Rafaela: dos mujeres condenadas por participar de un traslado millonario de cocaína de La Quiaca a Buenos Aires

Las condenas fueron impuestas a través de un juicio abreviado realizado ante la Justicia Federal de Rafaela. El hallazgo de la droga ocurrió en Ceres, en 2025.

El perro Sasha reaccionó en la inspección de la camioneta y permitió hallar la cocaína oculta. 

El perro "Sasha" reaccionó en la inspección de la camioneta y permitió hallar la cocaína oculta. 

Dos mujeres, identificadas como Elia Iriarte Mendieta y Patricia Elizabeth Ávila fueron condenadas por la Justicia Federal de Rafaela su participación en el traslado de cocaína desde La Quiaca hasta Buenos Aires. Las condenas, a siete y tres años de prisión respectivamente, fueron resueltas este jueves a través de un juicio de procedimiento abreviado.

La causa estuvo a cargo del Fiscal Federal Jorge Gustavo Onel y el Fiscal Federal coadyuvante Federico Grimm, quienes presentaron el acuerdo ante el Juez Federal de Rafaela, Santiago Joaquin Saux.

Además de Iriarte Mendieta y Ávila, la causa involucra también a un hombre identificado como Jordan Brandon Mejía Bustamante, pareja de Ávila y conductor de la camioneta que trasladaba el estupefaciente.

El hallazgo de la cocaína estuvo a cargo del Escuadrón de Seguridad Vial Rafaela de la Gendarmería Nacional en Ceres

El hallazgo de la cocaína estuvo a cargo del Escuadrón de Seguridad Vial Rafaela de la Gendarmería Nacional en Ceres

Transporte de cocaína

El caso por el que fueron condenadas las dos mujeres se remonta al 30 de noviembre de 2025, cuando un control de Gendarmería Nacional ubicado en la Ruta Nacional N° 34, cerca de la ciudad de Ceres, Santa Fe, permitió el secuestro de 105 kilos de cocaína.

El estupefaciente era transportado en una camioneta Jeep Grand Cherokee, ocultado en compartimientos especialmente acondicionados para evitar que sea detectado por las autoridades.

La Cherokee era conducida por Mejía Bustamante, mientras que Elia Iriarte Mendieta, de nacionalidad boliviana naturalizada argentina, oficiaba de “guía” a bordo de un Toyota Corolla.

Minutos antes de las 22, los efectivos de la Sección Seguridad Vial "Ceres" detuvieron la marcha de la camioneta, ya que los agentes percibieron un "chirrido" en la rueda izquierda del vehículo. Ante la presunción de un desperfecto mecánico, le indicaron al conductor que estacionara en la banquina para brindarle asistencia y realizar un control documentológico de rutina.

Fue durante el control de la documentación que comenzaron las sospechas: el personal le preguntó al conductor sobre el origen y destino de su viaje; Mejía Bustamante se contradijo en varias oportunidades: primero manifestó que venía de Córdoba, luego de Termas de Río Hondo (Santiago del Estero) y finalmente afirmó que viajaba desde La Quiaca (Jujuy) hacia San Nicolás (Buenos Aires).

Ante el evidente estado de nervios del conductor y las contradicciones manifestadas, la Sede Fiscal ordenó trasladar el vehículo a la base de la Sección de Seguridad Vial para una inspección más profunda. Allí se utilizó al can detector de narcóticos "Sasha", el cual realizó una "marcación pasiva" (señal habitual ante la presencia de estupefacientes) al pasar por el exterior de la camioneta.

Así iba escondida la droga en la camioneta interceptada en Ceres.

Así iba escondida la droga en la camioneta interceptada en Ceres.

Es así que se solicitó autorización judicial para realizar una requisa exhaustiva de la Jeep: los agentes descubrieron los compartimientos especialmente en diferentes sectores, y lograron secuestrar cien paquetes rectangulares (algunos con el sello de un delfín y la leyenda “PREMIUM QUALITY”).

El narcotest confirmó que se trataba de clorhidrato de cocaína de alta pureza, valuada en 2.487.213,92 dólares estadounidenses. Además de la droga, se secuestraron $23.550 pesos argentinos, 10 dólares, 120 pesos bolivianos, un iPhone 13 y tarjetas SIM.

De La Quiaca a Buenos Aires

Según estableció la investigación, el transporte de los 105 kilos de cocaína comenzó a gestarse unos meses antes del descubrimiento en Ceres, ya que Iriarte Mendieta fue quien financió la compra de la camioneta Jeep Grand Cherokee que trasladaba el material estupefaciente.

Los registros oficiales, revelaron que la compra del vehículo y posterior transferencia dominal del vehículo se concretó el 3 de noviembre del 2025. De hecho, la camioneta fue inscripta a nombre de Brandon Mejía Bustamante.

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Unos días después de aquella compra, Iriarte Mendieta viajó a bordo de un Toyota Corolla hasta la localidad de Pinto, en la provincia de Santiago del Estero y se alojó un hotel junto a Mejía. Horas después, ejerció el rol de “puntera” o “guía” de la Jeep Grand Cherokee. Sin embargo, al pasar por el puesto vial de Ceres, en el norte de Santa Fe, los gendarmes pararon la camioneta y descubrieron su carga.

La mujer, en tanto, siguió su camino y previo a quedar identificada en la causa realizó al menos dos viajes a Bolivia: uno en colectivo y el otro en avión, a través de la Empresa Boliviana de Aviación.

La mujer llevaba 30 mil dólares al momento de su detención en el aeropuerto.

La mujer llevaba 30 mil dólares al momento de su detención en el aeropuerto.

Su captura finalmente se concretó en abril de 2026, cuando intentó viajar a Bolivia desde el aeropuerto internacional de Ezeiza y fue retenida en migraciones, cuando llevaba 30 mil dólares y se encontraba con su hija de dos años.

Condenadas

Iriarte Mendieta fue condenada a siete años de prisión como coautora de transporte de estupefacientes agravado por la intervención de tres o más personas organizadas para cometerlo.

En cuanto a Patricia Elizabeth Ávila, pareja de Mejía Bustamante, su participación fue calificada como la de una partícipe secundaria, ya que prestó cooperación a través de actos de apoyo no esenciales, entre otras, realizó cargas de saldo por un valor de $10.000 a cada una de las líneas utilizadas por Iriarte Mendieta para que esta pudiera cumplir su función de guía. También cargó saldo en el teléfono del conductor.

Para la Justicia, la mujer realizó estas acciones con pleno conocimiento de la actividad criminal que se estaba ejecutando y del rol que cumplía Mendieta. Además, recibió un depósito de $150.000 en su cuenta del Banco Macro como reintegro por las cargas realizadas y para su provecho personal.

En su caso, fue condenada a tres años de ejecución condicional como partícipe secundaria del transporte de estupefacientes agravado. La situación de Mejía Bustamante aún está por resolverse.

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