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Policiales Argentina | droga | hidrovía

Toneladas de cocaína que navegaron por el Paraná frente a las narices de todos

A fines de diciembre 16.174 kilos de cocaína transitaron por la hidrovía en una barcaza que zarpó de Asunción. En 1.256 kilómetros de recorrido nunca fue controlada. La droga fue secuestrada en Hamburgo.

Por las narices de todos, pasaron a fin del año pasado 16.174 kilos de cocaína por el río Paraná. Iban embarcados en una barcaza que había zarpado el 18 de diciembre del puerto de Villeta, en Asunción. La droga estaba oculta en cinco contenedores cargados con latas de pintura y yeso, que fueron secuestrados el 12 de febrero en Hamburgo, Alemania. Pero en Argentina ni en Paraguay el cargamento valuado en 1.000 millones de dólares fue descubierto o interceptado, lo que marca la falta de controles en una autopista fluvial que une países que tienen graves problemas con el crimen organizado.

La embarcación con la droga navegó 1.256 kilómetros de la hidrovía que une Paraguay con la Argentina sin ser detectada. El 29 de diciembre arribó al puerto de Buenos Aires, según los registros de la Aduana, donde se hizo el trasbordo de la carga de la barcaza al buque panameño “Cap San Artemisso”.

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La cocaína viajó en una barcaza que navegó la hidrovía que une Paraguay con la Argentina.

La cocaína viajó en una barcaza que navegó la hidrovía que une Paraguay con la Argentina.

En ese barco fueron secuestradas las 16 toneladas de cocaína en Alemania, donde el cargamento también estaba en tránsito hacia su destino final Israel. En Amberes, Bélgica, se incautaron otras seis toneladas a la misma empresa de pinturas.

“Basta de estado bobo y cómplice. Es imprescindible saber qué entra y qué sale por nuestros puertos. Recordemos que las multinacionales son inquilinas. El verdadero dueño de los muelles es el pueblo. 16 toneladas de cocaína pasaron por las aguas del Paraná hasta llegar a Europa. Ahora Estados Unidos advierte sobre este negocio paraestatal que promovió desde los tiempos de la dictadura. Muchas hipocresías, mucho dinero y la sangre derramada de nuestra pibada en los barrios”, reflexionó el diputado Carlos Del Frade.

El 17 de marzo pasado la fiscal paraguaya Elva Cáceres pidió colaboración a la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) para investigar un caso que tiene como principal involucrado en Asunción a un directivo del club Olimpia de Paraguay Diego Benítez Cañete, que es uno de los dueños de la empresa de pinturas Tupa.

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La barcaza de la empresa de transporte fluvial Paranave tardó diez días en unir el tramo entre Asunción y Buenos Aires. En ninguna parte de la ruta fluvial del río Paraná, según los registros, fue inspeccionada por Prefectura Naval.

Hay una discusión sobre ese punto. Fuentes del sector fluvial -consultadas por Aire de Santa Fe- señalaron que las mercaderías en tránsito no se pueden inspeccionar, salvo cuando exista una orden de la justicia federal. En este caso no la había. Fuentes de la investigación en Argentina adujeron que la droga disimulada en las latas de pintura y yeso nunca ingresó a la Argentina a través de la Aduana.

La barcaza que había zarpado el 18 de diciembre del puerto de Villeta, en Asunción navegó 1.256 kilómetros de la hidrovía que une Paraguay con la Argentina con 16.174 kilos de cocaína sin ser detectada.

Las faltas de controles para combatir el narcotráfico en la hidrovía están en discusión desde hace más de una década. La exdiputada Elisa Carrió fue una de las que levantó esa bandera. En 2018 presentó una denuncia en la justicia federal de Rosario para que se investiguen los puntos oscuros de ese tramo fluvial. “La hidrovía es una especie de zona liberada que da lugar al tránsito ilegal de todo tipo”, dijo en ese momento. La denuncia no tuvo avances.

En medio de la discusión por la licitación del contrato de la hidrovía, que se vence este año, el tema del narcotráfico y la falta de controles volvió a ser un punto de debate. En las negociaciones del Consejo Federal Hidrovía hace dos semanas la Unidad de Información Financiera (UIF) presentó una propuesta para controlar distintas actividades para “disminuir los riesgos de actividades ilícitas en el corredor Litoral como contrabando, narcotráfico y delitos económicos complejos, entre otros”.

