Tostado: una ronda de mates reveló una historia de décadas de abusos sexuales a nueve mujeres de la misma familia
La condena por abuso sexual fue dispuesta en el marco de un juicio oral que se realizó en los tribunales de Tostado. Las víctimas son hoy mayores de edad.
Una charla de mates entre las mujeres de una familia destapó un historial de abusos sexuales
Un hombre de 67 años identificado como Carlos Santiago Bruna fue condenado a 27 años de prisión por haber cometido varios abusos sexuales en Tostado, en el norte de la provincia de Santa Fe. Las víctimas son once mujeres que eran niñas al momento de los hechos ilícitos: nueve integraban su entorno familiar y las otras dos eran vecinas.
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La pena además se le impuso por haber tenido en su poder material de abuso sexual en las infancias. La sentencia fue ordenada por un tribunal integrado por los jueces Gustavo Bumaguin (presidente), Cecilia Álamo y José Boaglio, en el marco de un juicio oral que finalizó en los tribunales de Tostado. La fiscal que representó al MPA en el debate es Brenda Baños, de la Sección Violencia de Género, Familiar y Sexual de la Fiscalía Regional 5.
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En función de lo dispuesto por la Fiscalía General, el caso fue supervisado por las fiscales Carla Cerliani y Alejandra Del Río Ayala, quienes respectivamente se desempeñan en la Fiscalía General como Coordinadora de Fiscales y como Fiscal de delitos relacionados con violencias de género y sexuales.
La intervención de Cerliani y Del Río Ayala fue dispuesta por la Fiscal General, María Cecilia Vranicich, luego de reuniones que mantuvo con integrantes de la Asociación Civil Foro Reconquista Alcemos La Voz.
Abusos sexuales acreditados
Durante el juicio se ventiló que Bruna agredió a las niñas desde que él tenía 21 años, y continuó con los ataques sexuales durante cuarenta años: "Se valió de la confianza familiar, de situaciones de convivencia y de la extrema vulnerabilidad de víctimas que sufrieron los ilícitos durante su infancia", explicó la fiscal tras conocerse la sentencia.
Las agresiones sexuales eran cometidas en diferentes épocas, y las víctimas de los ataques eran niñas de su familia; los hechos eran perpetrados en una casa en la que él residía, en otras dos viviendas y en las instalaciones de una industria en la que él trabajaba.
Además, Bruna abusó de dos niñas que eran sus vecinas, a quienes les entregaba dinero luego de los ataques sexuales: “A una de ellas le tomó fotografías en el marco de esos ilícitos”, explicó la Fiscalía.
Bruna también fue condenado por la tenencia de material de abuso sexual infantil: en un allanamiento realizado en su domicilio, se encontró una computadora de escritorio que contenía 12 videos y 24 fotografías con connotación sexual en los que aparecen niñas, niños y adolescentes; los primeros archivos datan de octubre de 2011 y los últimos, de mediados de 2024 cuando quedó en prisión preventiva.
Bruna fue juzgado durante agosto en los Tribunales de Tostado por todos los delitos imputados; al momento de resolver, el tribunal rechazó los pedidos de prescripción que hizo la Defensa a raíz de que, de forma sistemática, durante 41 años, el condenado fue cometiendo nuevos delitos que interrumpían la prescripción de los anteriores.
Condenado
Bruna fue condenado como autor de abuso sexual con acceso carnal y abuso sexual gravemente ultrajante, abuso deshonesto y violación agravados (por haber sido el encargado de la guarda y, en algunos casos, además por aprovecharse de la convivencia con víctimas menores de edad) y abuso sexual simple.
A su vez, se le impuso la pena por la autoría de promoción de la prostitución de menores de edad agravada (por aprovecharse de la situación de vulnerabilidad y por tratarse de una víctima menor de 18 años), y promoción a la corrupción de menores agravada (por la guarda y, en algunos casos, también por aprovecharse de la convivencia con víctimas menores de edad).
También se lo condenó por la autoría de tenencia de videos y fotos con representaciones de víctimas menores de 13 años dedicadas a actividades sexuales explícitas e imágenes de sus partes genitales, así como por producción de fotos con representación de una menor de 18 años de edad dedicados a actividades sexuales explícitas e imágenes de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales.
Por otro lado, fue absuelto por un hecho de promoción de la prostitución de menores de edad agravada (por aprovecharse de la situación de vulnerabilidad y por tratarse de una víctima menor de 18 años) y por un hecho de promoción de la prostitución de mayores de edad.
Una historia de abusos y silencios
En relación a la causa, un artículo publicado por el Asociación Civil en sus redes sociales precisa que las primeras denuncias fueron presentadas en 2023; la investigación determinó que nueve mujeres integrantes de la misma familia padecieron agresiones sexuales durante más de dos décadas. La sentencia se conoció este miércoles, "después de un recorrido que las denunciantes describieron como desgastante y revictimizante", detalla el artículo.
