martes 28 de enero de 2020
Policiales | abuso sexual | violencia de género |

Un hombre es juzgado por secuestrar a su ex pareja y sus hijos y someterlos a todo tipo de tormentos

Esta mañana comenzó el juicio contra Agustín Samuel Espíndola, acusado por los delitos de abuso sexual agravado y privación ilegítima de la libertad. Piden penas de 19 y 22 años de prisión.

Un hombre de 38 años llamado Agustín Samuel Espíndola es juzgado por por delitos cometidos contra la integridad sexual de su ex pareja y madre de sus hijos, a quienes mantuvo secuestrados durante 41 días en el año 2016.

Las fiscales Gabriela Arri y Alejandra Del Río Ayala anticiparon en sus alegatos un pedido de pena de 19 años de prisión y la declaración de reincidencia, mientras que las abogadas querellantes, Vivian Galeano y Laura Gerard, del Centro de Asistencia Judicial a la Víctima, pretenden una condena de 22 años de prisión.

Por su parte, los representantes del Servicio Público de la Defensa Penal que representan a Espíndola, Gustavo Durando y Javier Casco, pretenden la absolución de culpa y cargo del acusado y sostuvieron que los hechos atribuidos no ocurrieron.

El debate es presidido por los jueces Gustavo Urdiales, Rosana Carrara y Leandro Lazzarini, quienes darán a conocer su veredicto el próximo miércoles.

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Rosana Carrara, Gustavo Urdiales y Leandro Lazzarini, los jueces que conforman el tribunal

Rosana Carrara, Gustavo Urdiales y Leandro Lazzarini, los jueces que conforman el tribunal

Alegatos

Al expresar los alegatos de apertura la fiscal Alejandra Del Río Ayala repasó los hechos que fueron llevados a debate. La fiscal remarcó que la causa se desarrolla en un ambiente de violencia física, psicológica y sexual extremos, que tiene como víctima a una joven de 26 años, madre de cuatro hijos.

Del Río Ayala precisó que el imputado Espíndola se presentó en la vivienda de su ex pareja, donde vivía con sus tres hijos y su marido Miguel Ángel, y que a punta de pistola los obligó a irse con él. Durante más de un mes mantuvo encerrados bajo amenazas y golpes a la mujer y sus dos hijos varones, y abusó de ella en reiteradas oportunidades. Mientras, los niños eran sometidos a todo tipo de agresiones físicas.

Las querellantes Gerard y Galeano adhirieron a lo manifestado por la fiscalía, y remarcaron el contexto de extrema violencia de género en la relación entre la víctima y Espíndola. “Ella tenía 16 años cuando lo conoció. Él la explotó sexualmente y la obligó a ejercer la prostitución”, expresaron.

Las acusadoras explicaron que el secuestro y los tormentos perpetrados por Espíndola en el presente caso constituyeron una venganza del acusado sobre una situación anterior: en el 2013 el hombre fue condenado por haber abusado sexualmente de uno de sus hijos, que entonces tenía un año y medio. “Salió de la cárcel y cumplió su promesa”, manifestaron.

Por último, las querellantes remarcaron que “no queremos que se pierda de vista que tenemos el testimonio de una víctima de extrema violencia, que generalmente no pueden ser escuchadas en estos casos”.

Por su parte, el defensor público Javier Casco brindó en su alegato una versión opuesta a la acusación fiscal. Basado en la declaración del imputado, Casco expresó que la víctima se comunicó con Espíndola y le pidió ayuda tras haberse peleado con su marido. También manifestó que la mujer y los tres niños arribaron a la casa del imputado a bordo de un remís y que en ningún momento estuvieron secuestrados por el hombre.

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Las fiscales Del Río Ayala y Arri, y las querellantes del CAJ Gerard y Galeano

Las fiscales Del Río Ayala y Arri, y las querellantes del CAJ Gerard y Galeano

Declaraciones

El primero en declarar fue Agustín Espíndola. El hombre expresó que “lo único que puedo decir es que ella se comunicó conmigo porque se había peleado con su pareja. Yo la acepté porque es la madre de mis hijos. Estuvimos conviviendo un mes como cualquier pareja, tuvimos relaciones consentidas hasta que no sé por qué llegó la policía, y no supe más nada. Pero yo no la tuve secuestrada, ella me llamó por teléfono y vino en un remis con todas sus cosas”.

A continuación se proyectó la declaración de la víctima brindada en cámara gesell, cuestión que da cuenta del estado de vulneración de la mujer, ya que no es habitual que mayores de edad declaren a través de este dispositivo.