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La estrategia apunta a incrementar los controles en las terminales portuarias, en su mayoría cerealeras, donde no se registraron casos de narcotráfico. El problema se repite con las barcazas que trasladan contenedores, como la empresa Pinturas Tupa.

Esa firma, que se creó en 2014, es la que llevó adelante la sospechosa exportación de 73.250 kilos de pintura acrílica y enduido que contenían las 16 toneladas de cocaína. La misma firma fue la que despachó otro cargamento con los mismos productos en el que se secuestraron en el puerto de Amberes, Bélgica, otras siete toneladas. Este segundo cargamento también habría navegado por el río Paraná. En total en contenedores de esta empresa se incautaron en febrero 23.000 kilos de cocaína.

Según informaron a Aire de Santa Fe desde las terminales portuarias, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) como la Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC) “han reclamado, pedido y apoyado siempre los controles estatales para garantizar la transparencia del comercio exterior argentino”. “La agroindustria nacional exporta a 100 mercados en todo el mundo por lo que la transparencia y cumplimiento de normas nacionales es de imperiosa aplicación”, afirmaron.

“La Argentina es hoy una posición relevante en el circuito de las operaciones del narcotráfico internacional, lo que obliga a una reacción urgente y de magnitud por parte de nuestro sistema de seguridad y de inteligencia, mediante un organismo multiagencial en el que se trabajen los casos más complejos con protocolos para mantener la información, pero, a su vez, donde policías locales, agentes federales y de inteligencia puedan trabajar en conjunto e intercambiar información de manera segura. La inteligencia criminal es la herramienta fundamental en la lucha contra la inseguridad y el crimen organizado”, advirtieron en una denuncia a la que tuvo acceso Aire de Santa Fe los diputados Mariana Zuvic, Paula Oliveto, Juan Manuel López y Maximiliano Ferraro, de ese espacio que tiene como principal referente a Elisa Carrió.

La sospecha de la justicia paraguaya –según fuentes judiciales consultadas por Aire de Santa Fe en Paraguay- es que la droga que se incautó en Alemania se cargó en ese país, tras poner bajo la lupa de la investigación a la empresa Pinturas Tupa y a otras firmas que maneja Benítez Cañete.

Pinturas Tupa, que tiene oficinas en Argentina, se creó en 2014 y hasta 2019 tuvo escaso movimiento comercial. Según señalaron a este medio fuentes de la Secretaría Antidrogas de Paraguay, sólo había registrado un solo envío al exterior de pinturas. “Lo que se detectó es que había más embarques listos para ser enviados a Europa y a Israel”, señalaron.

Por orden de la fiscal Elva Cáceres se realizaron requisas en los contenedores que estaban en el puerto de Villeta, en Asunción. Detectaron que dentro de los containers estaba la mitad del peso en pintura acrílica y yeso y la otra mitad era chatarra. “La sospecha es que usaban la chatarra para cumplir con el peso declarado de los contenedores. Luego, cuando se cargaba la droga se descartaba la chatarra”, advirtieron a este diario fuentes de la investigación en Asunción.

Otro punto sospechoso en esta trama es que uno de los galpones que usaba la empresa Cartopar, que pertenece a este holding de la industria de la pintura, se encontraba lejos del puerto de Villeta, en la localidad de Mariano Roque Alonso, en el límite con Bolivia.

En un allanamiento que realizaron el 25 de febrero en ese galpón se secuestraron 117 tambores de acetato de etilo, uno de los precursores más importantes para producir cocaína. El cargamento de 22.000 litros está valuado en el mercado ilegal boliviano, según fuentes de SENAD, en 5.000.000 de dólares. La sospecha es que esos precursores se enviaban a Bolivia para fabricar cocaína.

Esta misma organización que realizaba la logística podría estar involucrada, según las fuentes judiciales consultadas en Paraguay, en otro caso de contrabando de 3.000 kilos de cocaína en bolsas de carbón vegetal, que se detectó en octubre pasado. El cargamento iba a salir por la terminal Terport de Villeta, donde unos días después se encontraron dentro de un contenedor siete cadáveres en estado avanzado de descomposición con documentos de identidad marroquíes que provenía de Serbia.

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