Por Fabiana Chiappero
Un mes pasó de que asesinaron a Julio Cabal de 29 años en el Almacén del Norte. Su madre Inés Massino recibió en el living de su casa a Aire Digital. Julio está por toda la casa: en las fotos del portarretrato, junto a los auriculares naranja y blancos destruidos que usaba todo el tiempo. Julio está en el plasma donde miraba las series, en la notebook, en la compu, en el termo y el mate y en la cerveza: sus dos pasiones. Su presencia se agiganta porque no está y su madre lo busca con la vista y el corazón por todos lados mientras habla de su hijo.

“Le encantaba el mate y la cerveza, así lo vi esa mañana como a las 10, la última vez que hablamos, parado en el negocio con el equipo de mate en la mano, le pedí uno, estaba sonriente. Después me fui y a las 13.15 le pegaron el tiro”, la hora en la vida de Inés cambió para siempre.

Como toda madre, Inés sufre pero saca fuerzas de donde no tiene. Recuerda que ese día, el 17 de septiembre en que mataron a Julio en la fiambrería, ella iba a las 14 a señar un departamento para su hijo porque la convivencia se estaba poniendo difícil y el canje de “te alquilo el departamento si terminás la tesis de psicología” no iba a funcionar: Julio jamás iba a hacer la tesis, no le interesaba. Pensamos con Julio (padre) que lo mejor era que se independizara, ni dormía en casa y cuando venía se tiraba en un sillón”.
La muerte de su hijo le parece injusta e innecesaria pero está convencida de que va a generar una revolución. Desde aquel doloroso día, eligió acompañar a las madres que habiendo perdido a sus hijos no tienen nada y luchan en soledad frente a un Estado provincial pasivo: sin respuestas, sin gestos, sin políticas, sin plan.
“La muerte de Julio va a generar una revolución que se lleva puesta muchas cosas. Son explosiones pero después se acomodan. Yo voy a utilizar todas mis fuerzas para ayudar a las otras mamás que no tuvieron la suerte que tuve yo. No se cómo lo voy a hacer, le voy a buscar la vuelta para que la justicia sea justicia de verdad”. Inés se echa culpas por no haberse comprometido antes con el dolor de otras madres que perdieron a sus hijos e invita a quien quiera sumarse a esta nueva lucha que emprendió en su vida: por la justicia y la igualdad.
Un Estado ausente
Inés aclaró que el homicidio de su hijo en ocasión de robo es el resultado de la falta de planificación, de ideas y de acciones del gobierno provincial: habló de la pasividad del gobernador y de su mirada sobre la gestión del ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro, a quien definió como “un inoperante” desde el comienzo.
También aclaró que esperaba un gesto. Que alguien se acercara a su dolor, simplemente una palabra y nada de eso ocurrió. Aclaró que sí la llamaron del Centro de Asistencia a la Víctima.
Artista, sensible, solitario y soñador
Además de su madre, con quien tuvo interminables, filosóficas y profundas charlas -desde el lenguaje inclusivo hasta los cuestionamientos sobre la fe en Dios-, Julio tenía una hermana, Josefina. Con ella nunca discutieron pero son polos opuestos. Josefina vino desde Francia a Santa Fe y su madre va a aprovecharla para acomodar la cuarto habitación de Julio, que desde aquel fatídico día se detuvo en el tiempo. “Sola no voy a poder”, aclara Inés.
Julio padre y Julio hijo eran muy distintos: se respetaban en sus diferencias pero polemizaban bastante. Este último tiempo, Inés había dejado de ser “intermediaria” entre ellos, y sólo dejaba que la relación fluya, con todos sus matices.
Julio se había iniciado en la música a los 15 años y quiso estudiar guitarra. De sus tres novias se separó pero con la música siguió hasta el último día. Le había contado a Inés que estaba procurando el reencuentro de “Los amigos de lo ajeno”, su primera banda de rock.
Estudió la carrera de Psicología, pero no la terminó porque se rehusó a hacer la tesis. Según su madre, siempre hacía penar con sus cuestionamientos, acérrimo defensor de la justicia y la igualdad y enemigo íntimo de la mano dura. Era amante de las series y cuando murió, su madre empezó a encontrar cuadernos con pensamientos escritos por él por todos lados.
Todo el tiempo miraba videos y conferencias de física cuántica, de astronomía, de lo que sea. Leía libros continuamente, jugaba con la play y era bastante solitario. Tenía toda la vida por delante, hasta que se convirtió en una víctima más de una de las ciudades más violentas de la Argentina.
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