El fin de semana en Rosario, un joven de 30 años que salió a la calle a vender empanadas para poder pagar un viaje a Santiago del Estero con su equipo de fútbol, fue asesinado en medio de una balacera en el barrio Ludueña, un territorio tomado por los narcos. La víctima se llamaba Esteban Cuenca. Él falleció y otras personas que estaba junto a él resultaron heridas. El crimen ocurrió por un hecho insólito y preocupante: un menor estaba vendiendo droga con un quiosco móvil en una plaza del barrio, y dos sicarios comenzaron a dispararle. Ahí fue cuando le dieron a Cuenca.
El periodista rosarino Rodrigo Miró contó este martes en AIRE cómo ocurrió el hecho: "En la vereda, en la puerta de la casa de uno de los pibes, pasó una moto con dos personas disparando, corriendo a un menor de edad que había instalado un puesto de drogas móvil en la plaza de la esquina", relató en Ahora Vengo, el programa de Luis Mino.
Eran las 18 horas del sábado cuando pasó. Cuenca falleció y dos de sus compañeros fueron heridos. Además, "las balas le dieron a una nenita de 9 años y a un nenito de 12, que estaban adentro de su casa", contó Miró. "Hubo seis heridos en total. Podría haber sido una verdadera masacre", señaló el periodista.
"En una plaza de la ciudad hay un puesto de venta de drogas móvil, en el que, según el fiscal, había cola para comprarle a un pibito menor de edad, de 14 o 15 años. Vienen dos sicarios y le empiezan a tirar. Esa es la escena", remarcó Miró y agregó: "En la manzana de la comisaría 12 del barrio Ludueña, funcionan 5 búnkeres".
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