Es uno de esos casos que muestran el crítico escenario de inseguridad que atraviesa la ciudad de Santa Fe. Milagros, una adolescente de 15 años, fue baleada en el cuello por un ladrón cuando iba a comprar un helado con una amiga el viernes pasado a las 19.30 en el barrio Santa Rita II. Está viva por apenas unos milímetros. La bala rozó la artería carótida y quedó alojada debajo de la clavícula, a un centímetro de las vértebras de la columna.
Según contaron ella y su padre en una entrevista con Luis Mino en AIRE, el delincuente le quitó el teléfono del bolsillo y corrió hacia su moto en Bernardo de Irigoyen al 9200. Cuando la adolescente se dio cuenta del robo, giró y le preguntó qué hacía. La respuesta fue brutal: el ladrón le disparó desde la moto. Lo más insólito del caso, es que a una semana del hecho nadie se comunicó con la familia para investigar el violento robo.
Carlos Albe, el padre de la adolescente, recordó que mientras Milagros estaba internada en el Iturraspe los policías de la guardia les pidieron que guardaran la ropa porque en cualquier momento iba a llegar personal de la AIC (Agencia de Investigación Criminal) para hacer los peritajes en las prendas. "Nunca vinieron. La ropa está en casa y hace siete días que pasó el hecho y nadie se contactó con nosotros. Recién hoy a la mañana nos llamó alguien del Ministerio de Seguridad para ofrecernos un psicólogo para Milagros", aseguró.
El lunes, Albe fue a una de las oficinas del Ministerio Público de la Acusación (MPA) para saber cómo avanzaba la investigación del caso. "Fui a la fiscalía y me dijeron que el expediente del caso, que debían enviar desde la Subcomisaría 14°, todavía no había llegado. También me recomendaron que me comunique con trabajadores de la Niñez, pero yo trabajo ahí y nadie puede hacer nada", aseguró.
Carlos destacó la ayuda de los vecinos y la gente que estaba cerca del lugar del robo. "Fueron gente con mucho corazón, porque la gente que realmente tiene que cuidar e investigar, no hizo nada. La raro es que tampoco les tomaron declaraciones para investigar el caso", remarcó. Además, sostuvo que la única diferencia entre el crimen de Lucio Belfiori y el de Milagros, es que en el barrio Santa Rita no hay tantas cámaras como en la Costanera.
Cómo fue el brutal ataque para robarle el celular a Milagros
El hombre contó que el viernes 18 de marzo, su hija había estado toda la tarde estudiando con su amiga y le pidió permiso para ir a comprar un helado. Las dos jóvenes fueron y demoraron más tiempo de lo normal en volver. Cerca de las 20, el padre recibió un mensaje de un conocido que le paró el corazón "Me decía que mi hija había sido baleada en el cuello. Entonces, salí rápido para el Hospital Cullen. En el camino mi mujer se pudo comunicar con la amiga de Mili, que estaba en la comisaría, y le dijo que mi hija estaba bien y había sido trasladada al Nuevo Hospital Iturraspe", recordó.
La propia protagonista de la historia, Milagros, se animó a contar el hecho en AIRE. "Sentí que me sacaron el celular, me di vuelta y lo vi a ese chico", narró. La joven aclaró que tras quitarle el celular, el ladrón corrió a la moto y le disparó desde allí. "Yo no sentía nada. No vi el arma, solo escuché el ruido del disparo", narró.
Tras el disparo, la adolescente únicamente sentía que algo le quemaba dentro del cuello. "Yo estaba en shock", aseguró. Con ayuda de los vecinos, ella misma se hizo un torniquete en la herida y un taxista que cruzaba por la zona la llevó rápidamente al hospital Iturraspe. "Yo llegué lúcida", agregó Milagros.
La salud de Milagros
En la entrevista, Milagros contó que la bala quedó alojada en su cuello. "Los médicos me dijeron que era más peligroso operarme que dejar la bala donde está", aseguró. Contó que quedó en un músculo, lo que le dificulta los movimientos desde el hombro hasta el codo. "Ahora lo tengo inflamado, pero a medida que se vaya desinflamando lo voy a poder mover mejor", señaló.
La bala, que rozó la arteria carótida, quedó alojada debajo de la clavícula y muy cerca de una de las vértebras de la columna. El padre de la joven contó que el miércoles asistió a la escuela por primera vez después del robo, pero que debió retirarse de la escuela porque le dolía mucho el brazo derecho.
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