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Política Seguridad | Cannabis | médico

Advierten que la reglamentación de la ley de cannabis medicinal deja cuestiones en un "cono de sombras"

En diálogo con Aire Digital, el prestigioso médico neurólogo infantil y militante del cannabis medicinal desde hace muchos años, Carlos Magdalena, realizó un balance de lo anunciado por el gobierno y planteó algunas dudas respecto a la letra chica de las resoluciones ministeriales.

La semana pasada el gobierno nacional hizo pública la nueva reglamentación de la ley de cannabis medicinal –N° 27.350-, en la que se autoriza el autocultivo de marihuana con fines terapéuticos, el cultivo a gran escala por parte de instituciones estatales y la venta en farmacias autorizadas de aceites o cualquier otro derivado de la planta.

La nueva reglamentación fue largamente esperada por la comunidad cannábica argentina luego de que la primera puesta en práctica de la ley, en 2017, no contemplaba el autoabastecimiento ni la comercialización y la cantidad de patologías habilitadas para ser tratadas con cannabis era ínfima.

En diálogo con Aire Digital, el prestigioso médico neurólogo infantil y militante del cannabis medicinal desde hace muchos años, Carlos Magdalena, realizó un balance de lo anunciado por el gobierno y planteó algunas dudas respecto a la letra chica de las resoluciones ministeriales que serán complementarias a la reglamentación de la ley.

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“En la reglamentación hay algunos puntos que siguen en un cono de sombras, pero hay algunas otras cosas que se van a saber cuando salgan las resoluciones ministeriales”, explicó el profesional quien le pone el cuerpo a la lucha cannábica desde hace muchos años.

Sobre la autorización para cultivar cannabis por parte de pacientes, Magdalena aseguró que “es un paso muy importante. Que la figura del autocultivo se haya puesto en la ley, que quede reflejado su nombre, es un hecho importante. El hecho en sí mismo marca un antes y un después en materia de conquista de derechos del movimiento cannábico”.

“Argentina es uno de los pocos países que habla de autocultivo medicinal. Autocultivo no hay muchos países. Sólo en algunos estados de los Estados Unidos, Canadá, Jamaica, Colombia e Italia”, destacó.

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La semana pasada el gobierno nacional hizo pública la nueva reglamentación de la ley de cannabis medicinal –N° 27.350-, en la que se autoriza el autocultivo de marihuana con fines terapéuticos, el cultivo a gran escala por parte de instituciones estatales y la venta en farmacias autorizadas de aceites o cualquier otro derivado de la planta.

La semana pasada el gobierno nacional hizo pública la nueva reglamentación de la ley de cannabis medicinal –N° 27.350-, en la que se autoriza el autocultivo de marihuana con fines terapéuticos, el cultivo a gran escala por parte de instituciones estatales y la venta en farmacias autorizadas de aceites o cualquier otro derivado de la planta.

Si bien la nueva reglamentación representa un avance en materia de garantizar derechos de salud, para el neurólogo todavía hay aspectos que quedan en un cono de sombras. “Hay que ver cómo se resuelve quiénes van a poder cultivar, quiénes los van a autorizar, cantidades de plantas, el transporte y la financiación son cosas que deben quedar claras”, sostuvo y agregó que “no queda claro el tema de las patologías que pueden ser tratadas”.

En cuanto a la cantidad de plantas que puede tener un cultivador –cuestión que no se profundiza en la reglamentación- Magdalena fue tajante: “es a necesidad”. Al respecto, precisó que “si un paciente necesita cuatro genéticas diferentes, se calculan 10 plantan por genética. Es decir, que se necesitan 40 plantas. Pero depende del paciente, si necesita varias cepas, tiene que tener muchas plantas”.

Seguridad

La cuestión “seguridad” también genera algunas preocupaciones, sobre todo si se tiene en cuenta que en la nueva reglamentación no se hace ningún tipo de mención al respecto.

“El registro de cultivadores y usuarios, ¿cómo se hace?”, preguntó Magdalena quien pidió tener cuanto antes más precisiones sobre la conformación de la lista de confidencialidad. “En un contexto donde las fuerzas de seguridad siguen acosando, es necesario contar con acciones concretas. Las fuerzas de seguridad todavía no tienen una concepción cultural democrática y de derechos humanos. Siguen identificando a la planta de cannabis con el narcotráfico”, explicó Magdalena.

“Es necesario una bajada de línea fuerte del Ministerio de Seguridad, tanto al Poder Judicial y las fuerzas de seguridad, sino esto va a ser problemático de implementar”, advirtió.

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Sobre el registro de usuarios y cultivadores, el médico comentó que “estamos sugiriendo que en el mismo registro unificado estén usuarios que no cultivan y cultivadores, de modo que quede diluida la figura del cultivador por una cuestión de seguridad”.

“Se ve livianamente el tema y no se está considerando que los servicios de inteligencia operan igual. Para nosotros es una preocupación”, dijo Magdalena.

Burocratización

Por otro lado, Magdalena fue crítico con la “burocratización” de los trámites que se deben realizar para poder obtener permiso para cultivar o para poder obtener la medicina. “Se habla muy en general de las patologías. Puede ser que si no figurás dentro de las lista, ¿no te permiten el cultivo? Si hay indicación médica capaz que si, pero hay un sistema muy burocratizado. Todos esos requisitos burocráticos los considero innecesarios. Con la indicación del profesional médico ya está”.

“Se venden opiáceos sin tanto requisito. Nadie se registra para tomar o comprar opiáceos”, lanzó el médico.

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Financiamiento

Para Carlos Magdalena, cualquier ley sin financiamiento “es letra muerta”. “Si no está clara la asignación presupuestaria es preocupante. El autocultivo no es algo para pobres. El autocultivo es excelencia. Se requiere de controles de seguridad, de bioseguridad, control de materia orgánica, cromatografías. No es beneficencia, es una forma de desarrollo y autoabastecimiento de excelencia. Se necesitan el acompañamiento de profesionales y la capacitación de las fuerzas laborales sanitarias. La mayoría de los médicos no sabe nada de medicina cannábica. Son pocos los que nos capacitamos. Todo eso, sin plata, no se puede hacer”.