En las vísperas del arranque de la campaña electoral en sus respectivas provincias, los gobernadores siguen con inquietud la evolución de las transferencias que reciben de la Nación, claves para hacer frente a una contienda que se les anticipa difícil. Los primeros datos no son auspiciosos. El ministro de Economía, Sergio Massa, decidió restringir a las provincias el envío de las transferencias no automáticas (es decir, aquellos giros que van por fuera de la coparticipación), obligado por las metas fiscales que impuso el Fondo Monetario Internacional en la revisión del acuerdo suscripto con la Argentina.
Según el último informe de la consultora Politikon Chaco, las transferencias no automáticas de la Nación a las provincias y la Ciudad de Buenos Aires ascendieron en febrero pasado a $54.999,5 millones, una suma que, en términos reales (es decir, descontado el efecto inflacionario) significa una caída del 37,7%.
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Estas transferencias no automáticas incluyen fondos que se giran por fuera de la coparticipación y que están referidas a distintas partidas presupuestarias: salud, educación, obras públicas, desarrollo social, aportes del Tesoro Nacional (ATN) y los envíos que realiza la Nación para compensar las cajas jubilatorias provinciales. Son recursos frescos que reciben las provincias para hacer frente a gastos corrientes y de capital y que son indispensables para no caer en déficit.
La provincia de Buenos Aires –territorio electoral kirchnerista– concentró el mayor volumen de los envíos no automáticos en febrero pasado con $15.667 millones (28,5% de la distribución global), seguida por Chaco (6,8% con $ 3.733,7 millones), Santa Fe (6,6% del total con $ 3.617,8 millones), CABA (6,2% con $ 3.397,8 millones) y La Rioja (6,1% con $ 3.365,8 millones).
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Con niveles de participación de entre el 3% y 4,3% del total se ubicaron Santiago del Estero, Córdoba, Entre Ríos, Tucumán y Salta; entre el 2% y el 2,9% quedaron Formosa, Neuquén, Corrientes, Santa Cruz, Misiones, Mendoza y La Pampa.
Asimismo, entre el 1% y 1,9% se ubicaron San Juan, Río Negro, Jujuy, Catamarca, San Luis y Tierra del Fuego; y finalmente, con niveles de participación inferior al 1% se anotó Chubut.
Buena parte de la poda de los recursos pasó por los fondos destinados a obras públicas. La inversión real directa nacional y las transferencias de capital de la Nación a las provincias totalizaron $ 53.750 millones en febrero, que si bien implica un aumento del 70,8% respecto del mismo mes del año pasado, en términos reales (sin contar la inflación) significa una fuerte caída.
De acuerdo a un informe difundido por la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), la provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires lideraron el ranking, tanto en febrero como en el bimestre. Salta, Santa Cruz y Tucumán tuvieron variaciones interanuales superiores al 100%, mientras que en Catamarca, Santa Fe, Córdoba, Formosa, Neuquén, Río Negro, San Luis y Tierra del Fuego se verificó una caída respecto del primer bimestre de 2022.
No son buenas noticias para los gobernadores, ansiosos por mostrar gestión y obras públicas a la hora de buscar el voto. El calendario arranca este mismo mes con elecciones provinciales en Neuquén y Río Negro; continuará en mayo con Jujuy, Misiones, La Rioja, La Pampa, San Juan, Salta y Tucumán y Tierra del Fuego.
En junio habrá elecciones generales en San Luis, Corrientes y Córdoba. Los gobernadores apelaron a la misma y conocida estrategia: despegar sus elecciones de las nacionales para evitar que el derrumbe del gobierno nacional los afecte.
Sin embargo, nada les asegura el éxito; la ola opositora que se insinúa en el país será difícil de rebatir, menos aún sin fondos extra en la billetera.
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