La Escuela N° 38 Brigadier López, ubicada en Avenida General Paz al 7200, volvió a ser blanco de la inseguridad. En menos de dos semanas, la comunidad educativa sufrió dos robos consecutivos que provocaron indignación, angustia y un fuerte reclamo por más presencia policial.
Santa Fe: robaron nuevamente en la Escuela N° 38
El hecho más reciente ocurrió durante el fin de semana, cuando delincuentes ingresaron al establecimiento, sustrajeron equipamiento, rompieron materiales de laboratorio y provocaron daños en distintas áreas del edificio. La escuela —que alberga a más de 750 alumnos y docentes— quedó nuevamente golpeada por la inseguridad.
Según relató Jésica, integrante de la cooperadora escolar, los ladrones actuaron con total impunidad: “Hicieron un picnic, estuvieron comiendo y bebiendo mientras esperaban que el papá de la cooperadora, el personal de seguridad y la policía se fueran. La alarma del jardín Camilo Corti —que está a la vuelta— sonó, llamaron a la policía, dieron dos o tres vueltas a la manzana y se fueron”.
Robo en la escuela 38
Provocaron destrozos y dejaron tirados los frascos del laboratorio.
Los delincuentes se llevaron: 12 canillas de los bebederos, herramientas y elementos del laboratorio, frascos, utensilios de trabajo y una placa histórica del rancho, una de las primeras edificaciones de la escuela y un símbolo patrimonial del establecimiento. Además, dejaron destrozos en distintas áreas y daños materiales de consideración.
Un patrón que se repite: “Entran cuando pasa el tren”
Jessica explicó uno de los métodos que utilizan los delincuentes para ingresar: “Aprovechan el ruido del tren para entrar a robar, porque disimula los ruidos y la alarma. Venimos pidiendo hace rato patrullajes y rondas”.
El robo anterior, ocurrido el 3 de noviembre, también dejó pérdidas económicas. La comunidad educativa tuvo que reponer el cableado de los aires acondicionados, con la colaboración de padres y docentes, un gasto que superó el millón de pesos.
Uno de los puntos que más enojo generó fue la respuesta policial tras el nuevo robo. Según contaron desde la cooperadora: “El sereno quiso ir a dar su testimonio a la Comisaría Octava y le dijeron que no hacía falta”.
La escuela está ubicada a apenas 100 metros de esa dependencia policial, pero aseguran que la presencia en la zona es prácticamente nula.
La comunidad pide seguridad y acompañamiento
Mientras la cooperadora trabaja para instalar alarmas, cámaras y reforzar el edificio, las familias reclaman que el Estado garantice condiciones mínimas para que alumnos y docentes puedan estudiar y trabajar en paz:
“Queremos que alguien nos escuche, que se haga responsable”, sostuvo Jésica. La comunidad educativa habilitó el alias cooperadora.38 para quienes deseen colaborar con la reposición del material robado y los arreglos que la escuela necesita con urgencia.