El Gobierno busca descomprimir el malestar dentro de la Policía de Santa Fe que detonó con el suicidio de un agente
Se produjeron reclamos por las condiciones laborales en varias ciudades. El gobierno de Maximiliano Pullaro anunció un paquete de medidas y dijo que no se resintieron los patrullajes en las calles.
A la protesta de los uniformados más jóvenes se sumaron familiares de policías que están detenidos o fueron pasados a disponibilidad. (Imagen ilustrativa)
El suicidio de un policía en la puerta de la jefatura de Rosario fue el detonante que hizo visible el descontento en sectores de la Policía de Santa Fe, que se detonó el miércoles y el jueves en varios puntos de la provincia, como Rosario, Santa Fe, Vera y Reconquista, entre otros, donde familiares de uniformados se manifestaron en la calle.
Enero fue un mes duro para la policía en la provincia. La mayoría de los agentes no se tomaron vacaciones porque en el Gobierno querían evitar que resienta la presencia de efectivos en meses duros, como son los dos primeros del año. En Rosario se produjeron nueve homicidios en los primeros 30 días de 2026, una cifra baja si se la contrasta, incluso, con 2025, cuando hubo 22 crímenes. Por eso, a pesar de las protestas, el gobernador Maximiliano Pullaro buscó mostrarse flexible, una postura que es distinta a la que tiene con otros sectores de trabajadores del Estado, como los docentes, por ejemplo.
La bronca de los agentes más jóvenes, que son los que están en la calle, es con los cuadros medios y altos de la fuerza, porque a la queja por los salarios se suman reclamos por las condiciones de trabajo. El gobierno santafesino tomó nota de la situación de forma rápida para evitar que el conflicto escale.
En la noche del jueves, Pullaro aseguró que “no hubo abandono de tareas por parte de la policía” durante la protesta, y la cantidad de agentes en las calles se mantuvo. Incluso, señaló que se reforzó en Rosario el plantel de policías con efectivos de otros lugares de la provincia. En el gobierno comprenden la situación sobre los reclamos de las condiciones laborales.
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La bronca de los agentes de la Policía más jóvenes, que son los que están en la calle, es con los cuadros medios y altos de la fuerza.
En la provincia se da una particularidad que tiene que ver que la mayoría de los policías que están en Rosario provienen del norte de la provincia y viajan entre dos o tres veces a la semana desde distancias que llegan a más de 500 kilómetros.
El Ministerio de Seguridad solventa actualmente el traslado de la mayoría de los uniformados en 12 ómnibus que unen diariamente Rosario con el norte santafesino. El régimen de tareas que tienen los que recién comienzan a trabajar en la policía es de 12 horas de trabajo y 36 de descanso, por lo que muchos deciden quedarse en Rosario o Santa Fe y los gastos corren por cuenta de cada policía. Ahora, el gobierno provincial evalúa implementar un régimen similar al de las fuerzas federales, que viven en hoteles que paga el Estado.
El detonante de la protesta policial que estalló en Rosario y otras localidades, como Vera y Reconquista, fue el suicidio del suboficial Oscar Valdez, de 32 años, un hombre –según manifestaron fuentes policiales– muy querido dentro de la fuerza.
Valdez se desempeñaba en el área de Cuerpo de Infantería en la Jefatura de Rosario. El sábado se pegó un tiro en la puerta de esa dependencia y el miércoles falleció. El malestar de los uniformados tuvo que ver con una situación que no es la primera vez que ocurre. En la zona de Rosario, durante 2025, hubo 17 suicidios de personal de fuerzas de seguridad, contando policías, gendarmes y penitenciarios.
El Ejecutivo santafesino tiene identificada una demanda en el escalón más bajo de la pirámide policial, la de suboficiales jóvenes, que son oriundos en buena parte de localidades del norte de la provincia y prestan servicio en ciudades del sur, donde la mayor es Rosario, que tiene un porcentaje vocacional muy bajo para ingresar a la fuerza. Eso motiva viajes de hasta más de 500 kilómetros en los policías que recién comienzan la carrera.
Desde el Gobierno provincial indicaron el jueves a la tarde que la presencia de manifestantes frente a Jefatura de Rosario se empezó a desactivar cuando las autoridades hicieron saber que despejarían la entrada por la fuerza si era necesario, aunque los móviles policiales salían por un portón lateral para acceder a la calle. Pero a la noche volvió la protesta, encarnada por supuestos familiares de policías.
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Sectores del Gobierno provincial observan con atención cómo evoluciona el problema con la Policía.
Según la Provincia, el servicio policial no se resintió nunca. La respuesta a las llamadas al 911, indicaron, se mantuvieron en un promedio de 6.47 minutos de llegada al punto de demanda. El promedio general es de 7:10.
A la protesta genuina de los uniformados más jóvenes se sumaron, como ya ocurrió en otras oportunidades, familiares de policías que están detenidos o fueron pasados a disponibilidad. Ese grupo fue el que quedó durante unas horas frente a la jefatura de Policía después de que se descomprimió el reclamo.
Sectores del Gobierno provincial observan con atención cómo evoluciona el problema porque notaron maniobras extrañas en las últimas horas no dentro de las fuerzas policiales, sino por fuera. El sábado arribará a Santa Fe el presidente Javier Milei, que será –según se prevé–protagonista estelar del acto por la celebración del aniversario del Combate de San Lorenzo.