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Política Rosario | Elecciones 2023 |

El peronismo rosarino y una alianza en ciernes con Ciudad Futura para ganar la ciudad de Rosario después de 50 años

Su alcance es para la categoría de intendente de Rosario, exclusivamente, no a nivel provincial. Buscan que participen organizaciones sociales y gremiales y partidos minoritarios o corrientes progresistas de otros partidos. No sería la incorporación de Ciudad Futura al Frente de Todos, sino una nueva herramienta electoral.

Mientras todos los focos están puestos en la conformación de un frente amplio provincial entre el Frente Progresista y Juntos por el Cambio, hay otra novedosa alianza en ciernes en la política santafesina, aunque más acotada y en la vereda de enfrente. En este caso, el peronismo y Ciudad Futura son los actores principales que se asocian para dar la pelea por la intendencia de Rosario.

Desde el retorno de la democracia, la ciudad de Rosario le es esquiva al peronismo. Entre 1983 y 1989 gobernó el radical Horacio Usandizaga; entre el 1989 y 2019 fueron intendentes socialistas (Héctor Cavallero, Hermes Binner, Miguel Lifschitz y Mónica Fein); y en la actualidad sigue el Frente Progresista, pero con Pablo Javkin, que tiene su propio partido: Creo.

El peronismo estuvo muy pero muy cerca en 2003, pero finalmente por un puñado de votos que se contaron a mano, uno por uno, Miguel Lifschitz se impuso ante el (por entonces peronista) Norberto Nicotra. Y en 2019, cuando Roberto Sukerman perdió con Javkin por apenas 1,4%.

En esta última elección Juan Monteverde, candidato de Ciudad Futura, obtuvo 14,98% de los votos. Salió cuarto, pero apenas detrás de Cambiemos, que como tercera fuerza consiguió 15,38%.

Ese escenario de cuatro fuerzas, con las dos primeras nucleadas en torno al 32 o 33% de los votos y la tercera y cuarta en el orden del 15%, promete desbalancearse radicalmente si en 2023 se concreta el frente de frentes, a donde tributarían la UCR, el PDP, el PRO, Creo y el Partido Socialista.

La misma alianza que está en proceso se buscó en 2019, pero finamente no se concretó. Ahora el escenario se ha modificado. “Lo del frente de frentes creo que facilitó la escucha en el peronismo”, dice Juan Monteverde, que repetirá candidatura a intendente por Ciudad Futura. Hace notar que si se suman los votos que ese año obtuvieron el Frente Progresista y Cambiemos (lo que en 2023 sería el frente de frentes) llegan casi al 50%, y si se hace lo propio con los del peronismo más Ciudad Futura también. En conclusión, la construcción de un frente es clave para ser competitivos.

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En la última elección Juan Monteverde, candidato de Ciudad Futura, obtuvo 14,98% de los votos. Salió cuarto, pero apenas detrás de Cambiemos, que como tercera fuerza consiguió 15,38%.

En la última elección Juan Monteverde, candidato de Ciudad Futura, obtuvo 14,98% de los votos. Salió cuarto, pero apenas detrás de Cambiemos, que como tercera fuerza consiguió 15,38%.

El potencial frente tiene una base bien delimitada. Su alcance es para la categoría de intendente y en Rosario exclusivamente, no a nivel provincial (Ciudad Futura llevará lista propia a diputados provinciales y sin candidato a gobernador); se busca que participen otras organizaciones sociales y gremiales y partidos minoritarios o corrientes progresistas de otros partidos; no es una incorporación de Ciudad Futura al Frente de Todos, sino una nueva herramienta electoral.

Ciudad Futura pretende que no alcance a la categoría concejales, de modo que ellos puedan competir con lista propia por afuera del frente y mantener su identidad en la elección y en el Concejo Municipal. Es uno de los puntos a negociar, porque la ley electoral dice que toda candidatura a intendente sí o sí debe tener una boleta de concejales.