En abril de 2024, ocho de estas mujeres publicaron una carta para expresarse sobre lo padecido. Para entonces tenían alrededor de treinta años. Cuando eran niñas de seis, siete, ocho años, fueron abusadas por parte de un hombre de su propia familia.
La investigación fue más allá de aquella primera manifestación pública: la Fiscalía acusó a Carlos Santiago Bruna por delitos contra la integridad sexual de nueve integrantes de su entorno familiar, por hechos situados entre 1989 y 2010; en septiembre de 2024, el agresor quedó en prisión preventiva mientras avanzaba la causa.
Antes de aquella carta en las que las mujeres expresaban que "las niñas pequeñas no se quedan pequeñas por siempre", ya se habían presentado las primeras denuncias penales, entre fines de agosto y comienzos de septiembre de 2023. En abril de 2024, varias de las denunciantes decidieron hacer público lo que estaban atravesando: fueron a medios de comunicación locales y leyeron la carta públicamente.
En una entrevista televisiva contaron que uno de los momentos que cambió sus vidas ocurrió durante un encuentro familiar, alrededor de unos mates. Mientras intentaban reconstruir recuerdos de la infancia, aparecieron otros. Más dolorosos.
En el perfil social del foro se expone que, al hablar, estas mujeres descubrieron que aquello que cada una había cargado durante años como una experiencia individual también estaba presente en la historia de las demás. Eran familiares. Y ahora sabían que compartían algo más: relatos de violencia sexual sufrida durante la niñez y el señalamiento de una misma persona.
Después de esa ronda de mates que terminó siendo reveladora, las mujeres decidieron acudir a la Justicia y denunciar a su agresor; quisieron hacerlo no sólo por sus padecimientos sino porque sospechaban que ese hombre seguía abusando de otros niños y niñas de lugar.
Mientras tanto, acudían a la Fiscalía y al Centro de Asistencia Judicial de Tostado, y llegaron a escuchar que la causa tenía pocas posibilidades de avanzar porque los hechos eran antiguos y podían estar prescriptos. También llevaron su reclamo a la conducción regional del Ministerio Público de la Acusación, encabezada por el fiscal regional de la Circunscripción Judicial Nº 5, Carlos María Vottero.
En medio de ese recorrido, una religiosa de San José las escuchó y las vinculó con nuestra Asociación Civil. Ese acompañamiento permitió llevar el reclamo hasta la Fiscalía General del Ministerio Público de la Acusación, conducida por María Cecilia Vranicich.
"A partir de ese contacto, empezamos a escuchar a las mujeres. Lo que encontramos fue un recorrido atravesado por reiteradas dificultades para obtener respuestas. Habían acudido una y otra vez a la Fiscalía local y, en distintas oportunidades, debieron regresar sin ser atendidas. Llegaron incluso a escuchar que se trataba de una causa con escasas posibilidades de prosperar porque los hechos eran antiguos y podían considerarse prescriptos. La respuesta institucional que esperaban no apareció ni en la Fiscalía local ni cuando buscaron otras instancias de acompañamiento. Ese cuestionamiento alcanza también al Centro de Asistencia Judicial de Tostado, tampoco encontraron allí la escucha y la contención que estaban buscando. El reclamo llegó también a la Fiscalía Regional de Rafaela, a cargo de Carlos María Vottero. Sin embargo, tampoco allí las denunciantes encontraron una respuesta capaz de destrabar la investigación.
El punto de inflexión llegó cuando ante los reiterados fracasos en instancias previas, está asociación civil presenta el reclamo a la Fiscalía General del Ministerio Público de la Acusación, conducida por María Cecilia Vranicich. Fue desde esa instancia que comenzó un seguimiento diferente del caso y que intervino la fiscala Alejandra Del Río Ayala, especializada en violencia de género, familiar y sexual", explica el escrito del Foro.
Finalmente, como resultado de las investigaciones y pruebas recolectadas por la fiscal Del Río Ayala, el 25 de septiembre de 2024, Carlos Santiago Bruna quedó en prisión preventiva por orden del juez de la Investigación Penal Preparatoria Juan Gabriel Peralta.
En tanto, la causa que públicamente había comenzado con ocho mujeres incorporaba ahora a una novena integrante del entorno familiar del acusado. La investigación sumó, además, otro elemento. Durante un allanamiento realizado en el domicilio del acusado, la Fiscalía informó el secuestro de una computadora en la que fueron localizados 12 videos y 24 fotografías con contenido sexual protagonizado por niñas, niños y adolescentes. A partir de ese hallazgo, el imputado recibió también una atribución penal por tenencia de material de abuso sexual infantil.







