Peretti fue imputada por el fiscal de Homicidios Gonzalo Iglesias como autora de homicidio simple; sin embargo, para el juez penal Sergio Carraro, podría tratarse de un caso de homicidio agravado por premeditación y alevosía.
Es que las circunstancias del hecho que dio a conocer el fiscal en la audiencia realizada este viernes en la sala 2 de tribunales, ventilaron un historial de agresiones y violencias que padeció Distéfano en manos de su sobrina por varios años.
Peretti fue asistida por la defensora pública Virgina Balanda, quien cuestionó la evidencia fiscal y reclamó la libertad de la imputada. El magistrado encontró acreditada la responsabilidad de la imputada e impuso la prisión preventiva.
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El juez penal Sergio Carraro dictó la prisión preventiva de la mujer imputada por el crimen de su tía
Maiquel Torcatt / Aire Digital
Asesinada en su casa
Distéfano fue asesinada en su casa ubicada en Azopardo al 6800 la madrugada del 15 de diciembre de 2022. Dos días antes, la mujer se había presentado en la Fiscalía de Violencia de Género, Familiar y Sexual para denunciar a su sobrina por agresiones y malos tratos: “Sólo quiero vivir tranquila, que no me agreda más”, consta en la denuncia.
Las dos mujeres vivían en el mismo terreno, propiedad de Distefano: Peretti residía en una casa en la parte posterior, y Distefano alquilaba al frente de su domicilio un local comercial. Distéfano había cobijado a Peretti luego de la muerte de su madre, una de sus hermanas, en 2003, y con el correr de los años había ido aumentando la violencia de la sobrina hacia su tía.
Fue la misma Peretti quien llamó a la policía esa mañana, cerca de las 9, para decir que había encontrado muerta a su tía en la casa; al ser consultada por los oficiales, reconoció que no había nada forzado y que solían tener problemas: “Ella no confiaba en mí, no sé por qué”, le dijo a los agentes.
Los testigos que declararon en la causa son en su mayoría vecinos de la zona, quienes refirieron a las agresiones que Peretti le provocaba a su tía; varias veces debieron asistirla y cuando uno de ellos le recriminó a la mujer por los ataques, ésta lo amenazó con que iba a romperle los vidrios: “Cuando empieza a ponerse violenta me voy a dormir a la casa de algún vecino”, había referido la víctima en su denuncia.
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La muerte de Isabel Distéfano es investigada por el fiscal de homicidios Gonzalo Iglesias
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Finalmente, el fiscal sostuvo que las cámaras de vigilancia de la zona registraron el ingreso de Peretti a la casa de su tía esa mañana cerca de las 6, y salió tres horas después cuando llegó la policía.
Esto cobró relevancia cuando se pudo precisar la causa de muerte, más de dos años después, ya que debió realizarse una segunda autopsia en el Instituto de Medicina Legal de Rosario porque la autopsia realizada en Santa Fe no pudo determinar la causa de muerte.
Los profesionales rosarinos, además de las lesiones que presentaba el cuerpo, lograron determinar que Distéfano falleció por una asfixia mecánica mixta: por estrangulación y sofocación. Esta segunda autopsia se pudo realizar ya que el cuerpo de Distéfano estuvo dos años en la morgue sin que la reclamara ningún familiar, y el fiscal insistió en la necesidad de realizar una segunda autopsia para esclarecer el hecho.
Además, se pudieron cotejar el ADN del material genético que tenía la víctima bajo sus uñas, que fue coincidente con Peretti: la mujer presentaba heridas de arañazos en sus brazos cuando fue arrestada por la policía e identificada por el hecho, el mismo día del crimen.
Sin embargo, la imputación recién pudo concretarse días atrás debido a la indeterminación de la causa de muerte. Una vez que la investigación estuvo prácticamente culminada, el fiscal Iglesias libró la orden de detención para Peretti, que seguía viviendo en el mismo lugar donde había convivido con su tía durante 20 años.
Al momento de resolver imponer la prisión preventiva, el juez Carraro encontró que la evidencia reunida por la Fiscalía es suficiente para sostener la intervención de Peretti en el crimen, y advirtió que incluso la calificación legal podía sumar los agravantes de alevosía y premeditación, que elevan la condena a prisión perpetua.