Ella explicó que se cruzó con el imputado un día en el centro, y que a los pocos días se presentó una mañana temprano en su casa, con un arma de fuego, y los obligó a subir a un automóvil gris. La mujer estaba sola en la casa con los dos niños hijos de Espíndola, y su hija menor, fruto de la relación con su pareja actual.

“Nos pegó, nos maltrató, nos tenía separados, a mí me tenía atada y a mis hijos también”, manifestó la joven. La víctima explicó que nadie sabía dónde estaban, que Espíndola residía en un rancho en medio de un monte, donde había un horno de ladrillos y un basural, y que en el mismo predio vivían los familiares del acusado, que los “custodiaban” también con armas de fuego: “nunca pude pedir ayuda, tenía terror por la vida de mis hijos”.

La joven relató que su marido y padre de su hija pequeña la llamaba insistentemente al celular, y que las conversaciones eran escuchadas por Espíndola, por lo cual tampoco podía relatarle la verdad de lo que ocurría: “coordinamos un día para que le firme los papeles de la tenencia. A él le preocupaba la nena y yo no quería que le pase nada. Espíndola me acompañó, ese día estaba toda golpeada, no podía caminar. Cuando Miguel me vio me dijo que tenía que denunciar pero yo sabía que a mis hijos los iban a matar”, expresó la joven.

Mientras tanto, la mujer expresó que en el rancho de Espíndola los niños eran atados y golpeados con “palos, hierros, lo que tuviera a mano”. Además, “los mojaba y los hacía tocar los cables para que les de corriente, al más grande lo hacía comprar droga y lo obligaba a consumir, y si no quería le pegaba, entonces él aspiraba por la nariz con un palito”, graficó. “A mí me forzaba a tener relaciones, y no se cuidaba a pesar de mi enfermedad”, concluyó.

La salvación llegó un día: golpearon la puerta y era el personal policial de la Comisaría de orientación a la víctima de violencia familiar y sexual. Miguel Ángel había radicado la denuncia sobre la situación que percibió cuando firmaron los papeles de la tenencia de la niña. Espíndola huyó del lugar y fue detenido meses después.

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Espíndola junto al defensor público Javier Casco

Espíndola junto al defensor público Javier Casco

Antecedentes

Espíndola cuenta con tres sentencias condenatorias por la justicia provincial, y una sentencia por el fuero federal. La primera condena fue a tres años de ejecución condicional por un hecho de robo. En 2006 fue condenado por los delitos de portación de arma de guerra atenuada a dos años y 4 meses y en 2013 fue condenado por el delito de abuso sexual agravado por el vínculo a cuatro años de prisión.

De la declaración de la víctima en la cámara gesell se desprendió esta situación. La joven explicó que cuando su hijo era bebé estaba a cuidado de Espíndola, ya que ella estaba siendo explotada en un prostíbulo. “Un día Espíndola lo llamó al rufián y le dijo que me tenían que llevar a mi casa. Cuando llegué pregunté por mi hijo y lo encontré en una cama con el pañal lleno de sangre porque él lo había abusado. Él decía que el nene no era hijo suyo”, explicó la mujer. Esto ocurrió en enero de 2012, la mujer radicó la denuncia por abuso y se destapó también el sometimiento del que era víctima.

En mayo de este año Espíndola fue condenado por el Tribunal Oral Federal de Santa Fe a 11 años de prisión por haber sometido a la mujer a la prostitución, entre los años 2007 y 2012. El fallo del juzgado federal precisa que Espíndola la obligó a ejercer la prostitución en distintos prostíbulos del interior de la provincia y también de Entre Ríos. Los lupanares, situados en El Trébol (departamento San Martín); Gualeguaychú –Marilyn–; Chajarí, y Gualeguay. En tanto, en la ciudad de Santa Fe la joven debió ejercer la prostitución en Blas Parera frente al hospital Sayago.

Agenda

El debate comenzó esta mañana a las 7:45 en la sala 6 de los tribunales santafesinos. Tras los alegatos de apertura se proyectaron las declaraciones en cámara gesell de las tres víctimas. A continuación comenzarán las declaraciones de los testigos: la actual pareja de la mujer, peritos, personal policial actuante y los profesionales que asisten a las víctimas.

Se espera que los testimonios se desarrollen los días viernes y lunes. En tanto, los alegatos de clausura fueron programados para el miércoles de la semana que viene. Finalmente, el tribunal dará a conocer la sentencia el viernes 13 de diciembre a las 11:00.

Audio ► La palabra de Arri y Del Río Ayala desde el móvil en tribunales

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