En medio del salvaje ataque a sus excompañeros del Liceo Militar en Santa Fe y después de haber asesinado al chofer del utilitario, Martín Kunz mira hacia los cadetes, que estaban aterrados dentro de la combi, y empieza a preguntar quién podía conducir. “Este chico estaba loco y empezó a preguntar quién sabía manejar. Yo levanté la mano”, relató Tomás Meynet, un adolescente de apenas 14 años, en una entrevista exclusiva con Luis Mino en Ahora Vengo.
El relato del adolescente es un testimonio extraordinario para saber qué pasó durante los minutos que condujo el utilitario en la ruta provincial 1. “Él quería escapar; me pedía una y otra vez que no baje la velocidad. Me decía que quería llegar a Cayastacito. Tenía mucho miedo. No sabía qué podía pasar”, contó.
El temple y el coraje que mostró Meynet, en una situación límite, sorprende. Tenía heridas en las manos, los hombros, uno de sus ojos y también en la cabeza. A pesar de todos estos cortes, manejó el vehículo durante seis kilómetros en la ruta provincial 1 hasta que se cruzó con un patrullero.
“Estando en marcha veo un patrullero en sentido contrario, que estaba yendo hacia la panadería. Me ven raro porque tenía la camisa llena de sangre y me empiezan a seguir. Kunz se da cuenta de que la Policía venía detrás y me pide que no los deje pasar. Lo que hice fue soltar el acelerador y dejar que la policía nos sobrepase”, recordó.
Cuando la Policía logra detener el vehículo, le piden a Meynet que se quede boca abajo sobre al asfalto de la ruta. Por eso en las primeras fotos aparece el cuerpo de Tomás acostado, con la cabeza baja, junto al utilitario.
Una vez que los agentes se hacen cargo de la situación y detienen a Kunz, Meynet puede volver con sus compañeros. "Estaban todos shockeados. Eran un solo llanto. Traté de calmarlos porque ahí había chicas que son como mis hermanas”, aseguró. Ese es el momento que retrata la foto del grupo de cadetes apoyados contra una de las ruedas del utilitario.
Qué pasó en la panadería de Colastiné Norte
El relato de Tomás también es clave para comprender cómo fue la secuencia en la playa de estacionamiento de la panadería de Colastiné Norte, donde se concretó el brutal ataque.
"Cuando vuelvo de comprar en la panadería, me pongo los auriculares y de repente veo movimiento en la parte delantera de la combi. Ahí me doy cuenta de que algo estaba pasando. Después de acuchillar a Rubén, nuestro chofer, comenzó a apuñalar a cualquiera que se moviera. Tres compañeros alcanzan a escapar y después empieza a preguntar quién sabía manejar", recordó.
Ante la pregunta de si le pareció que los ataques estaban dirigidos a un compañero en particular, Meynet insiste en que acuchillaba a cualquiera que se moviera.
Meynet aclaró que desde el Liceo Militar le están brindando ayuda psicológica a todo el grupo desde un primer momento para poder procesar esta traumática experiencia.
En el final de la entrevista con Mino, el adolescente reconoció que si pudiera hablar con Kunz le preguntaría por qué lo hizo, qué lo llevó a actuar de esta forma y qué le pasó en estos últimos meses.
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