La intendencia como objetivo

El frente es de interés para ambos. El peronismo necesita agregar otros segmentos de votantes si quiere llegar al Palacio de los Leones; Ciudad Futura ha hecho su camino al margen de los partidos tradicionales y hace tiempo consolidó su electorado, ahora necesita dar un salto de escala e intentará hacerlo del brazo del justicialismo. Para eso tiene que ganarles al precandidato o a los precandidatos del peronismo en una gran Paso, un objetivo que luce más accesible que ganar por sí solo la elección general.

Incluso en Ciudad Futura dicen que su candidato contará con el respaldo de corrientes internas del peronismo. “Hay sectores concretos, como el Movimiento Evita con quien tenemos mayores niveles de síntesis, pero también venimos hablando con otros espacios como movimientos sociales y sindicales, y sectores progresistas que no van a ir a un frente con el PRO y que ven con buenos ojos que podamos hacer esta experiencia conjunta”, dice Juan Monteverde.

“Todo lo que sea para ampliar el espacio político, desde ya que es bienvenido”, aclara el presidente de la Departamental Rosario del PJ, Germán Martínez. “Si hay sectores que no participaron del Frente de Todos en 2019, ojalá podamos convocarlos a compartir un espacio amplio con el peronismo”. Para el jefe de la bancada de diputados nacionales del FDT “el peronismo tiene que ponerse como objetivo ganar la ciudad después de 50 años”.

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El frente es de interés para ambos. El peronismo necesita agregar otros segmentos de votantes si quiere llegar al Palacio de los Leones; Ciudad Futura ha hecho su camino al margen de los partidos tradicionales y hace tiempo consolidó su electorado.

El frente es de interés para ambos. El peronismo necesita agregar otros segmentos de votantes si quiere llegar al Palacio de los Leones; Ciudad Futura ha hecho su camino al margen de los partidos tradicionales y hace tiempo consolidó su electorado.

El peronismo rosarino, a contramano de los pronósticos nacional y provincial, está animado por algunos datos y escenarios que interpreta alentadores para dar la pelea en Rosario, como el antecedente de la última elección en la que Roberto Sukerman quedó a 1,4% del ganador. “Si al buen diálogo que se articuló en 2019 (con el Frente de Todos), le sumamos el aprendizaje de esa elección y mejoramos ampliando con nuevos espacios, el panorama es bueno”, dice Martínez.

También pone fichas en el aspecto candidaturas: “Sukerman ya mostró su intención de competir; hay que esperar los movimientos de (el senador nacional) Marcelo Lewandowski; tenemos figuras como el ministro de Transporte Diego Giuliano y referentes nuevos de otros espacios como Lisandro Cavatorta… hay cantidad de compañeros. Si se sumase Ciudad Futura se puede generar un escenario de candidatos potentes e ideas para que los rosarinos confíen en nosotros”.

Ciudad Futura pretende una alianza táctica. “La decisión del Frente Progresista y el socialismo en particular de irse con el PRO cambia el escenario de la ciudad que estaba caracterizado por una variedad de fuerzas políticas, no era la idea de la grieta. Si ahora se juntan, nos obliga a pensar nuevos instrumentos. Desde 2019 veníamos planteando, con las posibilidades que da la boleta única, hacer un movimiento amplio en Rosario y hacer una especie de semifinal entre uno o dos candidatos del peronismo y nosotros para simplificarle la elección a la gente”. Celoso de la identidad construida, Monteverde aclara: “No es una fusión, no nos vamos al PJ, sino una cuestión táctica para aunar esfuerzos y alcanzar la intendencia. Se necesitan espacios políticos amplios para ganar, pero lo suficientemente compactos para gobernar para que no ocurra lo que estamos viendo en el gobierno nacional”.

En Ciudad Futura sostienen que “Rosario necesita nuevos proyectos políticos y no tanto nuevas caras”. Reprochan al resto de las fuerzas –incluido al peronismo– que en los últimos años recurrieron a famosos para enfrentar la crisis de representación, mientras que ellos dicen haber tomado el camino contrario: “Después de 10 años como movimiento social no nos sumamos a nadie, sino que armamos nuestro propio partido. Es una experiencia inédita que tiene mucho para aportar para cambiar el sistema político, en este caso de la ciudad”.

