jueves 21 de enero de 2021
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Un barra y el presidente de un club de fútbol manejaban el tráfico de drogas en San Francisco y Frontera

Esta organización liderada por Brian Requena y el titular de Sportivo Belgrano, Pablo Esser, que fue desarticulada el miércoles pasado, le compraba la cocaína a los Peñalba, un clan ligado a la banda de Los Monos.

El límite entre Santa Fe y Córdoba, donde una calle separa a Frontera de San Francisco, se transformó en la última década en un nodo de distribución de drogas, alejado de las grandes ciudades y de las miradas, desde donde irradia el negocio de la venta de cocaína en decenas de localidades del centro del país.

Tras la caída de Héctor Gallardo, alias El Patrón, en 2013 ese territorio se tiñó de sangre y violencia hasta que apareció un grupo que se hizo hegemónico de la mano de Brian Requena, uno de los líderes de la barrabrava de Sportivo Belgrano, que el miércoles logró escapar en un operativo de la Policía Federal, en el que quedaron detenidas nueve personas, entre ellas, Pablo Esser, el presidente de la entidad, que está sospechado de poner al servicio de la organización criminal el aparato económico de lavado con la financiera Dineral y la mutual Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos.

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Esser, cuando todavía era dirigente del club.

Esser, cuando todavía era dirigente del club.

Requena escapó el miércoles a la madrugada en un campo cerca de la ruta 10, a la altura de Santa Clara de Buena Vista, en el oeste santafesino, donde se concretó esta semana la entrega de 3,2 kilos de cocaína, que el barrabrava arrojó cuando lo comenzaron a perseguir. Dos hombres de Ibarlucea, localidad vecina a Rosario, fueron detenidos. Uno es Lucas Alfonso y un hombre de apellido Peñalba, ambos parientes, según aseguró a Aire de Santa Fe el fiscal Luis María Viaut, y vinculados a la banda de Los Monos.

Alfonso -de acuerdo a los investigadores- sería sobrino de Luis Peñalba padre y primo de su homónimo. El primero resultó absuelto en el juicio por narcotráfico que se llevó adelante en 2018 bajo el rótulo Los Patrones, en el que Ariel “Guille” Cantero fue condenado a 15 años de prisión. Luis Peñalba hijo fue condenado a 10 años y seis meses de prisión, una sentencia que se unificó con una causa previa que tramitó en Cañada de Gómez.

Peñalba fue trasladado en junio de 2018 a la cárcel de Rawson junto con Emanuel Chamorro, uno de los lugartenientes del líder de Los Monos. En ese momento Guille fue enviado a la unidad penal federal de Resistencia, pero desde allí siguió transitando por otras cárceles hasta llegar a Marcos Paz, donde se encuentra alojado actualmente.

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Guille Cantero, uno de los lideres de la banda de

Guille Cantero, uno de los lideres de la banda de "Los Monos".

Los Peñalba y Alfonso son oriundos de Ibarlucea, pueblo ubicado a 15 kilómetros de Rosario, sobre la ruta nacional 34. Allí se realizaron este miércoles, según informaron fuentes de la justicia federal, allanamientos en la causa que se originó después de dos años de investigación en San Francisco. Actualmente la actividad visible que tenían los Peñalba y Alfonso era el transporte de leña desde el norte de Santa Fe y Santiago del Estero hasta Rosario, según fuentes policiales.

Alfonso se dedica como también lo hacen los Peñalba al transporte de cargas, según consta en la AFIP, donde está inscripto como monotributista clase C. Hasta ahora en la investigación en San Francisco este hombre sería el nexo con la banda de Los Monos.

Lo que investigó el juez federal Marcelo Bailaque en la causa Los Patrones es que los Peñalba eran un eslabón logístico de la banda para trasladar marihuana desde Itatí, Corrientes, hasta Rosario, para distribuir luego en los búnkeres que controlaba la organización. Uno de los condenados en la causa Los Patrones es Elías Sánchez, uno de los engranajes correntinos de la banda.

