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Política FMI | Sergio Massa | Alberto Fernández

El FMI le da un respiro al Gobierno frente al avance de la pobreza y de la inflación

La Argentina consiguió un desembolso de 5.400 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional; ahora el objetivo de Sergio Massa será bajar la inflación, que amenaza con alcanzar los tres dígitos a fin de año.

El presidente Alberto Fernández finalizó la semana con un sabor agridulce. Volvió de su viaje por Estados Unidos con una foto compartida con su par norteamericano Joe Biden –para envidia de Cristina Kirchner, quien nunca logró ser recibida en la Casa Blanca– y, lo que es mejor, con un desembolso de 5.400 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI) cuando las reservas del Banco Central amenazaban con tocar fondo. Sin embargo, apenas tocó suelo en el país el Indec lo recibió con una pésima noticia: la pobreza, lejos de amainar, trepó al 39,2% al cierre de 2022.

En los prolegómenos de la campaña electoral, el gesto del Fondo supone un alivio crítico para el Gobierno en su meta de contener la sangría de reservas y tratar de sostener la frágil estabilidad de la economía, muy sacudida por la sequía. En su reunión con el presidente Biden, el presidente Fernández le transmitió la necesidad “armar un puente que nos permita llegar al año entrante” y transcurrir los próximos meses con “más tranquilidad”.

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El aval del FMI fue celebrado por el Gobierno, aunque no hubo lugar para festejos. El índice de pobreza difundido por el Indec el jueves pasado fue demoledor y si bien en la Casa Rosada no sorprendió, lo cierto es que les fue difícil acusar el golpe.

“No lo desconocemos y nos duele. Asumimos nuestra responsabilidad", admitió el jefe de Gabinete, Agustín Rossi. "Está claro que la pobreza tiene una causa y es la inflación del segundo semestre del año”, aseveró.

Según Rossi, la asistencia social a los sectores más vulnerables “es más que suficiente”, por lo que no se esperan por ahora refuerzos presupuestarios en esas partidas. El desafío, insistió, es controlar la inflación para evitar que continúe carcomiendo los ingresos y generando más pobreza. De hecho, ayer el Indec confirmó que el índice de salarios avanzó solo 4,7% en enero último. Eso significa que los ingresos de los trabajadores se ajustaron 1,3 puntos porcentuales por debajo de la inflación minorista de ese mes, que alcanzó el 6% de acuerdo al Índice de Precios al Consumidor (IPC).

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La inflación será el principal problema que deberá enfrentar el oficialismo de cara a las elecciones. Domarla es el objetivo que se propuso Sergio Massa, ministro de Economía y candidato in pectore de Cristina Kirchner a disputar las próximas elecciones como candidato del Frente de Todos.

Sin embargo, las perspectivas no son buenas. La inflación volvió a acelerarse en marzo y la suba de precios habría cerrado en torno al 7%, estiman los analistas privados. En ese sentido, si se confirma ese número, la medición interanual ya se arrimaría al 110% mientras se hace inevitable un fin de año a tres dígitos.