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Política pandemia | precios | Argentina

Economía, expectativa y esperanza: las tres E que ocupan al Gobierno antes de las elecciones

La Casa Rosada acelera el plan de vacunación, no pone trabas a la reapertura de paritarias y mantiene bajo control el dólar con la mira en las elecciones, pero hay dos frentes de riesgo: la variante Delta, que sigue agazapada, y la inflación que erosiona el bolsillo.

El proceso electoral en el que acaba de ingresar la Argentina influye sobre todos los frentes. En materia económica, el Gobierno Nacional apuesta por meterle viento de cola a la reactivación con medidas como el Ahora 12 en hasta 30 cuotas, beneficios para monotributistas, el impacto por la devolución del Impuesto a las Ganancias, programas sociales como la ampliación de la Tarjeta Alimentar y el bono para jubilados y pensionados, que viene a compensar algo de lo que perdieron por el cambio de la fórmula que se utiliza para el ajuste de haberes previsionales.

La esperanza cotiza alto en este comicio legislativo pospandemia y el gobierno está dispuesto a ofrecerla en el mercado electoral. La esperanza básica está encaminada y es la gran apuesta: llegar al 12 de septiembre sin que el acceso universal de la segunda dosis de la vacunas sea un problema. Nada como ir a votar con las únicas dos certezas que el mundo tiene sobre la pandemia inoculadas en los brazos.

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Según el informe de coyuntura de julio del rosarino Mirador de la Actividad Económica y del Trabajo (Mate), para julio la Argentina recuperó 3,5 de los 3,8 millones de puestos de trabajo perdidos en la pandemia, con el sector informal siempre protagonista a la hora de perder y a la de retomar.

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La Argentina recuperó 3,5 de los 3,8 millones de puestos de trabajo perdidos en la pandemia.

La Argentina recuperó 3,5 de los 3,8 millones de puestos de trabajo perdidos en la pandemia.

El empleo registrado (público y privado) fue el tipo de empleo que menos cayó en la pandemia. El salto se produjo por las actividades informales, donde se perdieron 3,5 millones de empleos en el segundo trimestre de 2020. Para el primer trimestre de 2021, la mayoría de esos empleos se recuperaron, de acuerdo a los datos que aporta la Encuesta Permanente de Hogares, que es la única medición que permite aproximarse a lo que ocurre con el empleo informal.

En paralelo, el gobierno no puso trabas a la reapertura de negociaciones paritarias en el inicio de la segunda mitad del año. El motivo, señala el informe de Mate, es que por la inflación “se agotó el impacto de los aumentos cerrados en paritarias 2021 y luego de tres meses de crecimiento, el salario real volvió a caer”.

Si bien muchos acuerdos paritarios firmados a principio de año dejaron picando la posibilidad de rediscutir los aumentos de acuerdo a la evolución de la inflación, el gobierno habilita una segunda ronda de negociaciones salariales con un ojo puesto en el año electoral y el otro en la actividad económica. Y aquí aparecen los signos positivos con los que el gobierno nacional y los provinciales bate el parche: gran mayoría de los sectores productivos recuperó o está a un paso de recuperar el nivel prepandemia de actividad. Sólo quedaron muy atrás hoteles y restaurantes y algunas actividades de servicio (turismo por ejemplo) que vienen a la cola.

La industria es un buen ejemplo. El informe de la Federación de Industriales de Santa Fe difundido la semana pasada, correspondiente a junio, especifica que el 85% de las ramas industriales mostró una evolución interanual positiva.

El proceso electoral también influye en el frente sanitario. Julio fue el mes en el que llegaron masivamente vacunas y agosto el mes en el que se inocula contrarreloj para tener la mayor cantidad de población con segundas dosis para cuando la cepa Delta rompa las barreras de contención.

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El avance de la vacunación contra el covid es central en la estrategia del Gobierno.

El avance de la vacunación contra el covid es central en la estrategia del Gobierno.

Para el gobierno es determinante tener la mayor cantidad de actividades normalizadas en este segundo semestre de 2021. Si la pandemia ralentiza esa normalización, por lo menos es importante que la luz al final del túnel esté ahí nomás, al alcance de la mano. No es lo mismo decidir el voto en un contexto de restricciones, que hacerlo con las sensaciones y emociones propias de estar dejando atrás la pandemia.

En ese sentido, la flexibilización de restricciones que anunció el presidente el viernes pasado acciona más sobre las expectativas que sobre hechos concretos atados a un cronograma de aperturas. La cepa Delta está agazapada.

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En definitiva, el gobierno hace equilibrio entre la instalación de esperanza que como todo gobierno necesita para aclimatar el proceso electoral, y las alternativas de una pandemia que nunca está bajo control del todo.

La inflación es otro frente con el que lidia el gobierno en el inicio del proceso electoral. Una foto amplificada de la carrera entre inflación y salarios desde la asunción de Alberto Fernández es bastante pareja. Mate trazó las curvas ascendentes y le dio 72% acumulado desde diciembre de 2019 de inflación y 68% los salarios.

Sin embargo, si el plano se acorta los números no resultan tan indulgentes. La inflación medida en los últimos 12 meses roza el 50%. Desde abril viene a la baja levemente pero siempre es un frente delicado que merece gestión permanente. Las variables que inciden son el IPC lejos están de estar resueltas. “Los ajustes de precios internos continúan a pesar de la fuerte reducción de la tasa de devaluación del peso respecto del dólar y del freno del crecimiento de los precios”, explica el informe de coyuntura.

Si bien se espera que la inflación de julio consolide la tendencia de desaceleración leve que se viene dando desde abril tras el 4,8% de marzo, la mayor cantidad de dinero volcado al mercado en un país como Argentina en otras oportunidades, a la par de reactivar el consumo, también presionó sobre precios. El gobierno necesita seguir de cerca este hipotético escenario.

Por último, el frente cambiario. El gobierno optó por fijar el dólar oficial y a partir de allí contener las variables anteriores y otras. Desde enero la tasa de devaluación se desaceleró. “Este freno a la devaluación fue posible en el marco de un sector externo robusto con capacidad de acumulación de divisas. En los primeros 7 meses del año el precio local del dólar acumula un aumento de 15%. En el mismo período, los precios internos aumentaron entre 29% y 31%”, recuerda el análisis de coyuntura.

Para quienes son críticos de esta política cambiaria, se está acumulando un desequilibrio que se verifica en la ampliación de la brecha entre dólar oficial y las demás cotizaciones, lo que al final de cuentas meterá mayor presión y empujará una devaluación más acelerada, sostienen.