fantasma que más preocupa al Gobierno en un momento económico frágil, marcado por el goteo constante de dólares por parte del Tesoro y tasas de interés en niveles siderales para mantener calmo el tipo de cambio.
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El gobernador de Buenos Aires Axel Kicillof enfrenta una elección clave en medio de las rencillas con Cristina Kirchner.
A esto se suma otra serie de complicaciones, como la caída de la actividad y del consumo, el empleo estancado y el retraso salarial en algunos sectores. La inflación se mantiene estable –el principal capital político del Gobierno–, aunque el índice de agosto demostraría un leve repunte.
Otro dato a tener en cuenta en esta elección es el nivel de ausentismo a la hora de votar, una tendencia cada vez más marcada en las elecciones provinciales de este año. Todos dan por hecho que será récord también en estos comicios. Para el Gobierno, un alto nivel de ausentismo le sería perjudicial, por cuanto en estas elecciones pesará como nunca el aparato de los intendentes kirchneristas, mayoría en la provincia.
Habrá que ver, también, en qué medida las terceras fuerzas logren meter una cuña entre los dos grandes bloques políticos que, por estrategia electoral, buscaron polarizar la elección. Una de las sorpresas que auguran las encuestas es el desempeño de la izquierda, sector que espera capitalizar el descontento hacia el kirchnerismo y los libertarios.
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Por último, aunque no menos importante, este resultado permitirá calibrar en qué medida tuvieron impacto las últimas denuncias de corrupción que salpicaron al Gobierno. El supuesto pago de sobreprecios en la compra de medicamentos en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), revelado en los audios que tuvieron como protagonista a su ex titular Diego Spagnuolo –amigo cercano del presidente–, pegó directamente en la línea de flotación del Gobierno. Este episodio se suma a la aplastante derrota que sufrió el oficialismo en el Senado el jueves pasado, donde la oposición rechazó el veto a la ley de emergencia en el servicio de discapacidad.
El Gobierno espera que el resultado de la elección en la provincia de Buenos Aires le permita levantar cabeza después de varias semanas de fuerte turbulencia. Su objetivo es llegar con la nave entera a las elecciones del 26 de octubre, la verdadera prueba de fuego para Milei.