El cartel de tela, con claras amenazas contra los periodistas, apareció durante la mañana de este martes en la reja del predio de Canal 5, que pertenece al grupo de Telefé Rosario. El texto era claro: “A todos los medios de Rosario… dejen de ensuciar y condenar a los pibes con la lengua porque vamos a matar periodistas. Con la mafia no se jode”. Estaba escrito con pintura en aerosol roja, con una prolijidad llamativa, sin errores de ortografía, un rasgo que tienen desde hace tiempo las amenazas que dejan después de realizar un atentado los grupos criminales.
La amenaza no fue puntual contra el medio donde apareció el cartel ni contra un trabajador de prensa en particular, sino que apunta contra “todos los medios de Rosario”. “Vamos a matar periodistas”, define la amenaza. A fines de septiembre pasado, el abogado Leonardo Monteil escribió en su cuenta de Twitter: “El mundo será un lugar vivible cuando todos los días se ejecute un periodista; son el cáncer de la humanidad”. El Sindicato de Prensa de Rosario presentó una denuncia en el Ministerio Público de la Acusación para que se investigue la posible “instigación a la violencia” que había alentado el letrado a través de la red social.
El fiscal Damián Cimino desestimó la denuncia con argumentos de la doctrina jurídica que parecían extirpados de otra geografía. “En el presente caso surge que los dichos que habrían sido vertidos mediante la red social Twitter, habrían constituido más bien una expresión de voluntad o de deseo, al manifestar en el mensaje “El mundo será un lugar vivible cuando…”, que una incitación a cometer delitos o empujar a actuar, brindando además el autor del mensaje una opinión sobre lo que él considera al periodismo “... son el cáncer de la humanidad”, señala en la resolución el fiscal Cimino.
Monteil es abogado del Clan Funes desde hace tiempo. Posiblemente, el fiscal lo desconocía. De lo contrario no se entiende su postura. Porque Monteil no es un simple twittero. Más allá de sus textos amenazantes en las redes sociales contra los periodistas su mensaje podría haber alentado a engranajes del crimen organizado a dar un paso adelante y ser ellos los autores directos de las intimidaciones, como la que apareció este martes en Canal 5.
Una pista que investiga el fiscal Federico Rébola es que la amenaza podría haber sido planeada por miembros del Clan Funes. Este martes el fiscal ordenó requisar el pabellón y la celda donde se encuentra I.G., un joven que está detenido en el penal de Piñero. Es la pareja de una de las hermanas de Alan. La inspección en Piñero no dio resultados concretos. Esperaban hallar un teléfono celular desde el cual se podría haber ordenado instalar el cartel de tela en la puerta del canal. Otro dato llamativo que surge de la investigación es que la tela con las amenazas fue dejada en un lugar que es considerado un punto ciego. No lo alcanzan a tomar las cámaras de seguridad de Canal 5 ni las del municipio. El fiscal pidió las imágenes al club náutico MOP para ver si habían captado algo.
Según señaló una fuente calificada a Aire de Santa Fe, la idea original era atentar a balazos contra Canal 5 el lunes a la madrugada. De acuerdo a esta información a la que accedió este medio había dos jóvenes ligados a la banda de Funes que tenían esa misión, pero uno de ellos fue detenido y el otro logró huir. El fiscal Rébola y la Agencia de Investigación Criminal estaban tratando de identificar a esta persona que habría sido detenida, para confirmar si tenía un arma de fuego que podría haber usado para disparar el lunes contra el canal. Es complejo porque el atentado no se concretó.
Si esta hipótesis toma cuerpo marcaría que la amenaza colgada en la puerta de la emisora rosarina se habría gestado desde la cárcel de Piñero, en un pabellón donde estarían alojados miembros del Clan Funes. Alan Funes está recluido actualmente en el penal federal de Ezeiza, pero cuadros medios de la banda están en la cárcel que está ubicada a 25 kilómetros de Rosario.
Monteil es el abogado de este sector de la banda. Surge como interrogante, también para los investigadores, si su tweet (“El mundo será un lugar vivible cuando todos los días se ejecute un periodista; son el cáncer de la humanidad”) fue casual, o una simple bravuconada, o si fue parte de una estrategia.
Lo que queda en limpio es que sectores del crimen organizado pusieron en la mira a los medios y a los periodistas. Ya se habían encendido alertas hace unas semanas cuando en la seguidilla de amenazas contra los fiscales Matías Edery y Pablo Socca, que incluyeron atentados contra el distrito sur del municipio, dejaron una bolsa con papeles que contenían los textos intimidatorios en la playa de estacionamiento de Televisión Litoral.
Con el repudio de las autoridades políticas no alcanza para llevar tranquilidad a los trabajadores de prensa, que desde hace tiempo y de manera silenciosa vienen desempeñando su labor en condiciones de extremo peligro, sobre todo aquellos que están en la calle, inmersos en una agenda informativa que está atravesada por la violencia. Por ejemplo, los movileros de las radios y los canales de TV tomaron la decisión de que en este contexto se terminaron las primicias, porque para ingresar a un barrio a cubrir un hecho de violencia deben hacerlo todos juntos para protegerse mutuamente. La policía muchas veces, según cuentan los colegas, prefiere abandonar el lugar y dejar a los cronistas en soledad, como si fuese una especie de desafío.
Desde hace varias semanas el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) y el Sindicato de Prensa de Rosario comenzaron a reunirse con distintos actores políticos, judiciales y con periodistas para empezar a buscar estrategias en común de algo que parecía imposible de parar, como son las amenazas e intimidaciones contra los trabajadores de prensa.
En mayo pasado, los periodistas Germán de los Santos, corresponsal de La Nación y de Aire de Santa Fe; Roberto Caferra, de Radio Mitre y de Radio Dos; y Hernán Lascano, del diario La Capital, entre otros, fueron amenazados desde el penal de Ezeiza por la narcotraficante Lorena Verdún, viuda del líder de Los Monos Claudio “Pájaro” Cantero. Allí acusa a los periodistas de ser culpables de muchas de las muertes que ocurren en Rosario. “Los medios son la parte fundamental para fogonear todo lo que está pasando. Algunos medios de prensa son los culpables de tantas muertes, de tanta corrupción. Informan con cizaña, maldad y mientras tanto las cárceles se llenan de perejiles”, escribió en la carta viralizada a través de las redes sociales de una mujer cercana a “Los Monos”.
La carta de Verdún se publicó en el perfil de Facebook de Norma Acosta, quien estuvo detenida acusada de narcotráfico, donde se hacía referencia a un listado de periodistas que eran avalados por Verdún y los que eran denostados, con todo tipo de calificativos. Ese perfil de Facebook es mirado por miembros de las bandas criminales.
Lorena Verdún, junto a otros miembros de la banda de Los Monos, fue quien irrumpió el 11 de octubre de 2017 en el auditorio ECU, de la Universidad Nacional de Rosario, en la presentación del libro Los Monos. Ante las amenazas que lanzó a los autores la presentación se tuvo que suspender, porque no había garantías mínimas de seguridad. El público quedó perplejo al tener enfrente a algunos de los protagonistas de la investigación que se presentaba. A partir de ese momento, cuando los Cantero se empezaron a ver acorralados por la justicia, comenzó una estrategia de atentados contra edificios judiciales y residencias de jueces que incluyó 14 ataques a balazos. Desde ese momento se empezaron a romper los límites en una ciudad donde las extorsiones y balaceras se transformaron en una postal cotidiana de un negocio criminal que se mantiene con la violencia.
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