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Policiales Secuestro | Santa Fe | Rosario

Un caso de secuestro extorsivo que obliga a trazar una raya para evitar que se repita este tipo de delito

El caso ocurrió en Arroyo Seco, donde un joven fue raptado por un grupo de vendedores de drogas, a los que la víctima les debía dinero. Antes de hacer la denuncia la familia difundió audios por un canal de TV y puso en riesgo la investigación.   

La provincia de Santa Fe estuvo siempre “alambrada” de los secuestros extorsivos, un tipo de delito muy grave, con alto impacto social, que en otras provincias, como Buenos Aires e incluso, Córdoba, desató en las últimas dos décadas crisis de seguridad profundas. El secuestro de un joven en Arroyo Seco la semana pasada, en una trama que tiene que ver con el universo de las drogas, preocupa al gobierno de Omar Perotti. La estrategia es mostrar que este tipo de emprendimiento criminal fracasa en Santa Fe.

Uno de los casos más resonantes y que provocó intensos cambios en la policía bonaerense hace una década fue el secuestro seguido de muerte de la niña de once años Candela Rodríguez, que fue raptada el 22 de agosto de 2011 cerca de su casa en Hurlingham. La investigación destapó una trama sucia en la que se mezclaban piratas del asfalto, narcos, policías corruptos y funcionarios ineficientes de la provincia de Buenos Aires.

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La noticia de un secuestro extorsivo en el sur provincial preocupó al Gobierno de Santa Fe.

La noticia de un secuestro extorsivo en el sur provincial preocupó al Gobierno de Santa Fe.

Los sectores oscuros de la policía de Santa Fe han participado en todo tipo de delitos, entre ellos, el de narcotráfico, formando parte de bandas como Los Monos o la que lideraba Esteban Alvarado. Pero nunca se detectó hasta ahora que hayan formado parte o ser cómplices en este tipo de delito, para el que se necesita una logística y un nivel de inteligencia criminal elevado.

Hasta ahora los casos de secuestro que se concretaron en Santa Fe se llevaron adelante dentro de la geografía narco. Ariel Cantero, líder de Los Monos, intentó iniciar un emprendimiento de ese tipo hace un tiempo, al tramar raptos de personas ligadas al mundo narcocriminal, a los que podía extorsionar sin tener complicaciones con la justicia, debido a que se aseguraba que nadie iba a funcionar. Ese es un rasgo de Cantero: siempre se mueve en esa zona oscura donde la ilegalidad genera garantías de impunidad.

El intento fallido de Los Monos

El primer intento de Guille le salió muy mal. Se equivocaron al capturar a la víctima. Por este hecho, en octubre de 2019 Cantero fue condenado a 10 años de prisión por el secuestro extorsivo de un joven, a quien los cómplices del jefe narco se equivocaron cuando lo raptaron en el barrio Triángulo, en el sur de Rosario. Era el hijo de un carnicero que nada tenía que ver con el narcotráfico.

En las escuchas telefónicas Guille habló de conseguir “plata fácil”, “por lo menos tres palos”, con este tipo de operaciones, recordó el fiscal federal Santiago Marquevich, jefe de la Unidad Antisecuestros de la Nación. En ese momento la justicia federal de Rosario buscó “cortar” rápidamente este tipo de emprendimiento para evitar el posible efecto contagio.

Los secuestradores que recibían órdenes de Cantero desde la cárcel de Coronda, donde estaba preso en ese momento, eran los hermanos Ezequiel y José Fernández, que encontraron rápido la muerte. Fueron acribillados junto a Gerardo Abregú dentro de un auto en Granadero Baigorria. El sicario que los ejecutó fue Mauricio Laferrara, conocido como Caníbal, un asesino a sueldo del narco Esteban Alvarado, que presumía que Cantero quería hacerle daño a su hijo.

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Cuando Los Monos intentaron incursionar en el delito de secuestros extorsivos, cometieron graves errores.

Cuando Los Monos intentaron incursionar en el delito de secuestros extorsivos, cometieron graves errores.