La construcción del frente

Formalmente no hubo conversaciones de partido a partido, pero sí contactos, actividades conjuntas con distintas corrientes y espacios del peronismo, incluso gestiones. Ciudad Futura tiene muy buena sintonía con el Movimiento Evita y a nivel nacional su referente es Juan Grabois. En los últimos tiempos también participaron de actividades con el ministro de Interior Eduardo “Wado” de Pedro, que dos semanas atrás los visitó en el tambo La Resistencia, en la zona norte de la ciudad.

Germán Martínez es optimista, pero advierte que todavía falta tiempo para las elecciones y que ni siquiera hay cronograma electoral. “Lo importante es que vayamos creando las condiciones políticas y eso se hace dialogando mucho, generando espacios de encuentros, discutiendo temas de interés para la ciudad hasta que se fije el cronograma electoral y ahí entraremos en etapa de definiciones”, traza la hoja de ruta.

En las principales corrientes del peronismo rosarino hay luz verde. Coinciden en la necesidad de ampliar, y más si es un espacio que aporta 15% de votos para una sociedad donde es el accionista mayoritario. Si ganara las Paso Monteverde, se repetiría la historia de 2007 y 2011 cuando el candidato del peronismo no era peronista. En ese entonces fue Héctor Cavallero, del Partido del Progreso Social. Pero si se impusiera un precandidato peronista, contaría con los votos de Ciudad Futura para pelear la Intendencia en la elección general.

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Germán Martínez es optimista, pero advierte que todavía falta tiempo para las elecciones y que ni siquiera hay cronograma electoral.

Germán Martínez es optimista, pero advierte que todavía falta tiempo para las elecciones y que ni siquiera hay cronograma electoral.

En Ciudad Futura confían que Monteverde puede imponerse en la interna y captar el apoyo de sectores del peronismo, como el caso del Movimiento Evita, y organizaciones sociales, territoriales y gremiales. También creen que la conformación de un frente de frentes les da una oportunidad: “Tenemos claro que votantes que históricamente lo hacían por el Frente Progresista, no van a ir a votar al socialismo en el marco de un acuerdo con el PRO”, dijo días atrás Caren Tepp, la otra líder de Ciudad Futura.

No es casualidad esa apuesta. Ciudad Futura tiene miradas parecidas con el socialismo y siente que es el momento de salir a capturar descontentos. De hecho es lo que vino ocurriendo, porque su crecimiento electoral en la última década coincide temporalmente con el declive del PS fruto del desgaste de 30 años en el poder.

Los alcances de la alianza

La alianza que se pretende llevar al plano electoral no se traduce a la hora del trabajo legislativo en el Concejo Municipal, donde Ciudad Futura tiene un bloque de 5 concejales y el PJ es parte de un interbloque de 7 bancas, aunque peronistas puros son 5 y todos de distintas líneas internas: La Corriente, La Cámpora, el perottismo, un massista y una concejala de extracción sindical. Los últimos 4 integran un bloque alineado con el gobierno provincial.

En el trabajo parlamentario la lógica es diferente. Los posicionamientos van tema por tema, lo que a veces hace que haya coincidencias y otras no. Mucho depende de cómo y a quién le abre el juego el oficialismo a la hora de construir mayorías y hacer acuerdos. En el caso de Ciudad Futura obtuvo provecho para la urbanización de la zona de Nuevo Alberdi, donde tiene su base territorial, o con la reciente creación de una novedosa Empresa de Desarrollo Urbano de Rosario.

El peronismo está atravesado por acuerdos de ese tipo también, pero otras veces se imponen compromisos superestructurales entre municipio y provincia, con el estado nacional, o simplemente por los matices propios del internismo entre corrientes partidarias, cuestión que todavía no afecta a Ciudad Futura.