El último debate presidencial 2023 que enfrentó este domingo a los dos postulantes que llegaron al balotaje, mostró una anomalía más de las tantas que tuvo el proceso electoral de este año.
Un ministro candidato asediado por una inflación de tres dígitos que se movió con comodidad en la discusión económica frente a un contrincante opositor que trastabilló en reiteradas oportunidades en sus intentos por aclarar, sin demasiado éxito, su controvertido programa de gobierno.
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Es imprescindible, para entender el singular episodio de este domingo 12 de noviembre, identificar el novedoso contexto político que se abrió con la posibilidad concreta de que el histriónico Javier Milei y su grupo, cuyas propuestas disruptivas incluyen hasta la privatización del Mar Argentino, lleguen a la Casa Rosada.
Sólo el temor que genera semejante plataforma puede explicar que el retador se haya convertido en retado, en medio de una economía que lleva años lastimando los ingresos populares.
Fue así como, luego de las presentaciones de ambos, Sergio Massa golpeó varias veces con el interrogatorio “por sí o por no” acerca de varias proposiciones libertarias en materia económica que, sin dudas, generan zozobra en vastas franjas de la población.
Luego de varios intentos fallidos de argumentación teórica, terminó ratificando su oferta de dolarización y cierre del Banco Central. Esa aseveración le dio la chance al candidato de Unión por la Patria, a posteriori, de enrostrarle a Milei la no renovación de una vieja pasantía en el BCRA por presuntas limitaciones psicotécnicas.
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Otro momento de severa inconsistencia expuesta por el postulante libertario fue cuando llegó el momento de explicar su determinación de romper relaciones con Brasil y China, máximos socios comerciales de Argentina, por tratarse de gobiernos “comunistas”.
Massa presionó sobre este punto al destacar la obviedad de que los vínculos económicos con otros países no se hacen sólo “entre privados”, como pretende Milei, sino con participación protagónica de los Estados.
A propósito, Santa Fe tiene una experiencia reciente de gran impacto con una figura central de la nueva derecha mundial, en la que está inscripta La Libertad Avanza.
En 2017, la presidencia de Donald Trump subió los aranceles a las exportaciones argentinas de biodiesel y en la práctica cerró el mercado estadounidense para ese producto, elaborado mayoritariamente en el sur santafesino, al punto de ser la manufactura de origen industrial más vendida al exterior desde nuestra provincia.
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