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Política pandemia | Alberto Fernández | Coronavirus

Cruje el gabinete de Alberto Fernández en medio de una "triple pandemia"

Al coronavirus y la crisis económica se sumó la ola de crímenes y delitos en la provincia de Buenos Aires, en medio de una pelea encarnizada entre los ministros de Seguridad de la Nación, Sabina Frederic, y de la provincia, Sergio Berni.

En medio del pico en la ola de contagios de coronavirus, el gabinete de Alberto Fernández comenzó a crujir. El Presidente, abocado a planificar la salida de la crisis que ahondó la pandemia económica, debió enfrentar esta semana una tercera pandemia, hija de las dos primeras: la ola de crímenes y delitos en la provincia de Buenos Aires, en medio de una pelea encarnizada entre los ministros de Seguridad de la Nación, Sabina Frederic, y de la provincia, Sergio Berni.

La pandemia de la inseguridad le explotó en las manos a Fernández y al gobernador Axel Kicillof. El delito, que recrudeció en algunos casos con extrema violencia, expone la realidad que se vive en muchos distritos del conurbano, donde la pandemia agudizó los graves problemas estructurales y de vieja data. En este contexto, la animadversión entre Frederic, quien proviene del mundo académico, y Berni, un hiperactivo simpatizante de la “mano dura”, estalló. El bonaerense enfrenta, además, duras críticas de intendentes del conurbano, asustados por el rebrote de la inseguridad. Pese a todo, Berni se mantiene (por ahora) en su puesto merced al apoyo de su mentora, Cristina Kirchner, y su hijo Máximo.

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La confrontación entre Frederic y Berni –que siguen sin ponerse de acuerdo sobre cómo encarar la problemática de la inseguridad- desnudó las fragilidades y las falencias del elenco gubernamental. El pase de facturas y las críticas cruzadas entre las distintas facciones del oficialismo se agudizan por la ausencia de logros y la acumulación de problemas irresueltos. Esa es la fuente de la que se alimenta la credibilidad de las versiones sobre futuros cambios de gabinete.

La pandemia de la inseguridad le explotó en las manos al presidente Alberto Fernández

En los altos mandos del Gobierno, pero también en los elencos de los otros sectores de la coalición oficialista, crece la convicción de que el gabinete de Fernández necesitará revitalizarse una vez que pase lo peor de la pandemia y una vez que se resuelva la renegociación de la deuda.

Carteras que se lucieron poco y problemas de convivencia en determinadas áreas de gestión son algunas de las autocríticas que reconocen en el entorno del Presidente. Entre los funcionarios que suenan para el recambio figuran la ministra de Desarrollo Territorial y Hábitat, a cargo de María Eugenia Bielsa, quien tiene a su cargo un presupuesto importante para motorizar la reactivación económica. Sin embargo, al primer semestre lleva ejecutado menos del 15% del presupuesto y eso le vale críticas de importantes actores del oficialismo.

Otro funcionario blanco de críticas es el secretario de Energía, el misionero Sergio Lanziani, un hombre promovido por Fernández en un acuerdo con el PJ de Misiones. Pero al poco tiempo de asumir Lanziani rompió vínculos con Carlos Rovira, el hombre fuerte del peronismo en su provincia, y tuvo fuertes cortocircuitos con su jefe, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas.

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También reciben cuestionamientos internos los ministros de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, tras las polémicas compras de alimentos con sobreprecios y el de Salud, Ginés González García, quien fue desautorizado por el propio presidente Fernández en el Senado. El episodio ocurrió luego que el ministro cuestionara duramente el proyecto para incluir en el programa médico obligatorio (PMO) para obras sociales y prepagas del tratamiento de la fibrosis quística. Ginés no se percató que la propia primera dama, Fabiola Yáñez, ha sido una entusiasta promotora de la iniciativa; el presidente Fernández ordenó que el proyecto se convirtiera en ley, lo que sucedió el jueves pasado.

En la cúspide del poder descartan que, por ahora, se instrumente algún recambio ministerial. Fernández parece más interesado en relanzar su gestión para sortear la crisis económica; el primer mojón sería el acuerdo por la deuda bajo legislación extranjera. Fernández espera que esta renegociación sea un punto de inflexión en su gobierno, hoy jaqueado por una “triple pandemia” y la consecuente baja en su imagen pública.

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