Este hombre de 41 años, que estuvo prófugo tras abandonar su residencia donde cumplía la prisión domiciliaria, fue condenado también a seis años de prisión en Corrientes.

Peñalba eran un eslabón logístico de la banda para trasladar marihuana desde Itatí, Corrientes, hasta Rosario.

El abogado de Peñalba Leonardo Demichelis fue detenido por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) en agosto de 2019 y luego fue procesado por el juez federal Carlos Vera Barros, junto con el ex Jefe de la Brigada Operativa Antinarcóticos de Villa Constitución Cristian Acosta. En esta causa se detectó a través de escuchas telefónicas, según el procesamiento, que se pagaba dinero a cambio de no quedar involucrado en procedimientos policiales.

Hasta ahora en la causa que investiga el fiscal Viaut en San Francisco aparece el nexo con Los Monos como supuestos proveedores de la organización que lideraría el presidente del club Sportivo Belgrano de San Francisco. Fuentes de la investigación analizaron que la banda que comandaría Esser y Requena cubrió el espacio vacío en la geografía narco de la zona que dejó la caída de Héctor Argentino Gallardo, alias El Patrón, que controlaba esa región con un grupo de colombianos, que a su vez, mantenían como emprendimiento pantalla la venta de muebles y préstamos informales llamados “gota a gota”.

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El club fue fundado en 1914 en la ciudad de San Francisco.

El club fue fundado en 1914 en la ciudad de San Francisco.

Requena se mantenía prófugo, luego de que en el operativo que montó la Policía Federal logró escapar y arrojar los más de 3 kilos de cocaína que le habían entregado “los rosarinos”. Según el fiscal Viault, la investigación llevó más de dos años porque fue muy complejo lograr realizar el seguimiento y la georreferenciación del lugar donde se hacían las entregas de la droga.

El jefe de la barrabrava de Sportivo Belgrano llevaba una vida extravagante por el lugar donde vivía, el barrio Acapulco en Josefina, en las afueras de Frontera, donde se había construido en ese caserío una residencia de dos pisos con pileta y jacuzzi y se movía en autos de alta gama. También había comprado caballos de carrera pura sangre. Según el diario La Voz de San Justo, Requena, de 25 años, manejaba en Acapulco, donde era un joven muy conocido, un comedor comunitario.

Leer másCon permiso de la Justicia, el “Patrón” Gallardo volvió a su casa en Frontera, donde construyó su imperio narco

Requena sería el que manejaba la adquisición de los estupefacientes que después se revendían en San Francisco y Frontera. Esser, el presidente de Sportivo Belgrano, estaría apuntado como uno de los engranajes clave para lavar el dinero a través de la financiera Dineral. También fue allanada la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, cuya operatoria también estaría relacionada con esta causa.

Tras la caída de Gallardo, que tenía la hegemonía del negocio narco, según la investigación que realizó la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), esa zona limítrofe entre Santa Fe y Córdoba se transformó en un lugar atravesado por la violencia y los asesinatos.

Uno de los eslabones de Gallardo era Franco Figueroa, un hombre que tenía una doble vida. Era árbitro e impartía justicia en las canchas de las ligas regionales de Córdoba y de Santa Fe. Pero también sembraba muerte: era un asesino a sueldo del clan. Ese año Figueroa fue detenido por Gendarmería acusado de un doble crimen: el de dos hombres, oriundos de Santo Tomé, Santa Fe, que fueron ejecutados porque pretendían irrumpir en los dominios de Gallardo.

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Doble crimen de Frontera. La foto que marcó un antes y un después en lla

Doble crimen de Frontera. La foto que marcó un antes y un después en lla

Germán Losada y Martín Chamorro fueron ejecutados dentro de un auto y luego incinerados. Figueroa los mató con un revólver Smith & Wesson calibre 32 y una pistola 9 milímetros.