El fin de semana pasado ocurrió un secuestro que se originó en la localidad de Arroyo Seco, que provocó preocupación en las autoridades de Santa Fe. La trama aún se está investigando y es probable que en los próximos días se avance con detenciones concretas. En el Ministerio de Seguridad quieren mostrar que este tipo de emprendimientos criminales no tiene cabida en Santa Fe.

En la historia del secuestro de un joven de 21 años se mezclan delincuentes improvisados, una víctima con presuntas deudas por drogas y una investigación que casi naufraga porque la familia difundió audios que intercambiaba con los captores en un canal de televisión de Buenos Aires, antes de hacer la denuncia. El padre de la víctima confió más en un antiguo amigo que tiene en TN que en un fiscal.

Las declaraciones de los familiares y de la víctima se extendieron varias horas durante dos días en la fiscalía federal Nº 2 de Rosario. Se necesitó ese tiempo para poder desentrañar una historia que por momentos parecía confusa. El muchacho que fue secuestrado debía dinero a los narcos a los que les compraba los estupefacientes en Arroyo Seco. Para obligar a su familia a cobrar las deudas secuestraron y lo llevaron a Rosario al hijo de un empresario, dueño de una estación de servicio.

El secuestro que preocupa a Santa Fe

El joven fue secuestrado el viernes a la noche. Durante las horas en que el joven estuvo cautivo, los raptores exigían a la familia del joven 50.000 dólares para liberarlo, aunque una confusión por parte de los delincuentes, en un primer momento mencionaron 50 millones de dólares, generó confusión. El rescate se pagó, pero fue por mucha menos plata de la exigida. La duda que persiste es si el secuestro sólo quedó reducido a una deuda por drogas o había una intención de fondo de extorsionar al empresario.

Las más de dos horas que duró el episodio se vivieron momentos de tensión, y dejó al descubierto que los supuestos secuestradores no eran mafiosos profesionales sino que serían un grupo soldaditos ligados al mundo del narcomenudeo, que querían cobrar una deuda, más que protagonizar un secuestro extorsivo. Otra duda es si recibían órdenes de otra persona más pesada.

En ese corto lapso, los familiares de la víctima vivieron momentos de tensión, luego de que en un primer momento los raptores se equivocaran y le pidieran 50 millones de dólares, una suma inalcanzable para los padres del retenido.

Otro problema que hubo en las alocadas negociaciones fue que la madre de la víctima bloqueó en un primer momento el número del que le hablaban los secuestradores al pensar que se trataba de una estafa telefónica.

La situación se puso más tensa con el correr de los minutos. Los diálogos telefónicos muestran la desesperación de los supuestos secuestradores para que la madre desbloquee el número. Luego, los secuestradores empezaron a usar el teléfono de la víctima. “Desbloquee a los pibes que le mandaron primero (un mensaje) porque si no a tu hijo no lo vas a ver mas. Así, cortá la bocha”, advierten.

Para lograr que la familia pagara el rescate llamaron por el teléfono de la víctima e hicieron hablar al joven retenido. “Papi podés entregar la plata, los dólares, y todas las joyas por favor. Todo papi, entregá todo lo que te piden por favor ya. O no valgo nada pa?”, afirmó el muchacho.

En ese plan para demostrar que el secuestro iba en serio los secuestradores le arrancaron un pedazo de uña. El joven tenía una lesión en el brazo, que se fracturó cuando se cayó en el momento de intentar huir de los captores cuando lo fueron a atrapar.

La situación llegó a ese nivel de violencia que desembocó en el pago de una suma de dinero y joyas que la familia entregó a los raptores, que liberaron al muchacho en Villa Gobernador Gálvez. Luego fue hospitalizado por las heridas en un brazo y la mano que había sufrido. Todo se difundió por TN mientras en la justicia no sabían de qué se trataba el hecho. La irresponsabilidad de la familia pudo costarle caro.

Esa misma semana en que el muchacho fue raptado en Arroyo Seco se produjo otro secuestro de tipo express en Rosario, cuya víctima fue un empresario, según pudo confirmar Aire de Santa Fe. Este hombre de unos 65 años fue raptado en Rosario. El episodio duró unas siete horas y el empresario fue liberado tras pagar una suma en dólares y en pesos, pero prefirió no hacer la denuncia, algo que sucede a menudo en este tipo de delitos.

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