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Policiales Narcotráfico | droga | Santa Fe

Por tercera vez condenaron a una vendedora de drogas al menudeo del barrio San José

Desde 2015 se encuentra vinculada a una serie de investigaciones de la Justicia federal de Santa Fe. En dos de sus detenciones, la mujer cumplía prisión domiciliaria en su casa. La última sentencia también alcanzó a su hijo.

La Justicia federal de Santa Fe nuevamente volvió a condenar a Fátima Escobar (42), una vendedora de drogas que desde el 2015 se encuentra vinculada a una serie de investigaciones por venta al menudeo de estupefacientes desde su casa de Zavalla al 7300, del barrio San José.

La reciente condena fue dispuesta por el juez camarista, José María Escobar Cello, tras homologar el acuerdo cerrado entre la defensa de la imputada, Luis Rittiiner, y el fiscal general ante el Tribunal Oral Federal, Martín Suárez Faisal. La misma impuso una pena de cuatro años de prisión efectiva tras considerarla autora penalmente responsable del delito de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”.

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La sentencia también alcanzó al hijo de Escobar, quien fue detenido el día en que la vivienda fue allanada por agentes de la Brigada Operativa Antinarcóticos de La Capital. Se trata de Lautaro Gabriel Espíndola (20), un joven changarín que también recibió la pena de cuatro años de prisión por el mismo delito que su madre.

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La condena no deja de ser llamativa, tanto en los pasillos del tribunal, como en brigadas de investigación, ya que Escobar firmó su tercera condena en un plazo de tres años. Por esa razón, el magistrado federal unificó los antecedentes narco de la mujer y fijó la pena en siete años de prisión efectiva.

La primera caída

Todo comenzó el 16 de junio del 2015, cuando Escobar comenzó a ser investigada por agentes de inteligencia de la Unidad Especial de Procedimientos Judiciales de Gendarmería Nacional Argentina, en base a una denuncia anónima por venta drogas. Mediante tareas de inteligencia, los efectivos de la fuerza federal pudieron comprobar que quien residía en la vivienda de Zavalla al 7300 era la propia Escobar y que quien participaba de sus "negocios" era un hombre llamado Mario Ramón Villalba, alias “Tronki”, que residía en una vivienda contigua.

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El 19 de noviembre, tras cuatro meses de investigación, la Gendarmería buscó ingresar al domicilio por orden del juez en turno, pero tras detectar que ninguno de los investigados se encontraba, el procedimiento se postergó. Recién el 9 de abril del 2016 los pesquisas pudieron irrumpir en la propiedad y así lograr secuestrar 91 envoltorios de nailon con marihuana, una bandeja con vestigios de la misma sustancia, una licuadora con vestigios, recortes de nailon varios, cuatro teléfonos celulares y una suma total de $12.350,25.

Aquel procedimiento derivó además en la detención de Escobar y Villalba, los cuales fueron inmediatamente puestos a disposición de Juzgado interviniente y posteriormente indagados por tenencia de estupefacientes cuyo fin era ser comercializados. Meses después, el 22 de agosto, la causa fue elevada a juicio al Tribunal Oral Federal donde ambos acusados pactaron cerrar una pena, la primera de Escobar, por un monto total de 4 años de prisión.

Vendía mientras estaba presa

Esa sentencia no iba a ser ni la primera ni la última para Escobar. Es que mientras cumplía la prisión domiciliaria por la causa anterior, la mujer volvió a infringir la ley tras volver a vender drogas desde su domicilio particular. Pero la historia se iba a volver a repetir.

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Nuevamente volvió a ser allanada (tras la orden del juez Francisco Miño) por agentes de la Brigada Operativa Antinarcóticos del departamento La Capital, que desde el interior de la casa secuestraron el 11 de febrero del 2016, cuatro semillas de marihuana, 85 envoltorios de nailon con marihuana, 42 envoltorios de papel satinado con cocaína, un triturador metálico, como así también teléfonos celulares, CPU, documentación personal y una suma total de $1.961.

Es que mientras cumplía la prisión domiciliaria por la causa anterior, la mujer volvió a infringir la ley tras volver a vender drogas

Tres años después de aquel incidente, Escobar fue trasladada otra vez al tribunal de Primera Junta y San Jerónimo y volvió asumir los cargos por lo que firmó un nuevo juicio abreviado por cuatro años de prisión por “tenencia con fines de comercialización”. Como ya había firmado una condena en 2017, la pena esta vez quedó en seis años de cárcel para la “ama de casa”.

La tercera: ¿será la vencida?

Nuevamente en su casa y con la prisión domiciliaria obtenida como beneficio, Escobar volvió a reincidir. Sin embargo, en esta oportunidad estaba su hijo, con quien –según estiman los investigadores- compartió el negocio. Como si fuera una pyme familiar.

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El 23 de marzo, en una causa que se instruyó en el Juzgado Federal N°1, la Brigada Operativa Antinarcóticos volvió a allanar la casa de Escobar y se encontró con el mismo panorama: droga fraccionada, vestigios de cocaína y las típicas sustancias para el "estiramiento" del material estupefaciente.

Tanto la mujer como su hijo fueron esposados y puestos a disposición del juez Rodríguez, quien dispuso -otra vez- que sean procesados por “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización” y además ordenó que permanezcan detenidos bajo la medida cautelar de prisión preventiva. El beneficio de la domiciliaria se había terminado para Escobar.

El pasado 4 de marzo, la mujer acordó su tercer juicio abreviado cuyo resultado terminó en siete años de cárcel y con una agravante central: fue declarada "Reincidente".