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Policiales Crimen | Policía | Cristian Abrigo

Un "negocio millonario", el trasfondo que rodea al crimen del policía Cristian Abrigo

Por el caso fueron imputados este viernes los principales sospechosos que tiene el caso y los cuales, acorralados por las pruebas en su contra, aceptaron transitar la causa con prisión preventiva.

La causa que investiga el crimen del policía Cristian Abrigo, ocurrido en un campo de Progreso, reveló este viernes las pruebas que dejaron en prisión preventiva a los principales sospechosos que tiene el caso: el vendedor de autos y constructor, Luciano Steger (48); y el policía Fernando Gabriel Carrizo (50).

Ambos aceptaron transitar la investigación detenidos tras ser formalmente imputados en una audiencia ante la jueza Rosana Carrara y en donde los fiscales Andrés Marchi y Laura Urquiza le atribuyeron ser autores del delito de homicidio doblemente calificado por alevosía y el uso de arma de fuego.

En el caso de Carrizo, los fiscales le achacaron ser “participe secundario” al sostener que, si bien no gatilló el arma que mató a Abrigo, ayudó a ocultar el cuerpo del subcomsario al enterrarlo en un campo que administraba. Tal encuadre jurídico tiene una pena en expectativa de hasta los 20 años de prisión.

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Los principales sospechosos fueron detenidos el 7 de febrero.

Los principales sospechosos fueron detenidos el 7 de febrero.

Distinta situación es la de Steger ya que los cargos en su contra no solo lo posicionan como el autor material del crimen -cuya pena puede ser la prisión perpetua- sino como el presunto “ideólogo” del asesinato.

El misterioso negocio

De las evidencias que expuso la Fiscalía este viernes, surge que el posible móvil del crimen pudo haber sido un negocio que tanto los imputados como la víctima fatal planeaban ejecutar.

Es que dos días antes de la desaparición de Abrigo (el 26 de febrero), el policía y los hoy imputados se reunieron en una casa de Colastiné Norte en donde residía Carrizo. En dicho encuentro (que duró varias horas) se habría gestado un “negocio que les cambiaría la vida a los tres”.

¿Qué tipo de negocio era?, es la duda que persiste en la causa, aunque se sospecha que habría estado vinculado al ámbito agropecuario y que podría haber tenido como lugar clave el campo que administraba Carrizo en Progreso.

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Tal conjetura tiene su génesis a partir del peritaje del celular de Steger en donde se encontraron mensajes que el santafesino le escribió a su esposa -ese día de la reunión- y le dijo estaba por conseguir “la plata que necesitaba para parar la bronca”.

En tanto, un testigo que declaró en la causa, le dijo a los investigadores que días previos a la desaparición de Abrigo se había comunicado con el policía para pedirle un préstamo informal, pero este se lo negó porque le explicó que estaba detrás de un millonario negocio.

Desaparición y muerte

La Fiscalía sostiene que tras esa reunión entre los imputados y la víctima, Steger bloqueó en su teléfono a Abrigo y activó otra línea de teléfono, la cual puso a nombre de Carrizo y solo mantuvo contactos con el teléfono del policía asesinado. De hecho, era el único contacto que tenía agendado como "dólar".

Por medio de ese dispositivo, Steger se comunicó con Abrigo hasta el 28 de febrero, cuando en horas del mediodía lo buscó por su casa del barrio La Esmeralda y lo trasladó hasta el campo de Progreso, en donde se encontraba Carrizo.

Los tres se reunieron en la estancia y caminaron un kilómetro al sur hacia una zona de monte y tras llegar a una arboleda Steger sacó un revólver plateado y gatilló contra Abrigo en la cabeza. El disparo provocó la caída del subcomisario, quien encontrándose en el piso recibió un segundo balazo.

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Peritos, investigadores y fiscales en el lugar donde fue encontrado el cuerpo del policía.

Peritos, investigadores y fiscales en el lugar donde fue encontrado el cuerpo del policía.

Tras el crimen, Steger le pidió ayuda a Carrizo para ocultar el cuerpo, por lo que volvieron a la casa de la estancia para buscar palas y cavar un pozo y así ocultar el cadáver del subcomisario de 39 años. No obstante, ocultaron el arma homicida debajo de un árbol y dentro de una bolsa arpillera.

Para los fiscales, aquella secuencia habría culminado cerca de las 16 horas, ya que fue el horario en que el teléfono de Steger (el que usaba habitualmente) se volvió a activar luego de permanecer 4 horas sin actividad.

Desde entonces, tanto Carrizo como Steger no volvieron a mantener ningún tipo de contacto hasta que terminaron acorralados por la Justicia.

El último encuentro

Una semana después de la desaparición de Abrigo, los hoy imputados volvieron a reunirse en una shop de una estación de Servicios de Avenida Facundo Zuviría. Sin embargo, nunca imaginaron que sus teléfonos se encontraban intervenidos con escuchas directas, ya que su detención era inminente.

En consecuencia, fueron detenidos por agentes del Comando Radioeléctricos que patrullaban por la zona y los cuales los pusieron tras las rejas y a disposición de la Justicia.

Dos semanas después, Carrizo decidió colaborar con la Fiscalía y por medio de su abogado, Rodrigo González, fue trasladado hasta la Fiscalía en donde reveló qué había ocurrido con Abrigo y donde estaba el cadáver.