Un hombre de 38 años es juzgado en los tribunales santafesinos, acusado de haber privado de la libertad a su ex mujer y sus dos hijos menores durante 41 días, y haber abusado sexualmente de ella. El debate es presidido por los jueces Gustavo Urdiales, Leandro Lazzarini y Rosana Carrara.
Esta mañana las fiscales Alejandra Del Río Ayala y Gabriela Arri al expresar sus alegatos de clausura aumentaron la solicitud de pena anticipada para Agustín Espíndola: de 19 a 22 años de prisión. Las abogadas querellantes del Centro de Asistencia Judicial a la Víctima, Vivian Galeano y Laura Gerard, mantuvieron la pretensión anticipada de 22 años.
Por último, los abogados defensores del Servicio Público de la Defensa Penal, Gustavo Durando y Javier Casco negaron que los hechos hayan ocurrido como los describió la acusación e insistieron que no pudieron ser acreditados más allá de toda duda razonable, por lo cual solicitaron la absolución de culpa y cargo de Espíndola.
Leer más ► Un hombre es juzgado por secuestrar a su ex pareja y sus hijos y someterlos a todo tipo de tormentos
Contextos
La fiscal Alejandra Del Río Ayala comenzó su alegato enumerando una decena de hechos que no fueron controvertidos: el domicilio donde se mantuvo en cautiverio a la mujer y sus hijos, la filiación y la edad de los dos niños, la desaparición de la mujer y los chicos de su hogar, el rescate 41 días después por personal policial, que durante esos 41 días estuvo en el rancho de Espíndola, que juntos fueron a la defensoría zonal nro. 1 para firmarle la tenencia de su hija mujer a su actual marido, la medida de distancia que solicitó para ella y los chicos luego del rescate y los antecedentes condenatorios del imputado, siendo los más graves la trata de personas en perjuicio de la mujer y el abuso sexual contra su hijo mayor, en ese entonces de un año y medio.
A continuación, la fiscal detalló tres contextos para “entender por qué ocurrió lo que ocurrió”: primero relató el contexto de violencia de género al que era sometida la joven, prostituida por Espíndola desde el año 2007, y que le valió una condena a 11 años de prisión por la justicia federal de Santa Fe en mayo de este año.
Luego, el contexto de venganza: en 2013 el hombre fue condenado por el abuso de su hijo mayor. El niño debió ser hospitalizado por las lesiones y la mujer logró contar que ella era explotada sexualmente por Espíndola. Cuando cumplió la pena impuesta por el abuso de 4 años de prisión, a la mujer y sus hijos para vengarse.
Por último, el contexto de terror: la mujer no sólo sentía miedo, sino que estaba aterrorizada, tal como lo manifestó en la cámara gesell. Sentía terror por el peligro de vida que corrían sus hijos, y Espíndola aprovechaba este sentimiento para doblegar la voluntad de la mujer, explicó Del Río Ayala.
Privación de la libertad
La fiscal explicó a continuación cómo se develó la situación a la que estaba siendo sometida la joven. La denuncia la radicó el marido de la mujer, quien en un primer momento pensó que se había ido voluntariamente de su casa con sus tres hijos: los dos nenes que tuvo con Espíndola y la nena menor, su hija.
En los primeros contactos telefónicos que logró mantener con la joven le solicitó la tenencia de la niña. Coordinaron un encuentro en la defensoría zonal nro. 1 para concretar los trámites, al cual la mujer llegó acompañada por Espíndola. Fue allí, cuando entraron a la oficina y la joven quedó sola con su marido, que le dijo “no estoy con él porque quiero, sacanos de ahí”.
El hombre radicó la denuncia y solicitó ayuda a las autoridades gubernamentales, pero la situación no seguía siendo del todo clara para los investigadores y para los asistentes sociales, por lo que dispuso una visita al rancho donde estaban viviendo para constatar con la propia mujer qué pasaba. “Cuando llegó la policía salí corriendo con mis hijos”, relató la joven en su declaración en Cámara Gesell.
Testimonios
Además de las manifestaciones en Cámara Gesell de la mujer y sus dos hijos declararon todos los profesionales que los asistieron desde un primer momento, incluso previo al momento del secuestro: asistentes de la subsecretaría de la niñez, los médicos del centro de salud y del hospital, el médico policial, los policías de la comisaría de la mujer, las psicólogas del Centro de Asistencia Judicial, la psicóloga del hospital Iturraspe.
La Fiscalía y a su turno la querella, remarcaron que los dichos de la joven y de sus hijos fueron acreditados por todos los profesionales intervinientes. Por último Del Río Ayala insistió que hoy, a tres años de ocurridos los hechos juzgados, tanto la mujer como sus dos niños continúan recibiendo asistencia psicológica.
Violencia de género
“No hay imagen más contundente de la violencia de género que la de una mujer encadenada. Y la víctima de este caso estuvo 41 días atada a una cama, sin poder ayudar a sus hijos, a los que escuchaba gritar cuando eran sometidos por Espíndola”, comenzó Vivian Galeano, en representación de la víctima.
La querellante recordó también lo expresado en los alegatos de apertura, cuando destacaban la importancia de contar con el testimonio de una víctima de violencia de género: “generalmente las mujeres sometidas no hablan por temor, o porque están muertas”.
En el mismo sentido retomó el análisis realizado por las profesionales que asisten a la joven: la describen como una mujer “desorganizada”, despersonalizada, que debe volver a sentirse persona. “Hace 10 años que no es dueña de su propio cuerpo”, remarcó Galeano.
22 años
Al expresar el pedido de pena, la Fiscalía elevó los 19 años que había anticipado en su alegato de apertura e igualó la pretensión de 22 años expresados por la querella. Del Río Ayala fundamentó el pedido en varios puntos: el sometimiento temporal, el daño padecido, la corta edad de los niños, el grado de crueldad ejercido sobre la mujer y sus hijos, la venganza como motivación para cometer los hechos, los antecedentes condenatorios y los agravantes seleccionados, entre otros.
Además, insistió que los hechos sean contemplados dentro del contexto de violencia de género y Espíndola sea declarado reincidente.
Duda razonable
A su turno los abogados defensores Casco y Durando insistieron que los hechos no ocurrieron como los atribuyó la Fiscalía y que no pudieron ser probados con el grado de certeza necesarios para condenar a Espíndola.
Gustavo Durando cuestionó la realización de la Cámara Gesell y la imposibilidad de contrainterrogar a la denunciante. Además expresó que no se pudo constatar que haya sido abusada por Espíndola ni que haya estado retenida contra su voluntad en la vivienda.
Los defensores repasaron los testimonios de los allegados a Espíndola, quienes manifestaron que la joven arribó a la vivienda con sus hijos por sus propios medios en un remís, y que la veían salir de la casa sola o acompañada por sus niños. La defensa reclamó que Espíndola sea absuelto de culpa y cargo.
Sentencia
La decisión de los jueces Urdiales, Carrara y Lazzarini se dará a conocer el próximo viernes a las 11 de la mañana.
Te puede interesar





Dejá tu comentario