El último episodio dejó pérdidas importantes: delincuentes ingresaron al establecimiento, robaron ventiladores, caloventores y también vaciaron parte del quiosco escolar, una fuente clave de ingresos para sostener actividades y necesidades cotidianas de la institución.
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Pero el daño fue más allá del robo. Según denunció la comunidad educativa, los ladrones provocaron destrozos dentro del edificio, rompieron puertas de aulas con vidrios y hasta causaron daños en sectores comunes, generando más gastos para reparar lo destruido.
“Ya van tres veces en una semana que entraron a robar. Son pérdidas muy importantes. Ahora viene el frío y los chicos están sin caloventores. Después va a pasar lo mismo con los ventiladores ”, expresó Eugenia, madre de alumnos e integrante de la cooperadora, en diálogo con el móvil de AIRE.
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La escuela, que cuenta con una matrícula de 600 alumnos, está ubicada en una zona sensible: lindera a la cárcel de Las Flores y cercana al hospital Mira y López. Esta situación, según denuncian familias y docentes, agrava los problemas de seguridad.
Desde la comunidad educativa reclaman medidas urgentes, como la instalación de un portón eléctrico y mayor presencia policial. “No necesitamos seguridad solo cuando los chicos no están, también cuando están en clases. Es un peligro constante ”, concluyó la mujer.