A un año de las pistolas Taser en Santa Fe: la historia detrás del primer procedimiento
La primera intervención ocurrió en Rosario, a apenas 18 días de la entrega de las primeras unidades. Un año después, los datos muestran su alcance.
La primera Taser se utilizó en Rosario durante una intervención por violencia de género. AIRE reconstruye qué pasó aquel 28 de septiembre de 2025.
Una mujer se abalanzó sobre los policías. Los agentes habían llegado a una vivienda de Rosario por una situación de violencia de género y, mientras intervenían, la mujer comenzó a increparlos y agredirlos. Hubo advertencias. No alcanzaron. Según la versión oficial, existía riesgo de que pudiera quitarle el arma a uno de los uniformados. Una suboficial sacó una pistola Taser y la utilizó para reducirla.
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Fue el 28 de septiembre de 2025, apenas 18 días después de que la Policía de Santa Fe recibiera las primeras pistolas de electrochoque. Aquel procedimiento, ocurrido en una vivienda de calle Ovidio Lagos al 8500, se convirtió en el primer uso informado públicamente de una Taser en la provincia.
Casi un año después, los datos obtenidos por AIRE a través de un pedido de acceso a la información pública permiten reconstruir por primera vez la dimensión completa de aquella implementación: entre septiembre de 2025 y el 1° de agosto de 2026 hubo 31 intervenciones en las que se utilizó una Taser.
En 23 procedimientos hubo una descarga eléctrica. En los otros ocho, no.
La cifra muestra que aquella primera escena en Rosario no inauguró una herramienta de uso cotidiano dentro de la Policía santafesina. Por el contrario, durante sus primeros meses de implementación, la Taser apareció en situaciones puntuales, muchas de ellas atravesadas por agresividad, amenazas, autolesiones, intentos de suicidio y crisis de salud mental.
El primer uso de las pistolas Taser fue en Rosario
La escena ocurrió en el marco de una intervención por violencia de género. Los policías habían acudido a una vivienda de calle Ovidio Lagos al 8500 por la agresión de un hombre contra su pareja. Mientras los agentes intervenían, la hermana de la víctima comenzó a increparlos y agredirlos.
De acuerdo con la información difundida entonces por el Gobierno, los policías le advirtieron que depusiera su actitud. La mujer se lanzó contra los uniformados y existía riesgo de que pudiera quitarle el arma a alguno de ellos.
Una suboficial utilizó entonces la Taser para reducirla.
Ese fue el primer procedimiento que la Provincia comunicó públicamente como parte de la nueva etapa de implementación de estas armas de baja letalidad.
Habían pasado apenas 18 días desde la entrega de las primeras 28 unidades a policías que comenzaron a utilizarlas durante sus tareas de patrullaje en la ciudad de Santa Fe.
Lo que empezó con una escena terminó en 31 procedimientos
La llegada de las Taser a la Policía provincial había comenzado a tomar forma más de un año antes.
En julio de 2024, el Gobierno había anunciado que avanzaba administrativamente para adquirir unas 50 unidades. En noviembre de ese año, el proyecto se amplió: la Provincia confirmó la compra de 100 pistolas de electrochoque, además de cámaras corporales y cartuchos.
El argumento oficial para incorporarlas fue concreto: ofrecer a los policías una herramienta con una letalidad mucho menor que las armas de fuego para situaciones en las que fuera necesario reducir a una persona.
El 10 de septiembre de 2025 llegaron las primeras 28.
Dieciocho días después se produjo el primer uso.
Y desde entonces, hasta el 1° de agosto de 2026, fueron 31 las intervenciones registradas.
No fueron 31 armas distintas ni significa que 31 de las 100 pistolas hayan sido utilizadas. Una misma Taser puede participar de más de un procedimiento. El dato refiere a 31 intervenciones policiales en las que se utilizó el dispositivo.
Qué situaciones llevaron a la Policía a utilizarla
El registro oficial muestra que la Taser apareció frente a situaciones muy diferentes.
Hay procedimientos por personas agresivas o que provocaban desórdenes, violencia de género, conflictos familiares, amenazas, personas armadas y atentado y resistencia a la autoridad.
Pero también aparecen escenas mucho más particulares: personas que se autolesionaban, intentos de suicidio y crisis de salud mental.
Entre los casos registrados figuran una persona que se autoinfringía lesiones con un arma blanca; un hombre con problemas de salud mental que amenazaba con un arma blanca; una mujer que amenazaba con quitarse la vida con dos cuchillos; personas que intentaban suicidarse con cuchillos, una cuchilla o un pico de botella; y un hombre que provocaba desorden y llevaba un hacha y un pico.
Del análisis de AIRE surge que alrededor del 55% de las intervenciones estuvo relacionado con personas agresivas, crisis o amenazas, mientras que casi el 30% involucró autolesiones o intentos de suicidio.






