"Quiero Justicia, ahora me van a escuchar": esperó diez años para que su abusador sea condenado
Un hombre fue condenado por la Justicia santafesina a nueve años de prisión por abusos sexuales a una niña menor de edad, perpetrados más de una década atrás.
El caso por abuso sexual se resolvió a través de un juicio en los tribunales de Santa Fe
La Justicia de Santa Fe le puso punto final a una causa por abuso sexual intrafamiliar que comenzó diez años atrás a una niña de nueve años. Juan Diego Baiz fue condenado a nueve años de prisión en el marco de un juicio oral realizado en los tribunales de Santa Fe ante la jueza Cecilia Labanca.
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El acusado transitó el proceso en libertad, y tras la condena la jueza ordenó la detención inmediata de Baiz por pedido de la fiscal Natalia Giordano y del abogado querellante Hernán Kovacevich.
Baiz fue condenado por abuso sexual en perjuicio de una niña de nueve años; la menor era hija de un primo hermano, y junto con otros tres hermanitos quedaban a cuidado del abusador mientras sus padres trabajaban.
Mientras tanto, tras la denuncia comenzaron las amenazas; la familia debió mudarse al sur del país y comenzar de nuevo para poder salir adelante.
Abusos sexuales
En el juicio se ventiló que las agresiones sexuales a la niña eran “tocamientos” cometidos en diferentes lugares de la vivienda, y se prolongaron durante los meses de abril, mayo y junio 2015. Los hermanitos quedaban a cuidado de sus familiares durante la mañana, mientras sus padres iban a trabajar; al mediodía los buscaba un transporte para llevarlos a la escuela.
La niña primero le pudo contar lo que le hacía Baiz a su abuela materna, y la mujer se lo contó a su hija. Luego, la niña pudo contarle también a su mamá lo que pasaba. Entonces decidieron hacer la denuncia en la comisaría, y la mujer fue acompañada por la menor.
Luego de radicar la denuncia, la familia comenzó a sufrir amenazas y la pequeña empezó a manifestar en su salud los daños de los abusos. Mientras tanto, se realizaban los análisis médicos y las pericias psicológicas correspondientes a la investigación, y tanto la niña como sus tres hermanitos fueron entrevistados en Cámara Gesell, relatando lo que pasaba en esa vivienda de Santo Tomé.
La familia decidió abandonar la provincia y radicarse en el sur del país para alejarse de los agresores e intentar comenzar una nueva vida: “Aún estando acá tuvimos que cambiar los teléfonos; perdimos contacto con toda nuestra familia, perdimos todo”, le dijo a AIRE Belén, la mamá de la niña, hoy ya una joven de casi 21 años que sigue trabajando en su recuperación.
Un proceso de diez años
Recién en marzo de 2021 la entonces fiscal Celeste Minniti ordenó la detención de Baiz y lo imputó como autor de abuso sexual gravemente ultrajante calificado por la guarda, en concurso ideal con promoción a la corrupción de menores agravada por la guarda, por la edad de la víctima y por mediar amenazas. El hombre recuperó la libertad a los pocos días y transitó todo el proceso con medidas alternativas a la prisión preventiva.
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La acusación fue presentada por Minniti un mes después de la imputación, en abril de 2021, con un pedido de pena a 17 años de prisión; sin embargo, hasta 2024 no se pasó a etapa de juicio. Aún entonces la causa volvió a tener una nueva dilación y la familia decidió buscar asesoramiento con un abogado y constituirse como querellante con patrocinio del abogado Hernán Kovacevich.
A finales de 2025 la causa quedó a cargo de la fiscal Giordano y nuevamente se encaminó al juicio: "Quiero Justicia, ahora me van a escuchar", le dijo la joven a su mamá. En julio de 2026 la familia viajó a Santa Fe para asistir al debate, pero hubo una nueva postergación, por lo que cuando finalmente comenzó el juicio, no pudieron volver a viajar y participaron por videoconferencia.
La joven pudo brindar una declaración de impacto ante la jueza Labanca: “Fue tan valiente, se sintió tan segura al momento de hablar, de poder expresarle a la jueza como se sentía, lo que había pasado, ‘ahora me escuchan’”, relató Belén.
La decisión de la Justicia
Finalmente, la jueza decidió condenar a Baiz a nueve años de prisión como autor de los abusos, si bien no dio por acreditada la corrupción de menores y lo absolvió por esa calificación. Además de la condena, Labanca ordenó la detención inmediata del agresor.
La mujer recordó cómo vivieron en familia el momento de la lectura del veredicto: “Estábamos todos sentados a la mesa agarrados de la mano; cuando terminó la llamada mi hija apoyó la cabeza contra la mesa y lloró, lloró, lloró, y cuando descargó todo, levantó la cabeza, hizo un suspiro profundo: “Ya está””.
En tanto, el abogado querellante también se refirió a la decisión de la jueza, quien condenó a Baiz a una pena menor a los 17 reclamados por los acusadores: “No era lo óptimo pero estamos conformes”, dijo Kovacevich.
En cuanto al estado actual de la joven, tras la condena a su agresor, Belén explicó que “lo toma como una mínima luz de reparación y revierte su estado anímico en querer ayudar a otras personas”.
La mujer agregó que “ella tuvo que volver todo este tiempo a esas situaciones, a esa nena de nueve años, ella me decía: tengo que sanar mi niña interior, me quebraron el alma, me robaron una etapa de mi vida, y ella necesitaba que la escucharan, creo que le dio mucho alivio y sintió confianza y el que al haber podido hablar fue escuchada”.
Belén valoró en el proceso personal de recuperación de la joven el trabajo de los médicos, de los psicólogos, de ellos como padres al haber tomado la decisión de dejar todo atrás y haberse alejado de Santa Fe, y también el acompañamiento de las asociaciones: “Tiene una red de contención muy bien armada”, sostuvo.
Finalmente, la mujer se lamentó: “Estos monstruos no tienen noción del daño que generan en todos los aspectos de la vida; esto es parte de nuestra vida, y será un trabajo diario para que mi hija pueda estar bien”, concluyó.









