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El golpe de 1976 y el inicio de la dictadura: por qué para muchos la salida militar era inevitable

El historiador Luciano Alonso analiza cómo la crisis política, económica y social derivó en el golpe y por qué amplios sectores lo vieron como la única salida.

A 50 años del golpe de Estado que dio inicio a la dictadura del 24 de marzo de 1976, el historiador Luciano Alonso propone revisar una de las preguntas más incómodas y vigentes de la historia reciente: cómo fue posible que la salida militar se consolidara como la única alternativa visible para amplios sectores políticos y sociales.

“Hay un grado de reflexión bastante interesante en la sociedad preguntándose cómo se llegó a eso. No solamente cómo se llegó al golpe, sino cómo el golpe se transforma, hacia marzo del 76, en la única salida que casi todo el mundo está viendo”, señala.

A 50 años del golpe de 1976: por qué la salida militar se volvió inevitable

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Para Alonso, el camino hacia el golpe no puede explicarse por un único factor, sino por una acumulación de procesos históricos. Entre ellos, destaca el rol de las Fuerzas Armadas desde el golpe de Estado de 1930, que inauguró una lógica de intervención militar recurrente en la política argentina. “Las Fuerzas Armadas tienen un papel de tutela. Para los actores políticos, tienen cierta legitimidad para intervenir”, explica.

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En ese marco, los golpes de Estado —como los de 1943, 1955, 1962 y 1966— fueron configurando una idea de “normalidad” en torno a la irrupción militar. Sin embargo, advierte que el de 1976 marcó una ruptura. “Este golpe habilita cosas que no hubo en las anteriores dictaduras, específicamente el exterminio planificado”.

Un proyecto político y económico

Más allá del contexto de crisis, Alonso sostiene que el golpe respondió a un proyecto estructural impulsado por sectores dominantes. “Se articula con el intento de cambiar el régimen de acumulación de capital, evitar la acumulación de fuerzas de las clases trabajadoras”.

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Para el historiador santafesino, Luciano Alonso, el camino hacia el golpe no puede explicarse por un único factor, sino por una acumulación de procesos históricos.

Para el historiador santafesino, Luciano Alonso, el camino hacia el golpe no puede explicarse por un único factor, sino por una acumulación de procesos históricos.

En ese sentido, define al proceso iniciado en 1976 como “refundacional”: no solo buscaba imponer orden, sino transformar profundamente el sistema político y el equilibrio social. “Quiere eliminar el poder de la clase trabajadora y cambiar el balance de fuerzas en la Argentina”, sostiene.

Ese proyecto combinaba elementos regresivos —con referencias a la Generación del 80 y al liberalismo clásico— con una lógica de reconfiguración estructural del país.

Del liberalismo clásico a la apertura financiera

En el plano económico, Alonso plantea que el rumbo inicial del régimen no fue estrictamente neoliberal, sino más cercano a un liberalismo conservador.

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El escenario previo al golpe estuvo atravesado por una fuerte inestabilidad política, social y económica. Alonso menciona como antecedentes la proscripción del peronismo tras la Revolución Libertadora y el ciclo de protestas iniciado con el Cordobazo.

El escenario previo al golpe estuvo atravesado por una fuerte inestabilidad política, social y económica. Alonso menciona como antecedentes la proscripción del peronismo tras la Revolución Libertadora y el ciclo de protestas iniciado con el Cordobazo.

Con el correr de los años, sin embargo, ese esquema fue mutando. Allí ubica la influencia de figuras como Domingo Cavallo en segundas líneas del Ministerio de Economía y el avance de políticas que consolidaron el predominio del capital financiero. “Ese predominio va a marcar a la Argentina en los últimos 50 años”, afirma.

El clima previo: crisis, violencia y descomposición

El escenario previo al golpe estuvo atravesado por una fuerte inestabilidad política, social y económica. Alonso menciona como antecedentes la proscripción del peronismo tras la Revolución Libertadora y el ciclo de protestas iniciado con el Cordobazo.

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A esto se sumó la acción de organizaciones armadas, aunque relativiza su peso decisivo hacia 1975. “Para ese momento están muy desarticuladas, sobre todo tras el Operativo Independencia”, expresa.

Además, subraya que muchas de las prácticas represivas que luego caracterizarían a la dictadura ya estaban en marcha antes del golpe, incluso durante el propio gobierno peronista. “Ya había centros clandestinos, desapariciones, tortura, apropiación de niños”.

Responsabilidades políticas por una falta de respuesta institucional

El historiador también pone el foco en el rol de los partidos políticos, a los que atribuye una fuerte responsabilidad en la falta de una salida institucional. “Los partidos parlamentarios tenían la responsabilidad de hacer gobernable ese sistema caótico y no lo consiguieron”.

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El movimiento popular era una de las cuestiones a resolver por parte de la nueva conducción militar del país.

El movimiento popular era una de las cuestiones a resolver por parte de la nueva conducción militar del país.

Según su análisis, muchos sectores veían a las Fuerzas Armadas como una opción viable, sin dimensionar las consecuencias. Entre las decisiones clave, menciona el bloqueo del juicio político a Isabel Perón en febrero de 1976 por parte del oficialismo, lo que terminó dejando al golpe como única vía de recambio inmediato. También señala la ambigüedad de sectores opositores, como el radicalismo, que “no veían tan mal” una salida militar.

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“El papel de los partidos políticos es lamentable. No consiguieron articular mayorías estables y progresistas”, indicó.

El nefasto legado económico de la dictadura

Alonso advierte que el impacto económico del régimen suele quedar relegado frente a la centralidad de la represión ilegal. “Terminó con un billete de un millón de pesos y una inflación galopante”.

De hecho, remarca que no hubo estabilidad durante esos años: “No hubo un solo año con menos de 113% de inflación”.

En su balance final, el historiador es categórico: “La dictadura sirvió para cortar un ciclo de movilización popular y restaurar el poder del capital en condiciones mucho peores para la Argentina”.